Trump ejerce poder sin restricciones en su segundo mandato, según libro de periodistas del New York Times
Política

Trump ejerce poder sin restricciones en su segundo mandato, según libro de periodistas del New York Times

Donald Trump ha ejercido el poder presidencial estadounidense sin apenas limitaciones durante los primeros 14 meses de su segundo mandato iniciado el 20 de enero de 2025, según revela el libro "Cambio de régimen: dentro de la presidencia imperial de Donald Trump", escrito por los periodistas del New York Times Maggie Haberman y Jonathan Swan. El libro, basado en información de más de mil fuentes oficiales y anónimas de la Casa Blanca y una entrevista directa con Trump, documenta cómo el presidente ha expandido los límites del poder ejecutivo, debilitado los controles y equilibrios tradicionales, y rodeado su administración de asesores leales dispuestos a ejecutar sus órdenes sin cuestionamiento.

POLÍTICA13 JUL 2026

El regreso de Trump a la Casa Blanca marca un contraste radical con su primer mandato. Mientras que en 2017 llegó como un outsider político que debía navegar Washington rodeado de asesores que apenas conocía y enfocado en la reelección, en 2025 retorna como un político republicano desacomplejado y revanchista, más aislado, desconfiado y motivado por la venganza tras los procesos judiciales que intentaron inhabilitarlo y procesarlo por sus excesos anteriores.

Según Haberman y Swan, Trump ha reducido su círculo de asesores al mínimo, exigiendo una lealtad casi divina. Como prueba de fidelidad, demanda a sus colaboradores que defiendan que las elecciones de 2020, que perdió contra Joe Biden, fueron fraudulentas y que él fue el verdadero ganador. Durante estos meses, el presidente estadounidense ha ejercido su poder en política exterior hasta límites insospechados, más allá de cualquiera de sus predecesores, en búsqueda de un lugar permanente en la historia.

**Natalie Harp: la asistente más leal**

Natalie Harp, de 34 años, es uno de los personajes centrales en esta historia de poder desenfrenado. Rubia y conocida entre el personal de la Casa Blanca como "la impresora portátil", Harp es la única asistente ejecutiva de Trump. Es responsable de publicar algunos de los mensajes del presidente en la red social Truth Social y de preparar imágenes generadas por inteligencia artificial para alimentar su cuenta, incluyendo una imagen xenófoba que representaba a los Obama como simios.

Harp acompaña a Trump hasta altas horas de la noche mientras publican mensajes provocadores en redes sociales, lo que ha despertado recelos entre el personal de la residencia presidencial. Antes de que Trump regresara al Despacho Oval, ella lo acompañaba mientras jugaba al golf, cargando con una pequeña impresora y un ordenador portátil para leerle fragmentos de artículos halagadores, sumergiéndolo en un flujo constante de noticias positivas y comentarios en redes sociales.

Harp es una exresentadora de televisión del canal de extrema derecha One America News Network que se unió al equipo de Trump en 2022, cuando el neoyorquino decidió regresar a la arena política después de haber sido vilipendiado y perseguido judicialmente. Asegura que el presidente le salvó la vida al aprobar legislación que permitió el acceso a tratamientos experimentales, permitiéndole vivir con el cáncer que padece. "Sin usted, habría muerto esperando la aprobación", le dijo. Ahora le sirve con devoción absoluta.

En una ocasión, según el libro, Harp dejó una nota en los espacios privados de Trump que decía: "Eres lo único que me importa". Los periodistas describen a Harp como un personaje más en la corte decadente en que se ha convertido la Casa Blanca bajo el liderazgo de Trump, retratando un gobierno cesarista con un presidente sediento de venganza y adicto a la adulación.

**Stephen Miller y la persecución de críticos**

Stephen Miller es otro de los asesores histriónicos que parecen querer ir más allá que el propio presidente. Si en el primer mandato Trump se encontró con funcionarios que le marcaban límites, en esta ocasión se ha rodeado de asesores que hacen lo contrario: lo animan a dar un paso más.

