Osos polares de Svalbard prosperan pese al deshielo acelerado del Ártico
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Osos polares de Svalbard prosperan pese al deshielo acelerado del Ártico

Un estudio científico de tres décadas revela que los osos polares del archipiélago noruego de Svalbard han mantenido e incluso mejorado su condición física a pesar de que el período de deshielo se ha extendido más de 100 días, contradiciendo las predicciones sobre el declive de la especie ante el calentamiento global.

CIENCIA29 ENE 2026

En una de las regiones del planeta que se calienta más rápidamente, los osos polares están demostrando una sorprendente capacidad de adaptación. Investigadores del Instituto Polar Noruego han documentado que la población de osos polares de Svalbard, estimada en unos 4.000 ejemplares, mantiene una buena condición física a pesar de que el archipiélago se está calentando el doble que el resto de la región ártica y hasta cuatro veces más que el promedio mundial.

Los resultados, publicados en la revista Scientific Reports, se basan en el seguimiento de 770 osos polares durante tres décadas, con un total de 1.300 capturas para mediciones morfométricas. Según el estudio, tras un período inicial de deterioro entre 1995 y 2000, la condición corporal de estos animales se ha recuperado y mantenido estable desde principios de siglo, coincidiendo paradójicamente con una drástica reducción del hielo marino.

"Los osos no necesariamente han mejorado su condición, sino que la han mantenido", aclara Andrew Derocher, experto en osos polares de la Universidad de Alberta (Canadá) y coautor del estudio, según recoge El País.

En Svalbard coexisten dos ecotipos de osos polares: unos 300 ejemplares considerados "residentes" o "terrestres", que permanecen en las islas cuando el hielo se derrite, y más de 3.000 "pelágicos", que migran siguiendo el borde del hielo hacia el norte durante el verano, llegando incluso hasta el archipiélago ruso de Tierra de Francisco José, a unos 400 kilómetros de distancia.

Lo más sorprendente es que ambos grupos han mantenido su buena condición física a pesar de que, en el período estudiado, el número de días en que los alrededores de Svalbard permanecen helados se ha reducido en más de tres meses. "El hielo marino ha disminuido drásticamente y a un ritmo más rápido en esta zona que en cualquier otra población de osos polares del Ártico", señala Derocher.

Los investigadores proponen varias explicaciones para esta adaptación inesperada. Por un lado, los osos residentes se benefician de que, al haber menos hielo en las islas, las focas se concentran en áreas más reducidas, lo que aumenta la eficiencia de la caza. Por otro lado, algunos ejemplares están diversificando su dieta. "Han pasado a una alimentación más terrestre, más huevos y más renos, en particular los osos locales", explica Jon Aars, investigador del Instituto Polar Noruego y primer autor del estudio.

Para los osos pelágicos, la clave parece estar en la extraordinaria riqueza del mar de Barents. "Existe una gran plataforma continental al este del archipiélago, lo que genera una abundancia de focas de las que dependen los osos", detalla Derocher. "Hay focas anilladas, focas barbudas, focas comunes (en aumento), focas arpa y algunas focas capuchinas. Si a esto le sumamos las morsas y las ballenas beluga, es una zona rica en presas. Otras poblaciones tienen solo dos presas principales", añade el científico canadiense.

Esta flexibilidad alimentaria coincide con lo observado en un estudio más amplio publicado en Nature Communications, que analizó datos actuales y fósiles de siete especies de osos. Dicha investigación, liderada por el Centro de Investigación en Biodiversidad y Clima Senckenberg, la Academia de Ciencias de Polonia y la Estación Biológica de Doñana-CSIC, sugiere que los osos son mucho más adaptables de lo que se creía anteriormente.

Según este trabajo, los osos tienden a consumir más alimentos de origen vegetal en entornos con abundante vegetación y temporadas largas de crecimiento, mientras que dependen más de la carne en regiones frías o con menos recursos vegetales. Este fenómeno, descrito como "recableado trófico", implica un desplazamiento de estos grandes omnívoros desde niveles altos de la red alimentaria hacia niveles más bajos, más próximos a los herbívoros.

El caso de Svalbard no es único. En 2022, los científicos descubrieron una población de osos polares que llevaba siglos viviendo con apenas hielo en el sur de Groenlandia. Un estudio reciente comparó muestras de sangre de 17 osos adultos de esta región con ejemplares del Ártico, identificando "genes saltarines" que podrían ayudar a estos animales a adaptarse a nuevos entornos, según informa El Universo.

Sin embargo, los expertos advierten que esta aparente resiliencia podría ser temporal y no elimina las amenazas globales que el cambio climático supone para la supervivencia de la especie a largo plazo. David Nogués, del Centro de Macroecología, Evolución y Clima de la Universidad de Copenhague, señala que "sus resultados parecen contraintuitivos, los autores parten de la hipótesis de que la salud de los osos tendería a ir a peor y han encontrado que no es así".

El biólogo español también destaca que este fenómeno no se ha observado en otras regiones del Ártico, "en las que vemos poblaciones que van mermando, en las que los osos cada vez tienen que nadar más y más kilómetros para cazar, para sus encuentros sexuales, gastando cada vez más energía".

El caso del oso polar es particularmente delicado, ya que su cuerpo está altamente especializado para cazar focas ricas en grasa sobre el hielo marino. A diferencia del oso pardo, que en muchas zonas ya basa buena parte de su dieta en frutos, bayas, raíces y frutos secos, para el oso polar cambiar a una dieta vegetal no compensa la enorme pérdida de calorías que obtiene de su alimentación tradicional.

Los científicos subrayan que, aunque los datos son contundentes para la población de Svalbard, no se pueden generalizar a todas las poblaciones de osos polares del Ártico. La pérdida acelerada de su hábitat principal, el hielo marino, sigue siendo la mayor amenaza para la especie a nivel global.

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