

Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, adoptó un tono duro contra la inflación durante su primera aparición pública en la escena internacional este miércoles en Sintra, Portugal, donde aseguró que el banco central estadounidense mantendrá su objetivo de inflación del 2% y rechazó cualquier flexibilización de esa meta. La intervención se produjo en el foro anual de bancos centrales organizado por el Banco Central Europeo, con una inflación estadounidense del 4,2% en mayo y en medio de tensiones sobre la independencia de la institución tras intentos de injerencia del presidente Donald Trump.
Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, reforzó su mensaje de dureza en la lucha contra la inflación durante su debut público en la escena internacional este miércoles en el foro de bancos centrales que el Banco Central Europeo organiza cada verano en la localidad portuguesa de Sintra, según informó El País.
"La gente que en sus casas o en los mercados pensase que este banco central iba a estar cómodo con un objetivo de inflación por encima del 2% va a sentirse decepcionada; vamos a darle estabilidad de precios a Estados Unidos", declaró Warsh durante el evento, según la fuente. El presidente de la Fed hizo un alegato por los "principios básicos" de la política monetaria y recalcó la necesidad de "comprometerse de nuevo" con el control de la inflación: "Es nuestro trabajo, puede que sea nuestro único trabajo si buscamos un elemento común", aseguró.
La inflación estadounidense alcanzó el 4,2% en mayo, según El País, el doble del objetivo del 2% establecido por la Reserva Federal. Sin embargo, la Fed no modificó los tipos de interés en su reunión del 17 de junio, la primera que presidía Warsh. Durante su intervención en Sintra, el presidente del banco central estadounidense mantuvo la línea dura que ya utilizó durante esa primera comparecencia pública hace dos semanas.
Warsh se amarró durante toda la intervención a su dogma de dar las mínimas pistas posibles sobre el futuro, según la fuente, pero explicó que las expectativas de inflación respecto a los cuatro primeros meses del año "han descendido y los riesgos de inflación también han bajado".
Defensa de la independencia institucional
Todas las miradas estaban puestas en el nuevo presidente de la Reserva Federal, que asumió el puesto el pasado mayo tras meses difíciles para la institución por los intentos de injerencia de Donald Trump, quien atacó sin cuartel a su predecesor, Jerome Powell, presionándolo para que bajara los tipos de interés, según El País.
"Vamos a ser un banco independiente", resaltó Warsh durante el foro. El lunes anterior a su intervención, el Tribunal Supremo de Estados Unidos anuló el intento de Trump de despedir a la gobernadora de la Fed Lisa Cook, según la fuente. Preguntado por ello, Warsh ensalzó la "independencia" de la institución e hizo una defensa de la Constitución estadounidense: "Es el elemento fundacional que nos ha dado 250 años de superar expectativas; creo en el Artículo III [el que regula la independencia del poder judicial] y creo en el imperio de la ley, cumpliremos con la decisión del Supremo", afirmó.
Mesa redonda con líderes de bancos centrales
Warsh participó en una mesa redonda sobre política monetaria junto a la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, y el de Canadá, Tiff Macklem, según El País. La guerra de Irán terminará —aunque más tarde de lo esperado inicialmente—, pero la incertidumbre permanece y esa volatilidad geopolítica, con sus derivadas financieras, se ha convertido en un elemento constante para los banqueros centrales, según la fuente. El programa del foro no recogió la participación de Warsh hasta pocos días antes del evento.
Contexto económico divergente
Estados Unidos y la zona euro enfrentan escenarios económicos muy diferentes, según El País. Estados Unidos sufre una inflación más elevada, del 4,2% en mayo, pero goza de mayor vigor económico, con un crecimiento del producto interior bruto del 2,2% el año pasado, según la fuente.
La zona euro, por su parte, vio retroceder la inflación al 2,8% en junio, según publicó este miércoles la oficina estadística europea Eurostat, frente al 3,2% de mayo, según El País. Sin embargo, la región no logra salir de su anemia económica, con una expansión del 1,4% el año pasado y proyecciones de crecer tan solo un 0,8% este año, según la fuente.
El Banco de Inglaterra, al igual que la Fed, decidió mantener el tipo en el 3,75%, con una tasa de inflación del 2,8% en mayo, según El País.
Decisión del BCE genera debate
La última decisión del Banco Central Europeo, del pasado junio, de elevar un cuarto de punto los tipos hasta el 2,25% ha despertado algunas críticas, según la fuente. Lagarde se defendió en su discurso inaugural del lunes por la noche en Sintra: "Fue una decisión deliberadamente sólida. Y nada de lo observado desde entonces ha puesto en duda esta valoración", enfatizó, según El País.
Subir el precio del dinero prestado, que es en lo que se traduce una subida de los tipos de interés, enfría la economía y, por tanto, contiene la escalada de los precios, según la fuente. Por eso los bancos centrales, aunque tienen como mandato el control de la inflación, deben calibrar sus movimientos para no pasarse de estrictos.
Este miércoles, Lagarde era la única de esa mesa redonda que había decidido subir los tipos y volvió a alegar que era la decisión correcta, si bien mostró un cierto optimismo de cara al futuro más próximo, según El País. "Los riesgos, tanto al alza para la inflación como a la baja para el crecimiento, están probablemente más equilibrados en términos generales que hace unas semanas, a raíz de lo que estamos observando", apuntó, lo que permite restar probabilidad a más alzas de tipos, según la fuente.
Impacto de la situación geopolítica
La tregua de Irán ha dado un respiro a los responsables de la política monetaria, con un precio del petróleo más bajo, pero los futuros de barril siguen por encima del nivel previo al conflicto, que comenzó el 28 de febrero, según El País. La normalidad tardará en recuperarse en el estrecho de Ormuz, por donde hasta ahora pasaba el 20% del suministro de crudo mundial, según la fuente. Por eso todos los banqueros centrales siguen en alerta.
Cambio de estrategia comunicativa
No obstante, tanto Lagarde como Warsh se alinearon en la idea de reducir al máximo las proyecciones de futuro y centrarse en los escenarios posibles frente a las previsiones de subida o bajadas de tipos de interés, según El País. "Con esta realidad que cambia a tanta velocidad, debemos disponer de otras herramientas", señaló la presidenta del eurobanco, según la fuente.
Warsh ha puesto en marcha una reforma con el fin de cambiar la documentación económica, el balance —que quiere reducir— y la estrategia de comunicación con los mercados y la opinión pública, con ruedas de prensa más cortas y comunicados más escuetos, según El País. El presidente de la Fed opina que los banqueros hablan "demasiado", según la fuente.
Esta nueva estrategia comunicativa marca un cambio significativo en la forma en que la Reserva Federal interactúa con los mercados financieros y el público en general, en un momento de alta incertidumbre económica y geopolítica global. La postura firme de Warsh sobre el objetivo de inflación del 2% y su defensa de la independencia institucional establecen el tono de su liderazgo en la Fed en medio de presiones políticas y desafíos económicos persistentes.