Miller, un extremista de derechas conocido como "el guardián de las quejas", ha adquirido gran poder dentro de la administración, eliminando obstáculos legales para las políticas de Trump. Ha sido el impulsor de las políticas migratorias crueles de este mandato. Supuestamente pidió suspender el habeas corpus para los inmigrantes, un recurso que impide detenciones arbitrarias y obliga a presentar a los detenidos ante un juez.

Miller es además el instrumento con el que Trump se está vengando de sus detractores. Según el libro, poco después de que Trump sacudiera el comercio mundial con aranceles, convocó una reunión para dictar varias órdenes presidenciales con el objetivo de investigar judicialmente a altos cargos de la administración Biden que lo investigaron o acusaron por sus excesos.

Durante el encuentro en el Despacho Oval, Trump comenzó a reflexionar sobre agravios pasados. "Recuerdo que había un abogado en la Administración que decía que las elecciones habían sido justas y que no había habido fraude. ¿Quién era?", preguntó. Miller, siempre atento a los deseos del presidente, se apresuró a buscar el nombre del funcionario y abrió una investigación contra él sin que el presidente se lo ordenara explícitamente. "Desplegó los recursos del Gobierno federal contra un hombre cuyo único delito contra Trump había sido dar fe de la seguridad y validez de las elecciones de 2020", señalan Haberman y Swan.

**La comparación con dictadores y conquistadores**

En una entrevista con los periodistas a mediados de marzo para cerrar el libro, cuando le preguntaron si se consideraba el hombre más poderoso de la historia, Trump no dudó. Le pidió a Natalie Harp que le llevara una copia de un documento. El mandatario mostró a los periodistas una carta en la que se comparaba con personajes históricos. "Donald Trump es, sin duda, el hombre más poderoso que el planeta haya conocido jamás", leyó el hombre de negocios reconvertido en político.

Entre las figuras históricas con las que se compara figuran Adolf Hitler, Mao Zedong, Iósif Stalin, Alejandro Magno, Atila el Huno, Gengis Kan, Tamerlán, los césares romanos, Guillermo el Conquistador y Napoleón Bonaparte. Trump presumió de la comparación con esos personajes históricos en un listado que, según declaró, fue elaborado por un "historiador presidencial". "Son los diez mejores", dijo.

No le importó que varios de ellos hayan pasado a la historia por genocidio o por masacrar civilizaciones. No hubo distinciones morales en su análisis. Él lo redujo todo a la notoriedad y al poder. "Ninguno de esos líderes, por muy temibles que fueran en su época, tenía alcance global. Su poder era local. Pero el mío no lo es", insistió Trump.

Posteriormente, Trump explicó que se enteró de esa comparación histórica jugando al golf con Gary Player, un nonagenario considerado en su época uno de los mejores golfistas de la historia. Según su relato, Player le habló de un historiador y su particular tesis sobre los líderes más poderosos. Sin embargo, resulta que este académico no era más que un caddie aficionado a leer libros de historia.

**Pánico por los archivos de Epstein**

Uno de los episodios más reveladores del libro cuenta la grave preocupación que sobrevolaba la Casa Blanca con la desclasificación de los archivos de Jeffrey Epstein. El reducido grupo de asesores del presidente estaba en pánico por las consecuencias de la orden del Congreso de publicar todos los documentos secretos de la investigación sobre el financiero acusado de pederastia y de crear una red de explotación sexual.

Susie Wiles, la jefa de gabinete de la Casa Blanca, convocó una reunión en la Situation Room, una sala reservada para reuniones sobre crisis de seguridad o militares. Las encuestas mostraban que el caso Epstein estaba impactando negativamente en la base de seguidores del movimiento MAGA. El vicepresidente JD Vance sentenció: "Esto es un problema enorme".

