Núcleo de hielo antártico registra niveles de hierro-60 que revelan viajes del Sistema Solar por el espacio interestelar
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Núcleo de hielo antártico registra niveles de hierro-60 que revelan viajes del Sistema Solar por el espacio interestelar

Un estudio publicado en Physical Review Letters documenta el hallazgo de niveles extremadamente bajos de hierro-60 en núcleos de hielo antártico prístino, un isótopo radiactivo presente en polvo interestelar que proporciona evidencia directa de los movimientos del Sistema Solar a través de la galaxia, según investigadores liderados por D. Koll y publicado en la revista Nature el 13 de mayo de 2026.

CIENCIA13 MAY 2026

Científicos han identificado trazas de hierro-60 en secciones de núcleos de hielo extraídos de la Antártida, un descubrimiento que ofrece un registro físico de los desplazamientos del Sistema Solar por regiones del espacio interestelar, según un artículo publicado en Physical Review Letters.

El hierro-60 es un isótopo radiactivo que no se produce naturalmente en la Tierra y se encuentra principalmente en polvo interestelar, material que el Sistema Solar atraviesa durante su órbita alrededor del centro de la Vía Láctea. La presencia de este isótopo en capas de hielo antártico indica que partículas de polvo cósmico quedaron atrapadas en el hielo a medida que la Tierra se movía a través de nubes interestelares.

El estudio, liderado por D. Koll y colaboradores, analizó secciones de núcleos de hielo considerados prístinos, es decir, sin contaminación significativa de fuentes terrestres. Las muestras revelaron concentraciones muy bajas pero detectables de hierro-60, según documenta la investigación publicada en Physical Review Letters (volumen 136, número 192701, 2026).

Los núcleos de hielo antártico funcionan como archivos naturales de la atmósfera terrestre, preservando capas anuales de nieve compactada que pueden extenderse cientos de miles de años hacia el pasado. Cada capa contiene burbujas de aire, partículas de polvo y otros materiales que cayeron sobre la superficie en el momento de su formación. El hierro-60, con una vida media de 2.6 millones de años, se desintegra lentamente, lo que permite a los científicos datar aproximadamente cuándo el material interestelar llegó a la Tierra.

La detección de hierro-60 en hielo antártico proporciona evidencia física de que el Sistema Solar ha atravesado regiones del espacio con densidades variables de polvo interestelar. Estas nubes de polvo se forman a partir de restos de supernovas, estrellas que explotaron hace millones de años y dispersaron elementos pesados por la galaxia. Cuando el Sistema Solar cruza estas regiones, partículas microscópicas de polvo pueden penetrar la heliosfera, la burbuja magnética que rodea al Sol y los planetas, y eventualmente depositarse en la atmósfera terrestre.

El hallazgo complementa investigaciones previas que han utilizado sedimentos oceánicos y otros archivos geológicos para rastrear la exposición de la Tierra a material interestelar. Sin embargo, los núcleos de hielo ofrecen una resolución temporal más precisa debido a la estratificación anual del hielo, lo que permite a los científicos correlacionar picos de hierro-60 con períodos específicos en la historia del Sistema Solar.

La investigación fue destacada por Nature en un artículo publicado el 13 de mayo de 2026, que incluye imágenes de las secciones de núcleo de hielo analizadas. Las fotografías, proporcionadas por el Instituto Alfred Wegener y la fotógrafa Esther Horvath, muestran cilindros de hielo extraídos de perforaciones profundas en la capa de hielo antártica.

Los científicos señalan que el estudio del hierro-60 en archivos terrestres no solo revela información sobre los movimientos del Sistema Solar, sino que también ayuda a comprender la estructura y dinámica de la Vía Láctea. La distribución de polvo interestelar está relacionada con la formación estelar, explosiones de supernovas y la estructura espiral de la galaxia. Al mapear cuándo y dónde el Sistema Solar encontró concentraciones elevadas de hierro-60, los investigadores pueden reconstruir la trayectoria del Sol a través de diferentes brazos espirales y regiones galácticas.

El hierro-60 detectado en los núcleos de hielo antártico se encuentra en niveles extremadamente bajos, lo que requiere técnicas analíticas de alta sensibilidad para su identificación. Los investigadores utilizaron espectrometría de masas con aceleradores, un método capaz de detectar isótopos raros en concentraciones de partes por billón o incluso menores.

La publicación en Physical Review Letters, una revista revisada por pares especializada en física, subraya la importancia del hallazgo para múltiples disciplinas científicas, incluyendo astrofísica, geología y ciencias planetarias. El artículo de Koll y colaboradores proporciona datos cuantitativos sobre las concentraciones de hierro-60, las profundidades de las capas de hielo analizadas y las técnicas empleadas para aislar y medir el isótopo.

Los núcleos de hielo utilizados en el estudio provienen de proyectos de perforación profunda en la Antártida, donde equipos internacionales de científicos han extraído cilindros de hielo de varios kilómetros de longitud. Estos núcleos representan registros climáticos y atmosféricos que abarcan cientos de miles de años, permitiendo a los investigadores estudiar no solo la composición de la atmósfera antigua, sino también eventos cósmicos que afectaron a la Tierra.

El descubrimiento tiene implicaciones para la comprensión de cómo el entorno interestelar ha influido en la Tierra a lo largo de su historia. Aunque las concentraciones de hierro-60 detectadas son demasiado bajas para haber tenido efectos biológicos o climáticos directos, su presencia confirma que el planeta ha estado expuesto a material de origen cósmico durante períodos prolongados.

Los investigadores planean continuar analizando núcleos de hielo de diferentes regiones de la Antártida y Groenlandia para construir un registro más completo de la exposición de la Tierra a polvo interestelar. Estos estudios podrían revelar patrones temporales en la llegada de hierro-60, lo que ayudaría a refinar modelos de la órbita del Sistema Solar alrededor del centro galáctico y su interacción con estructuras interestelares.

El trabajo de Koll y colaboradores representa un avance en el uso de archivos naturales terrestres para estudiar fenómenos astronómicos. Al combinar técnicas de glaciología, geoquímica y astrofísica, los científicos están abriendo nuevas ventanas para observar la historia cósmica del Sistema Solar desde la superficie de la Tierra.

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