Oriente Próximo enfrenta reconstrucción de 1,3 billones de euros tras años de conflictos
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Oriente Próximo enfrenta reconstrucción de 1,3 billones de euros tras años de conflictos

La reconstrucción de Oriente Próximo requiere más de 1,3 billones de euros tras años de guerras que han devastado Gaza, Siria, Líbano, Yemen, Sudán y Libia, según cálculos conservadores. La ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán en febrero de 2026 complicó aún más el panorama al dañar la infraestructura energética de las monarquías del golfo Pérsico, cuya reparación costará entre 30.000 y 50.000 millones de euros, limitando su capacidad para financiar la recuperación regional.

INTERNACIONAL27 JUN 2026

El 19 de febrero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió en Washington a representantes de casi 50 países para celebrar la primera reunión de la Junta de Paz, una organización que fundó para supervisar el alto el fuego y la reconstrucción de Gaza, según reportó El País. En su discurso, Trump anunció que había asegurado 6.000 millones de euros aportados por miembros de la Junta, entre los que hay varios países del golfo Pérsico, para comenzar a recomponer la Franja.

Una semana después, sin embargo, Trump lanzó junto con Israel su ofensiva militar contra Irán, que respondió atacando a las monarquías árabes del golfo Pérsico, según la misma fuente. Las reparaciones de la industria energética de estos países, que representa la columna vertebral de sus economías, podrían costar entre 30.000 y 50.000 millones de euros.

Para reparar esta infraestructura, las monarquías del Golfo tendrán que invertir mucho tiempo y dinero, lo que hace muy incierta su capacidad para financiar en paralelo la mayoría de la reconstrucción del resto de Oriente Próximo, como todos esperaban, según el análisis. Esto plantea un horizonte regional sombrío en medio de una paz de papel.

"La guerra contra Irán ha empeorado aún más la situación porque los países [del Golfo] se concentrarán en su propia recuperación económica", dijo el académico suizo-sirio Joseph Daher. "Pero aunque la guerra haya dificultado estas condiciones", advirtió, "no es la única razón".

**Dimensión de la devastación**

De Gaza a Sudán, de Libia a Yemen, y de Siria a Líbano, los cálculos más conservadores sitúan el coste conjunto de su reconstrucción en más de 1,3 billones de euros, según el informe. En estos países, gran parte de la infraestructura básica está en ruinas, incluidos hospitales, escuelas, viviendas, y redes eléctricas y de agua. Pero su capacidad para reponerse es extremadamente limitada.

"Es una situación compleja", dijo Abdallah al Dardari, el director de la oficina regional para los estados árabes del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD). "Ya sea el valor de lo que ha sido destruido o el coste de la reconstrucción", agregó, "la cifra va a ser enorme".

**Gaza: múltiples planes sin coordinación**

En el caso de Gaza, se calcula que más del 80% de las estructuras están dañadas o han sido destruidas por Israel y se valora que su reconstrucción podría costar unos 60.000 millones de euros, según el análisis. Sin embargo, pese a anuncios de fondos como el realizado por Trump en febrero, continúa sin estar claro quién debería liderar este proceso.

Esta falta de gobernanza se hace especialmente patente en el solapamiento de al menos cuatro planes de reconstrucción, incluido el proyecto de la Riviera de Oriente Medio de Estados Unidos, otro elaborado por Egipto, un tercero impulsado por la Autoridad Nacional Palestina (ANP), y un último planteado por Israel en las zonas de Gaza que sigue ocupando, según la fuente.

"Uno de los principales responsables de esta situación es Israel, así que también debería pagar por esta destrucción", dijo Daher. "Soy muy crítico con las políticas económicas de las élites gobernantes de la región, pero debemos incluir todas las responsabilidades", agregó.

Para Al Dardari, otro punto clave es la falta de capacidad institucional de los países afectados. "Aunque se dispusiera de un billón de dólares, sin instituciones con capacidad de gestión no ocurrirá nada", dijo. "Por eso, invertir en sus capacidades institucionales y garantizar condiciones de vida dignas para la población son las dos cuestiones más importantes", señaló.

**Siria: inversiones prometidas sin materializar**

Siria, que tras una década de guerra civil presenció la caída del régimen de Bachar el Asad a finales de 2024 y el ascenso del nuevo gobierno de Ahmed al Shara, se enfrenta ahora a la titánica empresa de rehacer un país cuya reconstrucción el Banco Mundial proyecta en más de 188.000 millones de euros, según el informe.

Tras el levantamiento de sanciones de Estados Unidos, Siria ha anunciado acuerdos de inversión por valor de unos 48.000 millones de euros en sectores como la energía, aviación, puertos y telecomunicaciones, según el portal Riyalpolitik, que destaca la iniciativa mostrada por empresas de Turquía, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, así como capital de Arabia Saudí.