En la reunión estaban el director del FBI, la fiscal general, el director de comunicación y algunos abogados que habían defendido a Trump en el pasado y ahora ocupaban cargos en la administración. Estudiaron diferentes opciones, entre ellas que Ghislaine Maxwell, la amiga y socia de Epstein, declarara en el Congreso a cambio de un indulto. "Indultar a Maxwell, una traficante de niñas, crearía un enorme problema de relaciones públicas", objetó Steven Cheung, director de comunicaciones de la Casa Blanca.

En otra de las reuniones para tratar el asunto, también en la Situation Room, comentaron una denuncia de una de las jóvenes de la red de Epstein que describía la inclinación fetichista de Trump por los pezones. El debate sobre si debían permitir la publicación de este documento duró horas. Un funcionario aseguró, según recoge el libro, que la discusión sobre los pezones en esta sala de crisis, donde años antes Barack Obama había seguido la operación para acabar con Osama bin Laden, había sido "surrealista".

**Aislamiento y secretismo en la Casa Blanca**

Trump se ha bunkerizado en la Casa Blanca. Ha reducido sus viajes y apenas se desplaza a su residencia de Mar-a-Lago en Florida para jugar al golf los fines de semana. Ha construido un gobierno dirigido por media docena de personas. El resto de altos cargos desconocen lo que se está cociendo tras la puerta del Despacho Oval.

Haberman recuerda que Trump suele repetir una frase: "Somos la administración más transparente de la historia". La periodista lo niega rotundamente: "Eso es una completa tontería. En realidad, son increíblemente buenos guardando secretos". Y recuerda cómo se comprobó con las negociaciones con Irán. Ningún alto cargo del ejército, de los servicios de inteligencia, del Pentágono o del Departamento de Estado vio ningún documento sobre el memorando de entendimiento firmado entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra hasta que el vicepresidente JD Vance se lo sacó de la manga.

Swan argumenta que el segundo mandato de Trump difiere marcadamente del primero. "En su primer mandato, como es comprensible, Trump era nuevo en Washington. Estaba rodeado de gente que no conocía bien. Tenía que presentarse a la reelección. Reaccionaba mucho ante la política interna, estaba muy preocupado por sus resultados en las encuestas, por la Bolsa, por lo que iba a pasar en las elecciones de mitad de mandato. No es que ahora no le preocupen en absoluto esas cosas, pero le preocupa mucho menos la política interna", explica Swan. "Lo que más le preocupa, y esto nos quedó muy claro cuando nos sentamos frente a él en el Despacho Oval, es que quiere ser una figura histórica".

**Política exterior sin restricciones**

El trabajo de Haberman y Swan es la crónica de un período convulso en la historia reciente estadounidense. Refleja cómo el líder estadounidense ha ejercido el poder sin apenas restricciones, cambiando la naturaleza de la presidencia y desafiando las reglas establecidas para ampliar sus atribuciones. Trump ha cambiado el orden internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial, ha alterado las reglas del comercio mundial con los aranceles, ha lanzado una brutal campaña de deportación y persecución masiva de inmigrantes, ha aprobado un ataque militar sobre Venezuela para arrestar a Nicolás Maduro y se ha embarcado en otra guerra en Irán, de la que ahora no es capaz de salir.

Todo ello sin rendir cuentas al Congreso, pervirtiendo la separación de poderes y despidiendo a miles de funcionarios independientes para reemplazarlos con abogados privados dispuestos a llegar donde haga falta.

**El incidente con Zelenski**

Otro de los fragmentos más llamativos del libro recoge la bronca que le echó Trump en el Salón Oval al presidente ucranio Volodímir Zelenski. El republicano estaba frustrado porque había prometido que la guerra de Ucrania se resolvería en 24 horas, algo que obviamente no había ocurrido. Así que, cuando recibió a Zelenski, le dedicó una insólita reprimenda.

Lejos de sentirse avergonzado por el episodio, comentó luego a sus asesores que "fue un gran espectáculo televisivo". Y coronó: "Mucho mejor que El Aprendiz", en alusión a la serie de televisión que lo hizo popular despidiendo a trabajadores. "No soy muy fan de Ucrania", admitió en otra reunión de alto nivel sentado en el escritorio Resolute. "Excepto de sus mujeres. Siguen ganando Miss Universo". Trump fue presidente y promotor de ese concurso de belleza y se jacta de las mujeres que desfilaron por él.

