Testigo revela que la Generalitat Valenciana tuvo acceso en tiempo real a datos críticos de la dana de octubre de 2024
Un meteorólogo declaró ante la jueza que investiga la gestión de la dana que devastó Valencia el 29 de octubre de 2024 que la Generalitat Valenciana, bajo la dirección del expresidente Carlos Mazón, recibió en tiempo real los datos meteorológicos que confirmaban la gravedad extrema del temporal. El testimonio desmorona la teoría del "apagón informativo" que el Gobierno autonómico y el Partido Popular han mantenido durante 19 meses para justificar la tardía respuesta ante la catástrofe que dejó 230 muertos.
El meteorólogo declaró ante la jueza Nuria Ruiz Tobarra, instructora del caso en el juzgado de Catarroja, que el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat recibía el flujo informativo de la Asociación Valenciana de Meteorología (Avamet), que procesa datos pluviométricos de 900 estaciones meteorológicas. Según fuentes presentes en la declaración citadas por El País, el experto explicó que "había mucha información. Podía uno pasar horas viendo datos sin parar".
El testigo precisó que cinco días antes de la tragedia, el 24 de octubre, los modelos meteorológicos ya anunciaban lluvias torrenciales para el 29 de octubre. Por esa razón, instaron al Consell a celebrar una reunión de seguimiento. El encuentro se realizó finalmente la víspera de la dana, el 28 de octubre, con la participación de Juan Ramón Cuevas Camps, jefe de la Unidad de Análisis y Seguimiento del Riesgo del Centro de Coordinación de Emergencias. "Cuevas nos dijo que la situación era complicada para el martes", reconoció el meteorólogo en referencia al día de la dana.
La evolución de las precipitaciones desde las primeras horas del 29 de octubre permitió intuir la magnitud de la catástrofe. A las 8:00 de la mañana, antes de que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) decretara la alerta roja —la máxima en la escala de alertas—, se formó en la comarca de La Ribera el primer tren convectivo, denominación técnica para una línea de tormentas intensas. A las 12:40 horas se registraron 160 litros por metro cuadrado, cifra que el testigo comparó con la pantanada de Tous de 1982, que causó 40 muertos tras la rotura de una presa. "La pantanada y la riada de 1957 [80 fallecidos] fueron meteorológicamente iguales", sostuvo el experto.
La potencia destructora de la riada se intensificó por la tarde. Entre las 15:00 y las 17:00 horas, según el meteorólogo, "los datos eran dantescos". Explicó que mientras se consideran torrenciales los registros de 60 litros por metro cuadrado, en una hora ya se había acumulado 100 litros. Conforme evolucionaba el temporal, el riesgo se concentró en el río Magro y en el barranco del Poyo, la rambla que originó la desgracia al sepultar municipios como Paiporta, con 28.136 habitantes y 28 muertos, y Catarroja, con 30.612 habitantes y 25 muertos.
Todo este flujo informativo figuraba en la pantalla gigante del Centro de Coordinación de Emergencias, donde se mostraban métricas como la situación de las carreteras y la relación de llamadas del 112, la centralita telefónica de la Generalitat que registró casi 20.000 comunicaciones el día de la dana.
La declaración del experto desmorona la denominada teoría del apagón informativo, tesis que la Generalitat y el Partido Popular han defendido durante 19 meses. Según esta teoría, si el Consell de Mazón no actuó antes ante la catástrofe, fue porque organismos del Gobierno de Pedro Sánchez, como la Aemet o la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), no le informaron a tiempo. Esta línea argumental también ha sido defendida con vehemencia por los dos exaltos cargos de la Generalitat investigados en la causa: la exconsejera de Justicia e Interior, Salomé Pradas, y el exdirector de Emergencias, Emilio Argüeso.
En decenas de autos, avalados por la Audiencia Provincial de Valencia, la jueza instructora ha cuestionado esta línea argumental. El testimonio del meteorólogo proporciona ahora evidencia directa de que la Generalitat disponía de información meteorológica detallada y en tiempo real que permitía conocer la magnitud del temporal horas antes de que se materializaran los daños más graves.
La dana de octubre de 2024 se convirtió en la peor catástrofe natural de España en décadas. Los 230 muertos registrados en Valencia, junto con decenas más en otras regiones afectadas, han generado una investigación judicial que examina si hubo negligencia en la gestión de la emergencia. El testimonio del meteorólogo añade presión sobre la narrativa de defensa de los responsables políticos de la Generalitat, sugiriendo que disponían de información suficiente para tomar medidas preventivas más tempranas.




