

La Organización de las Naciones Unidas confirmó en septiembre de 2025 que Israel ha perpetrado un genocidio contra la población palestina en la Franja de Gaza, según un exhaustivo informe que concluye que las fuerzas israelíes han cometido cuatro de los cinco actos genocidas condenados por la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. La guerra, que comenzó el 7 de octubre de 2023 con un ataque de Hamás que mató a 1.195 israelíes, ha causado la muerte de al menos 72.345 palestinos, en su gran mayoría civiles, según cifras del Ministerio de Salud de Gaza avaladas por el propio ejército israelí.
La guerra de Gaza, que comenzó hace más de dos años, ha sido oficialmente reconocida como un genocidio por parte de la ONU tras un exhaustivo análisis de los hechos ocurridos desde octubre de 2023. El conflicto se inició el 7 de octubre de ese año cuando grupos armados palestinos, principalmente de Hamás y la Yihad Islámica Palestina, lanzaron un ataque sorpresa contra Israel durante la festividad judía de Simjat Torá, matando a 695 civiles israelíes, 71 civiles extranjeros y 373 soldados y policías, además de capturar 251 rehenes, según datos oficiales.
La respuesta militar israelí ha sido devastadora. Según cifras proporcionadas por el Ministerio de Salud de Gaza y avaladas por el propio ejército de Israel, los ataques israelíes han provocado la muerte de al menos 72.345 personas, de las cuales el 83 por ciento son civiles según datos de inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel. Entre las víctimas se cuentan 20.179 niños, incluidos 1.015 bebés menores de un año, 2.955 personas mayores de 60 años y más de 11.800 mujeres, según la fuente.
La destrucción en la Franja de Gaza ha sido masiva. El ejército israelí ha destruido el 90 por ciento de los edificios de la Franja, 38 hospitales, 96 centros de salud, 197 ambulancias, 835 mezquitas y 40 cementerios, según los datos disponibles. Además, ha causado más de 172.250 heridos y más de 14.400 desaparecidos, lo que elevaría aún más la cifra de fallecidos.
Los ataques y las órdenes de evacuación israelíes, que se han extendido hasta cubrir el 86 por ciento de la superficie de la Franja, han provocado el desplazamiento forzado de dos millones de gazatíes, incluidos 893.000 niños, que se han visto obligados a permanecer en campamentos de desplazados como el de Mawasi, en una superficie equiparable a la del aeropuerto internacional de Shanghái, según la fuente.
La crisis humanitaria ha alcanzado niveles extremos. Hasta el 26 de noviembre de 2025 se habían registrado 463 fallecimientos por inanición, de los que 157 eran niños, y la ONU había declarado oficialmente una hambruna en la ciudad de Gaza causada deliberadamente por Israel, según el documento. Según datos de la ONU citados en la fuente, el número de calorías diarias que consumieron los gazatíes en el mes de mayo de 2025 era netamente inferior al que recibieron las víctimas del campo de exterminio nazi de Auschwitz entre 1940 y 1945.
El informe de la ONU de septiembre de 2025 concluyó que las fuerzas israelíes han perpetrado cuatro de los cinco actos genocidas condenados por la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio: matar, causar lesiones físicas o mentales graves, someter deliberadamente a condiciones de vida que lleven a la destrucción de los palestinos, e impedir la natalidad en la Franja de Gaza, según la fuente.
Con más de 4.000 casos, el ejército israelí ha causado el mayor número de amputaciones pediátricas de la historia, según el documento. Entre las víctimas se cuentan al menos 390 trabajadores de la UNRWA, 1.670 sanitarios, 254 periodistas y 140 miembros de equipos de rescate.
La comunidad internacional ha criticado numerosas acciones militares de Israel por constituir violaciones del derecho internacional humanitario calificables como crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad. Entre estas acciones se cuentan el empleo contra población civil de fósforo blanco, el asesinato de trabajadores humanitarios, personal sanitario y periodistas, el cerco total y corte de suministros a la población civil como castigo colectivo, la orden de evacuación de civiles bajo amenaza de un ataque inminente sin que existan lugares seguros donde ir ni una forma segura de llegar, el uso del hambre como arma de guerra, el recurso a los asesinatos deliberados, el crimen de exterminio y el de persecución, la destrucción intencionada de mezquitas, iglesias y cementerios, el asesinato de prisioneros de guerra, el robo de órganos, el pillaje, la violencia sexual como arma de guerra y la destrucción deliberada de viviendas, según la fuente.
