

El canciller alemán Friedrich Merz criticó duramente la decisión de abandonar la energía nuclear, argumentando que ha provocado la transición energética más costosa del mundo y ha reducido significativamente la capacidad de generación eléctrica del país.
El canciller alemán Friedrich Merz ha señalado públicamente que el cierre de las centrales nucleares en Alemania representa un 'grave error estratégico' que está perjudicando seriamente la economía y la capacidad energética del país. En un encuentro económico reciente, Merz manifestó su preocupación por los elevados costes y las consecuencias de esta decisión.
Según datos oficiales de la Oficina Federal de Estadística de Alemania, el país apenas creció un 0,2% en 2025 tras dos años de recesión. Merz argumentó que la eliminación de la energía nuclear ha dejado a Alemania con una capacidad de generación eléctrica muy limitada y ha convertido su transición energética en 'la más cara del mundo'.
Las tres últimas centrales nucleares alemanas dejaron de funcionar en abril de 2023, poniendo fin a casi seis décadas de generación nuclear. Esta decisión, originalmente tomada tras el desastre de Fukushima en 2011, ha tenido profundas implicaciones económicas y energéticas.
Actualmente, Alemania busca compensar esta pérdida mediante un acuerdo con la Comisión Europea para construir nuevas centrales eléctricas de gas. El plan contempla una inversión de miles de millones de euros para desarrollar una capacidad total de 12 gigavatios, con centrales que entrarán en funcionamiento a más tardar en 2031.
La situación energética del país ha cambiado drásticamente. Hace diez años, el 42% de la electricidad provenía de centrales de carbón y un 14% de nucleares, con Alemania siendo un exportador neto de electricidad. Actualmente, la cuota nuclear es del 0% y la del carbón se mantiene en un 22,7% en el primer semestre de 2025.
El Gobierno alemán mantiene su objetivo de neutralidad climática para 2045 y planea abandonar gradualmente la generación eléctrica mediante carbón para 2038. Sin embargo, Merz insiste en que es necesario corregir la estrategia actual para garantizar un suministro energético estable y económicamente viable.
La balanza comercial energética también se ha invertido: en el primer semestre de 2025 se importaron 8.300 millones de kilovatios hora más de los exportados. No obstante, las autoridades argumentan que esto no representa una dependencia creciente, sino el funcionamiento natural de un mercado energético flexible.