Petro desconoce los resultados electorales en Colombia y sigue el guion de Trump y Bolsonaro
El presidente colombiano Gustavo Petro dejará el poder el 6 de agosto sin reconocer la legitimidad de su sucesor, Abelardo de la Espriella, denunciando sin pruebas públicas un fraude electoral orquestado por una trama internacional que habría manipulado el software de conteo de votos. La decisión replica el patrón de otros líderes derrotados como Donald Trump en Estados Unidos y Jair Bolsonaro en Brasil, marcando un hecho insólito en la historia reciente de Colombia, país que ha mantenido transiciones pacíficas durante décadas pese a su polarización interna.
Petro implantó dudas sobre el sistema electoral meses antes de las votaciones y ahora busca convertir su acusación de fraude en capital político para una izquierda golpeada por la derrota. De la Espriella, candidato de ultraderecha, ganó por una diferencia inferior al 1% ante Iván Cepeda, senador apoyado por Petro, en unos comicios que la Registraduría, los observadores internacionales y la gran mayoría de partidos políticos han calificado de transparentes.
Aliados de Petro ya han presentado una demanda que busca frenar la posesión de De la Espriella, lo que muchos analistas consideran un intento de lawfare o judicialización de la política con pocas probabilidades de prosperar. El presidente también ha convocado a movilizaciones masivas para el 20 de julio, fecha que coincide con la fiesta nacional de Colombia y el día en que se instala el Congreso elegido en marzo.
**El antecedente estadounidense**
Los paralelismos con la actuación de Trump en 2020 son evidentes, según Manuel González, experto en relaciones internacionales. "En Estados Unidos hubo un antecedente similar: el clima se fue fomentando desde la Administración, diciendo que iba a haber un fraude", comenta. En su primer mandato, Trump criticó abiertamente el sistema electoral, específicamente el voto por correo, considerando que podía ser objeto de manipulación.
Trump publicó el tuit "STOP THE COUNT!" o "¡PAREN EL ESCRUTINIO!", pidiendo a los jueces escrutadores de estados donde iba perdiendo ante Joe Biden que dejaran de contabilizar votos. La campaña presentó más de 60 demandas judiciales en distintos estados para impugnar los resultados. Pese a que el Colegio Electoral certificó la victoria de Biden, Trump mantuvo una postura confrontativa hasta el final. "Es su discurso, así fuera indirectamente, el que moviliza a los elementos más radicales para el 6 de enero de 2021", apunta González sobre el asalto al Capitolio cuando el Congreso se disponía a formalizar el nombramiento de Biden. "El plan de Trump falló porque, si bien tenía la intención de frenar el nombramiento, no tenía un plan. El Ejército ignoró su llamado y hasta su vicepresidente le dio la espalda", añade.
**El caso brasileño y la condena a Bolsonaro**
La actuación de Bolsonaro en Brasil presenta diferencias significativas. Miles de seguidores del ultraderechista asaltaron el 8 de enero de 2023 las sedes del Congreso, de la Presidencia y del Tribunal Supremo en Brasilia, una semana después de la investidura presidencial de Luiz Inácio Lula da Silva. Tras un largo proceso judicial, quedó probado que Bolsonaro lideró una conspiración golpista para subvertir el triunfo de la izquierda con el apoyo de militares de alto rango. El expresidente fue condenado a 27 años de prisión por el intento de golpe de Estado.
En el caso de Petro no ha habido apoyo implícito o explícito de militares a ninguna asonada, pese al miedo que ha agitado De la Espriella. "Le pido como presidente electo a las Fuerzas Armadas que cumplan con su juramento: proteger la Constitución y la democracia y no obedecer ninguna orden que Petro esté dando en sentido contrario", dijo esta semana el presidente electo. "Quién dijo que yo di órdenes contrarias a la Constitución", respondió Petro, sobre un escenario muy improbable en un país en el que los militares tienen prohibido votar para mantener la neutralidad.
**El caso peruano**
Hay otro escenario más reciente que se asemeja al de Petro. En Perú, Keiko Fujimori fue declarada presidenta electa hace pocas semanas por un margen mínimo, menos de 50.000 votos de diferencia, sobre su rival Roberto Sánchez. El izquierdista, así como el colombiano, denuncia fraude y ha anunciado acciones legales para intentar suspender la proclamación de Fujimori hasta que se acredite una renuncia expresa a la nacionalidad japonesa. Justamente, uno de los argumentos de la izquierda colombiana para la nulidad es la nacionalidad estadounidense de De la Espriella, pues consideran que viola la lealtad hacia Colombia.
**Un problema sin ideología**
En ninguno de los cuatro países ha quedado acreditado un fraude que beneficiara a De la Espriella en Colombia, Biden en Estados Unidos, Lula en Brasil y Fujimori en Perú. El experto González considera que esta estrategia de deslegitimar la derrota no es un rasgo de una línea ideológica: "Lesionar o erosionar la democracia no es de derecha ni de izquierda. Hay una línea transversal que instala una narrativa de desconfianza sobre el sistema electoral".
Los desenlaces también son singulares. Mientras que Bolsonaro fue condenado y cumple una condena intramural, Trump pudo presentarse a la reelección y desde enero de 2025 es de nuevo presidente. Petro no se podía reelegir porque lo prohíbe la Constitución colombiana, pero se ha proclamado líder de la oposición y es probable que tenga peso en las decisiones de la izquierda de cara a 2030.
**Perspectivas para el 20 de julio**
El 20 de julio será clave para medir los ánimos de los simpatizantes de Petro y qué tan extensa es la creencia de su teoría de fraude. "Las probabilidades de que se repita un 6 de enero son bajas, pero nunca son cero", advierte González, a quien de todas maneras le tranquiliza la neutralidad que han mostrado las fuerzas militares. Si existe algún conato de rebeldía, augura, será extinguido por la institucionalidad.
Entretanto, Petro busca seguir desvirtuando a su sucesor en el primer gobierno de ultraderecha de Colombia. Su aliado, el senador Cepeda, convoca a la "desobediencia civil" e importantes bases de la izquierda han prometido avivar la movilización social que la llevó al poder en 2022. La supuesta falta de legitimidad del nuevo presidente, han repetido, será una de sus banderas como oposición.