**La operación en Venezuela y la guerra en Irán**

El libro describe cómo fueron los momentos que rodearon la operación militar en Venezuela en enero de 2026, cuando en apenas unas horas el ejército estadounidense capturó y encarceló al presidente Nicolás Maduro. Marco Rubio, secretario de Estado, le explicó a Trump que Delcy Rodríguez era una política corrupta pero maleable, y la mejor opción para controlar el país. En otra ocasión, Trump dijo en privado a varios asesores "que Venezuela podría ser el estado número 51 de Estados Unidos y que nombraría a un gobernador para dirigirlo". El éxito de la operación lo envalentonó.

Así que, cuando Benjamin Netanyahu visitó la Casa Blanca para exponerle al presidente estadounidense la necesidad de bombardear Teherán, Trump le dio su apoyo pese a las advertencias del jefe de la CIA, que le advirtió de que el plan era "una farsa", y de JD Vance, que le avisó de que era muy mala idea. "Trump no se dejó influir por las evaluaciones pesimistas. Creía que la guerra terminaría rápidamente", se lee en el libro. Sin embargo, el conflicto con Irán, que Trump dijo que duraría solo unas semanas, lleva cinco meses provocando cierto pánico en la economía mundial.

**La carrera por la sucesión: Vance versus Rubio**

Precisamente sobre Vance y la carrera por suceder a Trump hay un capítulo en el libro. Aunque la tradición es que el vicepresidente sea el candidato del partido cuando el presidente agota los dos mandatos, a Trump le gusta jugar con la idea de que aún está decidiéndose entre Vance y Marco Rubio, el secretario de Estado.

La escena que cuentan los periodistas se desarrolla durante una cena en la Casa Blanca con el magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch, a la que también asisten Vance y Rubio. Unas semanas antes, Trump había demandado al propietario de Fox porque uno de sus periódicos, The Wall Street Journal, publicó un dibujo de contenido sexual que el ahora presidente envió supuestamente a Epstein en el pasado.

Así que durante los aperitivos el presidente se dedicó a insultar a Murdoch y a amenazarlo; cuando llegó el primer plato, lo alabó y lo colmó de elogios. Y en el segundo, se enroscó en uno de esos monólogos interminables y desordenados en los que pasa de un tema a otro. Pero de repente se dirigió a Murdoch y le preguntó: "Rupert, ¿qué piensas de JD Vance?". El empresario se lo piensa y dice sin gran convicción, pues intentó boicotear su nominación como vicepresidente: "JD tiene el potencial para ser genial". Luego Trump dice: "¿Y qué piensas de Marco?" Y Rupert Murdoch no se inmuta. Simplemente dice: "Marco es brillante". Pese al juego que ha exhibido en otras ocasiones, todos piensan que al final Trump ungirá a Vance.

**Entretenimiento y obsesiones personales**

La crónica de Haberman y Swan retrata a un presidente al que le aburren las reuniones, que hace comentarios mordaces y éticamente cuestionables. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, por ejemplo, lo entretiene con vídeos sobre los ataques con drones contra objetivos humanos, descritos por un funcionario como "las películas snuff de Hegseth".

Cuando los dos periodistas lo entrevistaron para cerrar el libro, en plena guerra de Irán, se encontraron con que la mesa de su escritorio estaba repleta de fotografías de árboles. Les explicó que quería plantar una arboleda en la Casa Blanca y se entretuvo con los detalles sobre el proceso para trasplantar arces y robles más que en hablar de Irán u otros asuntos más relevantes. Los periodistas asumieron que no era una estrategia para perder el tiempo: estaba genuinamente interesado en los árboles.

