

Serguéi Ivanov, exministro de Defensa de Rusia y uno de los colaboradores más cercanos del presidente Vladímir Putin desde sus días en el KGB, falleció este viernes a los 73 años, según anunció la liga de baloncesto rusa, de la que era presidente honorífico. Nacido en la misma ciudad y con apenas tres meses de diferencia respecto a Putin, Ivanov formó parte del estrecho círculo que ayudó al mandatario ruso a consolidar el poder y sonó durante años como su posible sucesor.
Serguéi Ivanov, nacido el 31 de enero de 1953 en Leningrado, actual San Petersburgo, compartió origen y trayectoria con Vladímir Putin, nacido el 7 de octubre de 1952 en la misma ciudad, según informó el diario El País. Ambos construyeron sus carreras dentro del espionaje soviético, junto a otros dirigentes clave del putinismo de la misma generación, entre ellos el exjefe del Servicio Federal de Seguridad (FSB) y actual asesor presidencial Nikolái Pátrushev, nacido en 1951, y el responsable del Servicio de Inteligencia Exterior, Serguéi Narishkin, nacido en 1954.
Putin e Ivanov se conocieron en la dirección del KGB durante los años setenta, según la fuente. Sus caminos se volvieron a cruzar cuando el presidente Borís Yeltsin nombró a Putin jefe del FSB en 1998, momento en que el futuro mandatario ruso designó a Ivanov como su adjunto al frente de la agencia heredera del KGB.
La alianza entre ambos se consolidó cuando Ivanov fue nombrado secretario del Consejo de Seguridad ruso tras el nombramiento de Putin como presidente en funciones en el fin de año de 1999 por parte de Yeltsin. Posteriormente, Ivanov ocupó el cargo de ministro de Defensa entre 2001 y 2007, según El País.
Durante su mandato al frente de Defensa, Ivanov recibió la misión de recortar y modernizar las fuerzas armadas rusas, que habían quedado totalmente abandonadas tras el colapso de la Unión Soviética y eran víctimas de una corrupción generalizada, según la fuente. Bajo su mando, y ante la demostración de fuerza de Estados Unidos en los Balcanes en los años noventa y durante la invasión de Irak en 2003, los militares rusos comenzaron a valorar la doctrina de la escalada para la desescalada, el uso de armas nucleares a pequeña escala para obligar a un rival más poderoso a pedir la paz.
Ivanov defendió el uso de la fuerza primero "si los intereses de Rusia o sus alianzas así lo exigieran", según El País.
El exministro de Defensa fue uno de los históricos sucesores de Putin durante estos 26 años de putinismo. Cuando la Constitución obligó al dirigente ruso a dejar la presidencia tras su segundo mandato en 2008, Ivanov se convirtió en el favorito a suceder a Putin, según la fuente. Sin embargo, sus ambiciones y las de sus colaboradores se frustraron cuando el líder ruso eligió en su lugar al supuestamente liberal Dmitri Medvédev para ocupar la silla presidencial entre 2008 y 2012 mientras Putin ejercía de primer ministro.
Una vez acabó ese periodo, Putin volvió al Kremlin para no abandonarlo jamás: en 2020, en una reforma constitucional acometida en plena pandemia, despejó el camino para poder continuar en el poder formalmente hasta el año 2036, según El País.
"Una vez dije que muchos de nuestros medios de comunicación contribuyen al debilitamiento de la población. Este debilitamiento, lamentablemente, continúa. La barbarie y la decadencia moral son un grave problema", afirmó Ivanov en una ocasión, según la fuente.
Ivanov se mantuvo un tiempo en la órbita de Putin. Durante el mandato de Medvédev fue uno más de todos los viceprimeros ministros de Putin, y del 2011 a 2016 ejerció como jefe de la Administración presidencial, según El País. Sin embargo, otros aspirantes al poder le habían adelantado ya entonces por la derecha en las quinielas.
Entre ellos el propio Medvédev durante una época, aunque la lista de nombres es enorme y por ella han pasado el exministro de Defensa Serguéi Shoigú, hoy en un discreto segundo plano y con su clan diezmado por los arrestos del Kremlin, y el líder de la facción política del Kremlin, Serguéi Kiriyenko, según la fuente.
Según publicó el diario independiente Meduza en 2016, Ivanov se había alejado del Kremlin a raíz de la muerte de su hijo mayor en 2014. Tras su paso por Presidencia, fue relevado a un cargo honorífico, el de representante presidencial especial para la protección del medio ambiente, la ecología y el transporte, según El País.
"Era demasiado discreto para socavar a Putin y demasiado inteligente para convertirse en presidente en 2008", manifestó en su canal de Telegram el exvicepresidente del Banco Central Ruso Serguéi Alexashenko, según la fuente. El economista recordó que "se podía discutir con él".
Serguéi Markov, exasesor de política exterior de Putin, elogió a Ivanov y al resto de altos cargos del espionaje ruso que han acompañado al presidente ruso estos años. "Establecieron una cadena de mando vertical, garantizando el orden y una enorme libertad personal para la población, y tomaron decisiones secretas para restaurar el potencial nuclear del país. Por eso la OTAN ahora teme empezar una guerra abierta con Rusia", dijo Markov, según El País.
El anuncio de la muerte de Ivanov no lo hizo el Kremlin, el destino al que muchos vincularon su nombre hasta hace justo una década, sino la liga de baloncesto rusa, de la que era presidente honorífico tras ser relevado de la primera línea política, según la fuente.
La muerte de Ivanov cierra el capítulo de uno de los miembros más antiguos del círculo íntimo de Putin, un grupo de exagentes del KGB que han moldeado la Rusia contemporánea durante más de un cuarto de siglo. Su trayectoria refleja tanto la consolidación del poder de Putin como los límites de la ambición personal dentro del sistema político ruso, donde el mandatario ha demostrado mantener un control férreo sobre quién puede aspirar a sucederle.