

Investigadores de la Universidad Stony Brook descubrieron que los microplásticos en los océanos están alterando las mediciones del carbono marino, lo que podría estar distorsionando décadas de datos científicos sobre el ciclo del carbono y afectando los modelos de cambio climático.
Los microplásticos presentes en los océanos están interfiriendo con la comprensión científica del ciclo del carbono marino, un proceso fundamental para reducir el carbono en la atmósfera y combatir el cambio climático, según revela un nuevo estudio publicado en la revista PLOS One.
La investigación, realizada por científicos de la Escuela de Ciencias Marinas y Atmosféricas (SoMAS) de la Universidad Stony Brook, demuestra que cuando los microplásticos son accidentalmente recolectados y medidos junto con partículas orgánicas naturales del océano, el carbono liberado por los plásticos durante la combustión aparece como si proviniera de materia orgánica natural.
"Demostramos que las herramientas utilizadas para medir el carbono en el océano no pueden distinguir entre el carbono natural de organismos vivos y el carbono que proviene del plástico", explica Luis Medina, PhD, autor principal del estudio y profesor asistente especializado en bioquímica oceánica en SoMAS.
Esta confusión en las mediciones tiene implicaciones significativas, ya que los datos sobre el carbono marino son cruciales para comprender cómo se mueve, cambia y almacena el carbono en los entornos marinos, información fundamental para construir modelos que ayuden a predecir cambios ambientales como el cambio climático.
Los microplásticos, fragmentos plásticos de menos de 5 mm, están omnipresentes en los océanos. Provienen tanto de la degradación de objetos plásticos más grandes que contaminan los mares como de productos fabricados específicamente con microplásticos, como cosméticos y materiales industriales. Una vez que llegan al mar a través de ríos, aguas residuales o escorrentías, se dispersan por las aguas costeras y oceánicas abiertas.
Para el estudio, los investigadores aplicaron una batería de herramientas analíticas utilizadas rutinariamente para medir el contenido de carbono en muestras de agua o sedimentos, y calcularon el rendimiento de carbono tanto de los contaminantes microplásticos como de la materia orgánica sedimentaria.
Los resultados revelaron que las muestras orgánicas pueden verse alteradas debido a microfibras de ropa y partículas plásticas provenientes de equipos de muestreo, almacenamiento y procesamiento, que entran inadvertidamente y se convierten en parte de los inventarios de carbono medidos.
Aunque algunas de las diferencias en las mediciones de carbono entre los microplásticos y la materia orgánica son menores y podrían parecer insignificantes para mediciones a gran escala, los autores sugieren que el rendimiento de carbono de los microplásticos podría estar distorsionando silenciosamente décadas de mediciones de carbono de los océanos e influyendo en los modelos que los científicos utilizan para predecir cambios relacionados con el clima.
Los autores consideran que sus resultados experimentales son los primeros en documentar cuantitativamente los posibles impactos de la contaminación por plásticos en el análisis de materia orgánica ambiental. "Nuestros resultados subrayan la necesidad de reevaluar las mejores prácticas para procesar muestras de materia orgánica para el análisis de carbono", concluyen en el estudio.
Esta investigación pone de relieve un problema metodológico crítico en la ciencia climática y marina, sugiriendo que podría ser necesario revisar los protocolos de medición del carbono oceánico para garantizar que los datos que informan los modelos climáticos no estén siendo inadvertidamente distorsionados por la contaminación microplástica.