**Obsesión por la decoración**

Quizá por su pasado como promotor inmobiliario, el presidente estadounidense está más que pendiente de la decoración. Ha tratado de reformar Washington, ha remodelado plazas y jardines, el estanque del Monumento a Lincoln, que ha sido un fiasco, proyecta un gigantesco salón de baile en el ala este de la Casa Blanca y está empeñado en levantar un arco del triunfo en medio de un paraje protegido.

Su gusto por la ornamentación le ha llevado a cambiar la decoración de la Casa Blanca. El Despacho Oval aparece recargado con apliques dorados y otros elementos decorativos dorados. Hay un episodio que describe esa obsesión. Una mañana, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, entra en el Despacho Oval para comentar los asuntos de la jornada. Se encuentra a Trump "agarrando un tubo de pegamento instantáneo e intentando pegar adornos dorados a la repisa de mármol de la chimenea", según el libro. "Como era sabido que prefería su propia obra estética a la de cualquier otro, ver al presidente aplicando pegamento sobre apliques dorados y colocándolos él mismo en la pared no sorprendió a nadie de su círculo íntimo", se lee en la crónica.

**Contexto del libro y su impacto**

El libro "Cambio de régimen: dentro de la presidencia imperial de Donald Trump" se ha convertido en un fenómeno en Estados Unidos. Sus autores, Maggie Haberman y Jonathan Swan, dos periodistas del New York Times, sostienen su relato en la información aportada por más de mil fuentes oficiales o anónimas de la Casa Blanca y en una entrevista cara a cara con Trump. Se los rifan en los platós de medio país para que expliquen anécdotas y escenas de la vida entre los muros de la Casa Blanca.

"Estábamos cubriendo el año más trascendental de una presidencia estadounidense en nuestra vida y veíamos cómo se usaba el poder presidencial de formas que jamás habíamos visto", señaló Haberman durante una presentación del libro en Washington. Los periodistas describen episodios que parecen sacados de un episodio de Juego de Tronos, con intrigas palaciegas, traiciones y acusaciones de corrupción, si no fuera porque son eventos reales que suceden en la primera potencia mundial.

El punto de inflexión en el legado de Trump como presidente de Estados Unidos se encuentra en el 20 de enero de 2025, el primer día de su regreso al Despacho Oval tras su abrupta salida en 2021, cuando fue derrotado por Joe Biden y convertido en un paria político por agitar a una muchedumbre enfervorecida para asaltar el Capitolio. Ese día, cuatro años después de perder el poder, volvió a sentarse en el escritorio Resolute para recuperarlo y dictó varias órdenes destinadas a cambiar la esencia del país. Una de las más controvertidas fue el indulto a cientos de sus partidarios que habían participado en los disturbios del 6 de enero de 2021 en la sede del Congreso, uno de los capítulos más oscuros de la historia de Estados Unidos. Steve Bannon, inspirador e ideólogo del movimiento trumpista MAGA, dijo ese día: "Ahí tenéis al Trump puro".

SIGUE LEYENDO
MÁS DE POLÍTICA
ColGlobal
Trump ejerce poder sin restricciones en su segundo mandato, según libro de periodistas del New York Times
Política

Trump ejerce poder sin restricciones en su segundo mandato, según libro de periodistas del New York Times

Donald Trump ha ejercido el poder presidencial estadounidense sin apenas limitaciones durante los primeros 14 meses de su segundo mandato iniciado el 20 de enero de 2025, según revela el libro "Cambio de régimen: dentro de la presidencia imperial de Donald Trump", escrito por los periodistas del New York Times Maggie Haberman y Jonathan Swan. El libro, basado en información de más de mil fuentes oficiales y anónimas de la Casa Blanca y una entrevista directa con Trump, documenta cómo el presidente ha expandido los límites del poder ejecutivo, debilitado los controles y equilibrios tradicionales, y rodeado su administración de asesores leales dispuestos a ejecutar sus órdenes sin cuestionamiento.

