Internacional

Negociaciones entre Estados Unidos e Irán permanecen estancadas tras un mes de alto el fuego frágil

El alto el fuego entre Estados Unidos e Irán cumplió el pasado viernes su primer mes en un punto muerto, con negociaciones indirectas a través de Pakistán que no han producido avances. El presidente estadounidense Donald Trump calificó el domingo de "totalmente inaceptable" la última respuesta iraní a su propuesta de paz, mientras Teherán defendió este lunes su réplica como "generosa" y "razonable", acusando a Washington de dejarse influir por los intereses belicistas de Israel. La tregua se mantiene endeble, con ataques puntuales estadounidenses contra embarcaciones iraníes en el estrecho de Ormuz y drones iraníes disparados contra un petrolero emiratí.

INTERNACIONAL11 MAY 2026

La tregua entre Estados Unidos e Irán, que comenzó formalmente hace cuatro semanas, se encuentra en un limbo diplomático sin perspectivas claras de resolución. Según El País, Washington ha lanzado ataques puntuales contra embarcaciones iraníes en el estrecho de Ormuz, aunque no ha bombardeado territorio continental iraní, mientras que Teherán disparó sus drones contra un petrolero emiratí. El alto el fuego, aunque frágil, no ha llegado a romperse completamente, posiblemente porque Trump no tiene cobertura legal para proseguir la guerra sin pedir permiso al Congreso estadounidense, según la misma fuente.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, defendió este lunes la posición de su país: "Nuestra demanda es legítima: exigir el fin de la guerra, el levantamiento del bloqueo estadounidense y la piratería, y la liberación de los activos iraníes que han sido injustamente congelados en bancos debido a la presión estadounidense", según declaraciones recogidas por El País. Baghaei añadió que "el paso seguro por el estrecho de Ormuz y el establecimiento de la seguridad en la región y en el Líbano fueron otras demandas de Irán, consideradas una oferta generosa y responsable para la seguridad regional".

El portavoz iraní lamentó también que Estados Unidos "siga basándose en percepciones que, en gran medida, han sido construidas y promovidas por el régimen sionista", en referencia a Israel, y calificó las demandas estadounidenses de "irracionales", según El País.

Mientras tanto, Israel ha continuado bombardeando Líbano sin cortapisas durante estas cuatro semanas de supuesta tregua, matando a más de 400 personas, según la misma fuente. El Gobierno israelí no se considera vinculado por el alto el fuego entre Washington y Teherán.

**El estrecho de Ormuz: punto de fricción comercial**

El bloqueo del estrecho de Ormuz, un corredor marítimo fundamental para el comercio mundial de petróleo, gas y fertilizantes, constituye uno de los principales obstáculos en las negociaciones. Según El País, este bloqueo es una consecuencia directa de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero de 2026: antes de esa fecha no existía tal bloqueo, pero Irán respondió a los ataques amenazando con bombardear cualquier buque que atravesara esas aguas, lo que frenó en seco el paso de barcos de todo el planeta.

Desbloquear Ormuz —volver a la situación anterior al conflicto que Trump desencadenó— es una de las exigencias principales de Washington en su propuesta de paz, pero Teherán se niega a aceptarlo, según la misma fuente. En su respuesta enviada el fin de semana y ratificada este lunes, la República Islámica reclama seguir haciéndose cargo del "paso seguro" por el corredor. Al cerrojazo iraní se ha unido además, desde hace unas semanas, un segundo bloqueo naval impuesto por el propio ejército de Estados Unidos contra las embarcaciones vinculadas a Teherán, según El País.

**El programa nuclear: una década de idas y venidas**

Estados Unidos exige que Irán paralice su programa de enriquecimiento de uranio, detrás del cual tanto Washington como buena parte de la comunidad internacional ven un plan iraní para fabricar armas nucleares, aunque Teherán asegura que solo pretende desarrollar energía nuclear para uso civil, no bélico, según El País.

