Montenegro arrestó a un hacker de 39 años vinculado a Irán y buscado por Estados Unidos por ciberataques que supuestamente causaron 3.400 millones de dólares en daños, según informaron las autoridades montenegrinas. El sospechoso, identificado como A.B. y con ciudadanía iraní y turca, fue detenido en la ciudad turística de Kotor en cooperación con el FBI y enfrenta cargos que incluyen conspiración para cometer fraude informático, hackeo y robo de identidad.
La policía montenegrina arrestó al sospechoso en Kotor, una ciudad turística del país balcánico, en una operación coordinada con la Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos, según informaron las autoridades locales. El detenido, de 39 años e identificado únicamente como A.B., posee doble nacionalidad iraní y turca.
El hacker es buscado por un tribunal federal en Nueva York bajo cargos que incluyen conspiración para cometer fraude informático, hackeo y robo de identidad, según la policía montenegrina. El arresto forma parte de un esfuerzo más amplio de Estados Unidos para desmantelar operaciones cibernéticas que, según los fiscales, se llevaron a cabo en nombre de intereses estatales iraníes.
Según las autoridades montenegrinas, A.B. ejecutó ataques de hackeo a gran escala contra infraestructura estadounidense desde 2013 en adelante. Los ataques afectaron a más de 150 universidades estadounidenses y supuestamente causaron más de 3.400 millones de dólares en daños, equivalentes a casi 3.000 millones de euros.
Los datos robados y el acceso a cuentas universitarias comprometidas fueron utilizados en beneficio del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y otras entidades, incluidas universidades iraníes, según las autoridades montenegrinas. Esta información señala una conexión directa entre las operaciones de hackeo y estructuras del Estado iraní.
El FBI trabajó con las autoridades del país balcánico para localizar y arrestar al sospechoso, aunque la agencia estadounidense no emitió comentarios inmediatos sobre la detención.
El sospechoso comparecerá ante un tribunal en Podgorica, la capital montenegrina, donde los jueces considerarán la solicitud de extradición presentada por Estados Unidos, según informaron las autoridades.
Las autoridades estadounidenses han advertido repetidamente sobre operaciones cibernéticas vinculadas al Estado iraní que tienen como objetivo infraestructura crítica. Las agencias de inteligencia y aplicación de la ley de Estados Unidos señalaron un aumento en las campañas de hackeo iraníes en abril de este año, según la información disponible.
Este arresto representa un caso significativo en la cooperación internacional contra el cibercrimen patrocinado por Estados, particularmente en relación con operaciones atribuidas a Irán. La magnitud de los daños económicos alegados, superior a los 3.400 millones de dólares, sitúa este caso entre los más costosos en términos de ciberataques contra instituciones educativas estadounidenses.
La detención en Montenegro, un país miembro de la OTAN desde 2017, subraya la capacidad de Estados Unidos para coordinar operaciones de aplicación de la ley en Europa contra sospechosos vinculados a actividades cibernéticas hostiles. El proceso de extradición dependerá ahora de las decisiones judiciales montenegrinas, que evaluarán la solicitud estadounidense conforme a los tratados internacionales y la legislación local aplicable.