13 jul 2026
Tamaño de texto

El regreso de Trump a la Casa Blanca marca un contraste radical con su primer mandato. Mientras que en 2017 llegó como un outsider político que debía navegar Washington rodeado de asesores que apenas conocía y enfocado en la reelección, en 2025 retorna como un político republicano desacomplejado y revanchista, más aislado, desconfiado y motivado por la venganza tras los procesos judiciales que intentaron inhabilitarlo y procesarlo por sus excesos anteriores.

Según Haberman y Swan, Trump ha reducido su círculo de asesores al mínimo, exigiendo una lealtad casi divina. Como prueba de fidelidad, demanda a sus colaboradores que defiendan que las elecciones de 2020, que perdió contra Joe Biden, fueron fraudulentas y que él fue el verdadero ganador. Durante estos meses, el presidente estadounidense ha ejercido su poder en política exterior hasta límites insospechados, más allá de cualquiera de sus predecesores, en búsqueda de un lugar permanente en la historia.

**Natalie Harp: la asistente más leal**

Natalie Harp, de 34 años, es uno de los personajes centrales en esta historia de poder desenfrenado. Rubia y conocida entre el personal de la Casa Blanca como "la impresora portátil", Harp es la única asistente ejecutiva de Trump. Es responsable de publicar algunos de los mensajes del presidente en la red social Truth Social y de preparar imágenes generadas por inteligencia artificial para alimentar su cuenta, incluyendo una imagen xenófoba que representaba a los Obama como simios.

Harp acompaña a Trump hasta altas horas de la noche mientras publican mensajes provocadores en redes sociales, lo que ha despertado recelos entre el personal de la residencia presidencial. Antes de que Trump regresara al Despacho Oval, ella lo acompañaba mientras jugaba al golf, cargando con una pequeña impresora y un ordenador portátil para leerle fragmentos de artículos halagadores, sumergiéndolo en un flujo constante de noticias positivas y comentarios en redes sociales.

Harp es una exresentadora de televisión del canal de extrema derecha One America News Network que se unió al equipo de Trump en 2022, cuando el neoyorquino decidió regresar a la arena política después de haber sido vilipendiado y perseguido judicialmente. Asegura que el presidente le salvó la vida al aprobar legislación que permitió el acceso a tratamientos experimentales, permitiéndole vivir con el cáncer que padece. "Sin usted, habría muerto esperando la aprobación", le dijo. Ahora le sirve con devoción absoluta.

En una ocasión, según el libro, Harp dejó una nota en los espacios privados de Trump que decía: "Eres lo único que me importa". Los periodistas describen a Harp como un personaje más en la corte decadente en que se ha convertido la Casa Blanca bajo el liderazgo de Trump, retratando un gobierno cesarista con un presidente sediento de venganza y adicto a la adulación.

**Stephen Miller y la persecución de críticos**

Stephen Miller es otro de los asesores histriónicos que parecen querer ir más allá que el propio presidente. Si en el primer mandato Trump se encontró con funcionarios que le marcaban límites, en esta ocasión se ha rodeado de asesores que hacen lo contrario: lo animan a dar un paso más.

Miller, un extremista de derechas conocido como "el guardián de las quejas", ha adquirido gran poder dentro de la administración, eliminando obstáculos legales para las políticas de Trump. Ha sido el impulsor de las políticas migratorias crueles de este mandato. Supuestamente pidió suspender el habeas corpus para los inmigrantes, un recurso que impide detenciones arbitrarias y obliga a presentar a los detenidos ante un juez.

Miller es además el instrumento con el que Trump se está vengando de sus detractores. Según el libro, poco después de que Trump sacudiera el comercio mundial con aranceles, convocó una reunión para dictar varias órdenes presidenciales con el objetivo de investigar judicialmente a altos cargos de la administración Biden que lo investigaron o acusaron por sus excesos.

