

El Reino Unido, Francia, Canadá, Australia, Portugal y varios otros estados europeos anunciaron en septiembre de 2025 el reconocimiento oficial del Estado Palestino, en un intento por revitalizar las esperanzas de paz y una solución de dos estados, mientras continúa la guerra en Gaza que ha dejado más de 67.000 palestinos muertos desde octubre de 2023.
En un movimiento diplomático significativo, varios países occidentales han reconocido formalmente al Estado Palestino, sumándose a los más de 150 estados miembros de la ONU que ya lo habían hecho anteriormente.
El primer ministro británico, Sir Keir Starmer, justificó la decisión afirmando que busca "revivir la esperanza de paz y una solución de dos estados", según información de la BBC. Por su parte, el presidente francés Emmanuel Macron declaró que "el tiempo para la paz ha llegado" y que "nada justifica la guerra en curso en Gaza".
Estas decisiones se producen en un contexto de guerra prolongada en Gaza, que comenzó el 7 de octubre de 2023 cuando Hamas lanzó un ataque sorpresa contra Israel, matando a aproximadamente 1.200 personas, en su mayoría civiles, y tomando como rehenes a 251 personas. La respuesta militar israelí ha causado más de 67.000 muertes palestinas en Gaza, casi la mitad de ellas mujeres y niños, según datos del Ministerio de Salud dirigido por Hamas citados por Wikipedia.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu condenó enérgicamente estos reconocimientos, argumentando que premian a Hamas por el ataque del 7 de octubre. Israel sostiene que tiene un derecho histórico sobre Cisjordania y se opone a un estado palestino independiente, afirmando que representaría una amenaza inaceptable para su seguridad.
La administración del presidente estadounidense Donald Trump también se ha manifestado en contra de reconocer un estado palestino, argumentando que sería una recompensa para Hamas y dificultaría el fin de la guerra en Gaza.
El Estado de Palestino tiene actualmente un estatus oficial de "Estado Observador Permanente" en la ONU, lo que le otorga un asiento pero no derecho a voto. Algunos países, incluido Estados Unidos, han indicado que solo reconocerán un estado palestino como parte de una solución política a largo plazo para el conflicto en Oriente Medio.
En octubre de 2025, el gobierno israelí y Hamas acordaron la primera fase del plan de paz respaldado por el presidente estadounidense Donald Trump, lo que condujo a un alto el fuego en Gaza. Israel retiró sus tropas a una posición acordada y permitió la entrada de más ayuda humanitaria a la Franja. Hamas devolvió a los 20 rehenes israelíes que aún permanecían con vida, mientras que Israel liberó a casi 2.000 prisioneros y detenidos palestinos. Las negociaciones continúan sobre los detalles de las fases posteriores del acuerdo de paz.
La guerra en Gaza, que ha durado más de dos años, es el conflicto militar más largo en la historia de Israel. Ha provocado una crisis humanitaria sin precedentes, con casi toda la población de 2,3 millones de palestinos desplazada forzosamente. Según expertos respaldados por la ONU, la "peor situación de hambruna se está desarrollando actualmente" en la Franja de Gaza, con evidencia creciente de que la inanición generalizada, la desnutrición y las enfermedades están provocando un aumento en las muertes relacionadas con el hambre.
La solución de dos estados, respaldada internacionalmente, propone un estado palestino independiente en Cisjordania y Gaza, con Jerusalén Este como su capital, existiendo junto a Israel. Sin embargo, Israel rechaza esta solución, argumentando que cualquier acuerdo final debe ser resultado de negociaciones con los palestinos, y que la condición de estado no debería ser una precondición.
La Autoridad Palestina, que gobierna partes de Cisjordania, respalda la solución de dos estados, mientras que Hamas no lo hace porque se opone a la existencia de Israel. Sin embargo, Hamas ha indicado que podría aceptar un estado palestino provisional basado en las fronteras de facto de 1967, sin reconocer oficialmente a Israel, si se otorgara a los refugiados el derecho al retorno.
El conflicto israelí-palestino tiene sus orígenes en el surgimiento del sionismo y la migración de colonos judíos a Palestina. En 1947, el Plan de Partición de las Naciones Unidas para Palestina recomendó una división tripartita de la tierra en un estado judío, un estado árabe (palestino) y Jerusalén como una tercera parte separada. En la guerra de Palestina de 1948, más de 700.000 palestinos huyeron o fueron expulsados, y el Estado de Israel se estableció sobre la mayor parte de lo que había sido la Palestina del Mandato, con la excepción de dos territorios separados que se conocieron como Cisjordania y la Franja de Gaza, que fueron ocupados por Jordania y Egipto respectivamente.
Tras la Guerra de los Seis Días de 1967, Israel ocupó los territorios palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza. En 2005, Israel se retiró unilateralmente de Gaza, pero tras la toma del poder por Hamas en 2007, impuso un bloqueo que ha dañado significativamente la economía del territorio. Israel justifica el bloqueo citando preocupaciones de seguridad, pero grupos internacionales de derechos humanos lo han caracterizado como una forma de castigo colectivo.
La guerra actual ha tenido repercusiones regionales significativas, con grupos del Eje de Resistencia en varios países árabes e Irán enfrentándose a Estados Unidos e Israel, incluida la guerra de 12 días entre Irán e Israel. Un año de ataques entre Israel y Hezbolá llevó a la invasión israelí del Líbano y a operaciones israelíes en curso en Siria, y contribuyó a la caída del régimen de Assad. El conflicto continúa teniendo importantes repercusiones regionales e internacionales, con grandes protestas en todo el mundo pidiendo un alto el fuego, así como un aumento del antisemitismo y el racismo antipalestino.