

La nación de Palau ha solicitado al comité de expertos en dependencia de drogas de la Organización Mundial de la Salud que revise la nicotina, lo que podría conducir a una votación en Naciones Unidas en 2028 para prohibir esta sustancia a nivel mundial. La iniciativa surge mientras los productos de nicotina sin tabaco, como vaporizadores y bolsas de nicotina, han experimentado un crecimiento explosivo en las últimas dos décadas, generando preocupación por su impacto en menores y la dificultad de los reguladores para controlar su comercialización.
La propuesta de Palau ante la OMS plantea un debate fundamental sobre si la adicción y la dependencia en sí mismas, en ausencia de otras consecuencias graves para la salud, deben considerarse perjudiciales, según reporta The Guardian. La decisión que tome el comité de expertos determinará si la comunidad internacional adopta medidas restrictivas contra una sustancia que actualmente consume 1.200 millones de fumadores en todo el mundo.
El caso de la nicotina presenta una paradoja científica. Mientras que el tabaquismo sigue siendo la principal causa de muerte prevenible a nivel mundial, la nicotina sintética libre de los carcinógenos del tabaco representa lo que The Guardian describe como "un caso fascinante, que parece ofrecer adicción sin otro daño obvio". Un informe reciente del Real Colegio de Médicos del Reino Unido encontró que "la evidencia actual sugiere que la nicotina en sí misma confiere poco riesgo para la salud".
Sin embargo, la evidencia sobre los beneficios de estos productos también es significativa. Según una revisión reciente de Cochrane, las personas que cambian al vapeo tienen el doble de probabilidades de dejar de fumar. Con 1.200 millones de fumadores en el mundo, esta cifra representa un argumento importante para mantener el acceso a alternativas de nicotina.
La presentación de Palau incluye algunos datos que vinculan la nicotina con enfermedades cardiovasculares y otras condiciones de salud, aunque la evidencia científica sobre el uso de nicotina pura sigue siendo limitada, según reconoce The Guardian.
El problema central que impulsa la iniciativa de Palau no es únicamente sanitario, sino regulatorio. Los productos de nicotina sin tabaco surgieron rápidamente en una zona gris regulatoria y se dirigieron específicamente a menores de edad. Un informe de la OMS encontró que los niños tienen en promedio nueve veces más probabilidades que los adultos de usar vaporizadores.
Algunos cigarrillos electrónicos contienen ingredientes dañinos como metales pesados, y está comprobado que la nicotina es perjudicial para el desarrollo cerebral de los adolescentes, según la información proporcionada por The Guardian. Esta experiencia es común en todo el mundo, donde los reguladores han tenido que jugar lo que se describe como un juego de "Whac-A-Mole regulatorio", evaluando por separado cada nuevo producto altamente adictivo solo después de que se arraiga en el público.
El Reino Unido no tuvo legislación específica para vaporizadores hasta 2016, ya que la ley anterior solo cubría el tabaco. La prohibición de fumar que entrará en vigor en ese país el próximo año también restringirá las exhibiciones y la publicidad de cigarrillos electrónicos, y deja espacio para restringir los sabores atractivos para niños.
La provincia canadiense de Quebec ha prohibido completamente los vaporizadores con sabor y limita la venta de bolsas de nicotina a las farmacias. The Guardian sugiere que este tipo de restricciones deberían aplicarse a todas las formas de nicotina para prevenir nuevas formas que eludan la regulación existente, mientras se permite a los fumadores que sufren y a los adultos que consienten un acceso limitado.
La votación de Naciones Unidas, prevista para 2028, representará una decisión crucial sobre cómo la comunidad internacional aborda las sustancias adictivas en una era donde la tecnología permite separar la adicción de algunos de sus daños tradicionales. Prohibir la nicotina cortaría el problema regulatorio de raíz, según argumenta Palau, pero también eliminaría una herramienta que ha demostrado ayudar a millones de personas a dejar de fumar.
The Guardian concluye que no existe un beneficio claro en permitir que la nicotina esté ampliamente disponible, la ciencia sobre el uso de nicotina pura sigue siendo limitada y los productos derivados como los vaporizadores no son benignos. Las sustancias adictivas son por definición difíciles de controlar para los individuos, razón por la cual los países pueden necesitar gestionarlas, según el análisis editorial.
La decisión que tome la comunidad internacional en 2028 establecerá un precedente sobre cómo regular sustancias que generan dependencia pero cuyos daños directos a la salud son menos evidentes que los de sus predecesores. Entre una prohibición total y la libre comercialización, varios países están explorando un término medio que restrinja el acceso de menores y limite las formas más atractivas de estos productos, mientras mantiene opciones para adultos que buscan alternativas al tabaco tradicional.