El asunto del programa nuclear iraní lleva años en disputa. En 2015, la República Islámica firmó con Estados Unidos, durante la presidencia del demócrata Barack Obama, un acuerdo histórico por el que Irán accedía a no fabricar, durante al menos una década, la bomba atómica, a cambio del levantamiento de las sanciones económicas que sufría, según la misma fuente.

Tres años después, cuando según todos los organismos internacionales Teherán estaba cumpliendo con su parte, Donald Trump, ya en la Casa Blanca, rompió ese acuerdo para poder imponer nuevas sanciones al régimen iraní, según El País. Irán se declaró entonces legitimado para retomar su programa nuclear, aunque seguía negando que tuviese una vertiente militar.

En junio de 2025, Estados Unidos e Israel bombardearon las instalaciones nucleares iraníes y se ufanaron de haber acabado definitivamente con el programa, según la misma fuente. Sin embargo, en febrero de 2026 desataron otra guerra, la actual, argumentando que la bomba atómica iraní era inminente, cuando Washington estaba sentado a la mesa de negociación con Teherán, según El País.

Ahora, para alcanzar la paz, Trump exige a Irán que paralice ese programa durante al menos 20 años, mientras que Teherán ofrece una pausa de un lustro o, como mucho, nueve años, según la misma fuente. En esa horquilla parece estar la negociación.

**Sanciones económicas y fondos bloqueados**

El régimen iraní —que a principios de año reprimió con extrema dureza la enésima oleada de protestas ciudadanas— lleva décadas sometido a sanciones internacionales, sobre todo estadounidenses, en todos los frentes: económico, comercial y diplomático, según El País.

La Unión Europea también tiene en vigor un paquete de sanciones en respuesta a las graves violaciones de derechos humanos cometidas por Irán, según la misma fuente. Esas sanciones comenzaron en 2011 y se han ido renovando anualmente, incrementándose de forma notable a partir de 2022 tras el apoyo iraní a Rusia en la guerra de Ucrania, según El País. Incluyen la prohibición de viajar por territorio comunitario para los altos cargos iraníes, la congelación de fondos en bancos europeos y el veto a proporcionar, vender o suministrar a Irán equipos que puedan utilizarse para la represión interna.

El régimen de Teherán pide que se levanten todas las sanciones y recibir, además, algún tipo de reparación por los daños sufridos durante la guerra, según la misma fuente.

Irán quiere recuperar los cerca de 27.000 millones de dólares (unos 23.000 millones de euros), procedentes de la venta de petróleo, que permanecen congelados en bancos internacionales, según El País. Alega que los necesita para destinarlos a la reconstrucción del país tras la guerra. Tanto Washington como Bruselas, por el momento, se niegan.

**Líbano: la guerra que continúa**

Irán defiende que cualquier acuerdo de paz debe obligar a Israel a poner fin a su ofensiva bélica contra Líbano, según El País. El Gobierno israelí no quiere ni oír hablar de eso, y sigue bombardeando a diario territorio libanés con la aquiescencia de Estados Unidos, que al principio le forzó a sumarse al alto el fuego pero tampoco insistió mucho cuando el Gobierno de Benjamín Netanyahu dejó de respetarlo, según la misma fuente.

Más de 400 personas, entre ellas decenas de niños, han muerto en Líbano por las bombas de Israel durante este mes de supuesta tregua, según El País.

**Perspectivas futuras**

Las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán, utilizando a Pakistán como mediador, no han producido ningún avance significativo, según El País. Las líneas rojas que mantienen bloqueadas las conversaciones —el control del estrecho de Ormuz, la duración de la pausa del programa nuclear, el levantamiento de sanciones, la liberación de fondos bloqueados y la situación en Líbano— parecen difíciles de conciliar en el corto plazo.

La situación permanece en un limbo peligroso: un alto el fuego que no es paz, con ataques esporádicos que no llegan a romper completamente la tregua, y una negociación estancada sin perspectivas claras de resolución. La falta de cobertura legal de Trump para proseguir la guerra sin autorización del Congreso estadounidense parece ser, por el momento, el principal factor que mantiene la tregua, más que una voluntad genuina de paz por parte de ambas partes.

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