

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este viernes que impondrá un arancel del 100% sobre todos los productos de cualquier país que apruebe un impuesto sobre servicios digitales aplicable a empresas estadounidenses, según publicó en su red social Truth. La medida afectaría principalmente a naciones europeas como España, Francia e Italia, que ya han implementado este tipo de gravámenes sobre gigantes tecnológicos como Amazon, Meta, Alphabet, Apple y Microsoft.
"Numerosos países europeos han estado debatiendo la inminente implementación de un impuesto a los servicios digitales aplicable a empresas estadounidenses. Algunos de estos países están a punto de llevarlo a cabo", señaló Trump en su mensaje, según reportó El País. "Que esta declaración sirva para advertir que cualquier país que imponga dicho impuesto se enfrentará inmediatamente a un arancel del 100% sobre todos y cada uno de los productos enviados a los Estados Unidos de América", añadió el mandatario republicano.
Trump especificó que el arancel del 100% prevalecerá sobre los acuerdos comerciales establecidos con cualquier país, "independientemente de si han sido implementados, firmados o no", y que se aplicará de inmediato si deciden proceder con el impuesto digital, según informó The Guardian.
España, Francia e Italia ya han implementado el impuesto sobre servicios digitales, quedando prácticamente aisladas ante las presiones de Washington, según El País. España aprobó formalmente este tributo durante el primer año de la pandemia, mientras que otros países como Reino Unido, que aseguraron que lo pondrían en marcha en virtud de una propuesta de directiva comunitaria de 2018, finalmente no lo hicieron.
El impuesto español consiste básicamente en gravar de forma indirecta "los servicios digitales en los que existe una contribución esencial de los usuarios en el proceso de creación de valor de la empresa que presta esos servicios, y a través de los cuales la empresa monetiza esas contribuciones de los usuarios", según explicó el Ministerio de Hacienda cuando aprobó el tributo, citado por El País. El gravamen afecta a empresas con una facturación superior a los 750 millones de euros a nivel mundial.
El impuesto tiene un tipo de gravamen del 3% que se aplica sobre tres conceptos: la prestación de servicios de publicidad en línea, servicios de intermediación en línea, y la venta de datos generados a partir de información proporcionada por el usuario, según la fuente española. De esta forma, las grandes compañías tecnológicas como Amazon, Meta, Alphabet, Apple, Microsoft o X, entre otras, tienen que tributar en España.
Francia ha aplicado una tasa del 3% desde 2019 sobre los ingresos de servicios digitales obtenidos por empresas con ingresos superiores a 25 millones de euros (aproximadamente 28,5 millones de dólares) en el país y 750 millones de euros (aproximadamente 850 millones de dólares) a nivel mundial, según The Guardian.
Horas antes de reunirse en la cumbre del G7 la semana pasada, el presidente francés Emmanuel Macron dijo que Francia no cedería a la presión de Trump para eliminar su impuesto digital sobre las grandes empresas tecnológicas estadounidenses, según reportó The Guardian. Antes de partir hacia la cumbre en Francia, Trump había advertido que Estados Unidos "no tendría otra opción" que aplicar aranceles del 100% sobre el vino francés a menos que París eliminara su impuesto digital, pero su última amenaza cambia el objetivo del vino a todos los bienes.
El mes pasado, el tribunal comercial de Estados Unidos falló en contra del último intento de Trump de imponer un arancel global del 10%, determinando que los aranceles generalizados no estaban justificados bajo una ley comercial de la década de 1970, según The Guardian. Sin embargo, los tribunales que han anulado sus aranceles han hecho poco para desalentar sus amenazas, ya que a principios de este mes amenazó con aranceles de entre el 10% y el 12,5% a 60 socios comerciales, incluidos el Reino Unido, la Unión Europea y Australia, por supuestos fallos en materia de trabajo forzoso.
El historial de amenazas arancelarias de Trump es extenso pero con escasa materialización. El republicano es de gatillo fácil cuando se trata de amenazar con aranceles, según El País. Ha advertido a China en varias ocasiones con aplicarle recargos comerciales del 100%, pero nunca se ha atrevido a hacerlo por miedo a las represalias del gigante asiático. Ambas economías, como también la europea y la estadounidense, tienen muchos vínculos, y una medida de esa característica podría tener efectos perjudiciales para miles de empresas locales, según la misma fuente.
En enero pasado, Trump también advirtió a varios países europeos que decidieron apoyar a Dinamarca con la soberanía de Groenlandia con unos ejercicios militares en la isla ártica, según El País. Amenazó a Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, Países Bajos y Finlandia con tasas comerciales de hasta el 25% si se interponían en los planes estadounidenses de anexionarse ese territorio danés. Tras una reunión de alto nivel con las autoridades europeas en Davos, Trump aparcó sus ansias imperialistas.
El presidente estadounidense también amenazó con un arancel del 100% a Canadá si el país vecino firmaba un tratado comercial con China, según la fuente española. Y amenazó de nuevo con hacerlo cuando se enteró de que había emitido un anuncio televisivo en el que aparecía el expresidente estadounidense Ronald Reagan cargando contra los aranceles en 1987. Al final, casi todas sus amenazas acaban como aguas de borrajas, según El País.
España tampoco se ha librado de las andanadas de Trump, que ha amenazado al Gobierno de Pedro Sánchez de tomar represalias comerciales por lo que califica de falta de compromiso con la OTAN, según la misma fuente. España es uno de los países que rechazó elevar el gasto militar del 2% al 5% del PIB porque asegura que puede cumplir con las capacidades militares asignadas con un menor gasto presupuestario.
La amenaza de Trump llega en un momento en que el mandatario ha retomado su estrategia de presión comercial después de que el Tribunal Supremo le diera un revés por abusar de los aranceles sin usar la adecuada vía legal, según El País. El presidente estadounidense ha desempolvado su arma favorita, los aranceles, una herramienta que había dejado en el cajón prácticamente desde ese revés judicial.
Las implicaciones de esta amenaza son significativas para las relaciones comerciales transatlánticas. Si Trump cumpliera con su advertencia, podría desencadenar una guerra comercial con Europa que afectaría a múltiples sectores económicos en ambos lados del Atlántico. Sin embargo, el historial del mandatario sugiere que muchas de sus amenazas arancelarias no se materializan, quedando como herramientas de presión política más que como políticas comerciales efectivas.