Pero muchos de estos compromisos de inversión aún tienen que materializarse en un contexto económico adverso, al que se suman otros obstáculos como que Washington mantenga a Siria en la lista de estados patrocinadores de terrorismo, lo que acarrea sanciones, según la fuente. También juegan en contra riesgos como la falta de transparencia, el futuro político del nuevo régimen y los repetidos ataques de Israel.

**Líbano: reformas frenadas por nueva ofensiva israelí**

En Líbano, la elección en 2025 de Joseph Aoun como presidente y Nawaf Salam como primer ministro fue recibida como un giro reformista tras años de vacío político y de la destrucción infligida por Israel en el país, cuyas necesidades de reconstrucción se cuantifican en casi 10.000 millones de euros concentradas en el sur y en los suburbios meridionales de la capital, Beirut, según el análisis.

Sin embargo, la renovada campaña de bombardeos israelíes y su ocupación y destrucción de una amplia zona del sur de Líbano están provocando daños todavía mayores en el país y han frenado en seco cualquier impulso de reconstrucción, que ya se enfrentaba a barreras severas, como un sistema bancario en quiebra técnica, fallas regulatorias y una corrupción enquistada, según la fuente.

**Sudán: la mayor crisis humanitaria del mundo**

Sudán lleva sumido desde hace más de tres años en una guerra civil que ha causado la mayor crisis humanitaria del mundo, ha fracturado el país y ha dejado a su Estado al filo del colapso, según el informe. Aunque la contienda sigue, su reconstrucción se valora ya en unos 870.000 millones de euros, según los vagos cálculos iniciales de las autoridades.

Las perspectivas de paz, sin embargo, son muy remotas y el país permanece partido en dos zonas cada vez más aisladas en el plano político e institucional, según la fuente. Además, una economía en ruinas, grandes desafíos logísticos, necesidades ingentes de reconstrucción y un apoyo internacional irrisorio, provocan que sus opciones de recuperación sean muy limitadas.

**Libia: megaproyectos opacos sin beneficio popular**

En Libia, donde cohabitan dos gobiernos rivales y un sinfín de grupos armados en un equilibrio de fuerzas muy precario, el Banco Mundial calculó hace 10 años las necesidades de reconstrucción en unos 170.000 millones de euros, aunque desde entonces se han sucedido más ciclos de hostilidades y devastadoras catástrofes como la causada por un ciclón en 2023, según el análisis.

Aprovechando el alto el fuego en vigor y arreglos entre sus respectivas élites cleptocráticas, las autoridades del oeste y del este de Libia se han volcado en los últimos años en impulsar opacos megaproyectos de infraestructuras de miles de millones de euros que han beneficiado a empresas de Egipto, Turquía y Emiratos, pero también de Rusia, Europa y Estados Unidos, según la fuente.

Este uso político de la reconstrucción, sin embargo, deja en segundo plano las necesidades de la gente. "La reconstrucción no es un fin en sí mismo y no es una oportunidad de inversión inmobiliaria, sino es para que las sociedades se reconstruyan y recuperen el control sobre su futuro", dijo Al Dardari. "Los pueblos de la región no deberían ser espectadores de lo que ocurre durante la reconstrucción, deben apropiarse y participar del proceso", instó.

**Yemen: un tercio de la infraestructura destruida**

En Yemen, años de guerra, intervenciones militares extranjeras y fractura interna han dañado o destruido más de un tercio de su red educativa, el 40% de sus centros de salud, viviendas e infraestructuras de saneamiento, y la mitad de sus instalaciones energéticas, según evaluó en 2020 el Banco Mundial, que valoró su reconstrucción más básica en 17.000 millones de euros.

Como en los casos anteriores, las perspectivas de paz y reunificación en Yemen, donde tampoco existe un Estado viable de alcance nacional, continúan siendo muy remotas, según el análisis. Adicionalmente la poca atención internacional que recibe, provoca que su horizonte de reconstrucción se plantee muy difuso.

**El desafío no es la falta de dinero**

En este contexto, Al Dardari defendió que "no hay escasez de dinero en la región" y apuntó que solo en los bancos comerciales árabes, los depósitos ascienden a cuatro billones de dólares. "El desafío no es que falte dinero", dijo, "la cuestión es si contamos con las estructuras institucionales, regulaciones, y clima de inversión adecuados para atraer parte de ese capital".

"La estabilidad y la seguridad regionales se verán afectadas si dejamos a decenas de millones de personas viviendo por debajo del umbral de la pobreza, desplazadas y sin esperanza", advirtió. "Cada día que pasa sin poner en marcha ese proceso de reconstrucción implica retrasar la recuperación de la sociedad como una sociedad funcional y cohesionada", concluyó.

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