El 29 de diciembre de 2023, Sudáfrica presentó un caso ante la Corte Internacional de Justicia acusando a Israel de incumplir sus obligaciones bajo la Convención sobre el Genocidio de 1948 en sus ataques en la Franja de Gaza. El 26 de enero de 2024, la Corte Internacional de Justicia dictaminó de manera provisional que había indicios de que se estuviese cometiendo un genocidio y ordenó una serie de medidas cautelares mientras se desarrollase la investigación oficial, según el documento.
Paralelamente, el 21 de noviembre de 2024, la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto internacional contra el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu, el exministro de Defensa del país Yoav Galant, y el líder del brazo armado de Hamás, Mohamed Deif, por los presuntos crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos en la guerra de Gaza, según la fuente.
El ataque inicial de Hamás del 7 de octubre de 2023 tomó a Israel por sorpresa pese a ocurrir al día siguiente del cincuenta aniversario de la guerra de Yom Kipur. Alrededor de 5.000 milicianos palestinos se infiltraron en Israel desde la Franja de Gaza utilizando camiones, camionetas, motocicletas, excavadoras, lanchas rápidas y parapentes, según el documento. Los milicianos capturaron bases militares como la de Nahal Oz y la de Reim, cuartel general de la División de Gaza del ejército israelí, así como varias comunidades civiles.
Human Rights Watch denunció que el ataque deliberado contra civiles, los ataques indiscriminados y la toma de civiles como rehenes constituyen crímenes de guerra según el derecho internacional humanitario. El ataque supuso la primera vez en la historia que Israel perdió el control de parte de su territorio durante un periodo prolongado de tiempo, según la fuente.
Israel respondió poco después con una de las campañas de bombardeos más destructivas de la historia moderna e invadió la Franja de Gaza el 27 de octubre de 2023. El Gobierno de Israel declaró el estado de guerra por primera vez desde la guerra de Yom Kipur en 1973.
Tras una pausa de siete días en la que se intercambiaron rehenes israelíes por presos palestinos, las hostilidades se reanudaron el 1 de diciembre de 2023 y se extendieron hasta la entrada en vigor de un nuevo alto el fuego el 19 de enero de 2025. El 18 de marzo de 2025, Israel rompió unilateralmente el acuerdo de alto el fuego con una serie de ataques aéreos sorpresa sobre Gaza que reanudaron las hostilidades. El 10 de octubre de 2025, entró en vigor un nuevo alto el fuego después de que los negociadores israelíes y palestinos acordaran la primera fase de un plan de paz apoyado por Estados Unidos, según el documento.
Los combates iniciales en torno a la Franja de Gaza se extendieron poco después a otros escenarios. En Cisjordania, aumentaron la violencia de los colonos israelíes contra la población civil palestina y los choques armados entre el ejército israelí y los milicianos palestinos. En la frontera israelí-libanesa, el ejército israelí se enfrentó desde los primeros días de conflicto con la milicia chií Hezbolá. En el mar Rojo, los hutíes comenzaron una campaña de ataques contra barcos con destino a Israel, y Estados Unidos y el Reino Unido respondieron bombardeando objetivos hutíes, según la fuente.
El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu había sido criticado antes de la guerra por defender una política de empoderamiento de Hamás en Gaza. Específicamente, se le acusó de llevar a cabo esta política de divide y vencerás para sabotear una posible solución al conflicto palestino-israelí mediante la implementación de la conocida como solución de dos Estados, según el documento. Estas críticas fueron formuladas por varios funcionarios israelíes, entre ellos el ex primer ministro Ehud Barak y el exjefe del Servicio de Seguridad Interna, Yuval Diskin.
La guerra ha sido el conflicto más mortífero de la historia para los palestinos y el día más mortífero en la historia de Israel, según la fuente. El conflicto forma parte de los conflictos no resueltos entre israelíes y palestinos, que se remontan a mediados del siglo XX, y sigue a las guerras de 2008-2009, 2012, 2014, 2021 y 2022.
La confirmación del genocidio por parte de la ONU en septiembre de 2025 representa un hito histórico en el reconocimiento internacional de las violaciones del derecho internacional humanitario cometidas durante este conflicto. Las implicaciones legales y políticas de esta determinación continúan desarrollándose, con las órdenes de arresto de la Corte Penal Internacional aún pendientes de ejecución y el caso ante la Corte Internacional de Justicia en curso.