Durante el encuentro en el Despacho Oval, Trump comenzó a reflexionar sobre agravios pasados. "Recuerdo que había un abogado en la Administración que decía que las elecciones habían sido justas y que no había habido fraude. ¿Quién era?", preguntó. Miller, siempre atento a los deseos del presidente, se apresuró a buscar el nombre del funcionario y abrió una investigación contra él sin que el presidente se lo ordenara explícitamente. "Desplegó los recursos del Gobierno federal contra un hombre cuyo único delito contra Trump había sido dar fe de la seguridad y validez de las elecciones de 2020", señalan Haberman y Swan.

**La comparación con dictadores y conquistadores**

En una entrevista con los periodistas a mediados de marzo para cerrar el libro, cuando le preguntaron si se consideraba el hombre más poderoso de la historia, Trump no dudó. Le pidió a Natalie Harp que le llevara una copia de un documento. El mandatario mostró a los periodistas una carta en la que se comparaba con personajes históricos. "Donald Trump es, sin duda, el hombre más poderoso que el planeta haya conocido jamás", leyó el hombre de negocios reconvertido en político.

Entre las figuras históricas con las que se compara figuran Adolf Hitler, Mao Zedong, Iósif Stalin, Alejandro Magno, Atila el Huno, Gengis Kan, Tamerlán, los césares romanos, Guillermo el Conquistador y Napoleón Bonaparte. Trump presumió de la comparación con esos personajes históricos en un listado que, según declaró, fue elaborado por un "historiador presidencial". "Son los diez mejores", dijo.

No le importó que varios de ellos hayan pasado a la historia por genocidio o por masacrar civilizaciones. No hubo distinciones morales en su análisis. Él lo redujo todo a la notoriedad y al poder. "Ninguno de esos líderes, por muy temibles que fueran en su época, tenía alcance global. Su poder era local. Pero el mío no lo es", insistió Trump.

Posteriormente, Trump explicó que se enteró de esa comparación histórica jugando al golf con Gary Player, un nonagenario considerado en su época uno de los mejores golfistas de la historia. Según su relato, Player le habló de un historiador y su particular tesis sobre los líderes más poderosos. Sin embargo, resulta que este académico no era más que un caddie aficionado a leer libros de historia.

**Pánico por los archivos de Epstein**

Uno de los episodios más reveladores del libro cuenta la grave preocupación que sobrevolaba la Casa Blanca con la desclasificación de los archivos de Jeffrey Epstein. El reducido grupo de asesores del presidente estaba en pánico por las consecuencias de la orden del Congreso de publicar todos los documentos secretos de la investigación sobre el financiero acusado de pederastia y de crear una red de explotación sexual.

Susie Wiles, la jefa de gabinete de la Casa Blanca, convocó una reunión en la Situation Room, una sala reservada para reuniones sobre crisis de seguridad o militares. Las encuestas mostraban que el caso Epstein estaba impactando negativamente en la base de seguidores del movimiento MAGA. El vicepresidente JD Vance sentenció: "Esto es un problema enorme".

En la reunión estaban el director del FBI, la fiscal general, el director de comunicación y algunos abogados que habían defendido a Trump en el pasado y ahora ocupaban cargos en la administración. Estudiaron diferentes opciones, entre ellas que Ghislaine Maxwell, la amiga y socia de Epstein, declarara en el Congreso a cambio de un indulto. "Indultar a Maxwell, una traficante de niñas, crearía un enorme problema de relaciones públicas", objetó Steven Cheung, director de comunicaciones de la Casa Blanca.

En otra de las reuniones para tratar el asunto, también en la Situation Room, comentaron una denuncia de una de las jóvenes de la red de Epstein que describía la inclinación fetichista de Trump por los pezones. El debate sobre si debían permitir la publicación de este documento duró horas. Un funcionario aseguró, según recoge el libro, que la discusión sobre los pezones en esta sala de crisis, donde años antes Barack Obama había seguido la operación para acabar con Osama bin Laden, había sido "surrealista".

**Aislamiento y secretismo en la Casa Blanca**

Trump se ha bunkerizado en la Casa Blanca. Ha reducido sus viajes y apenas se desplaza a su residencia de Mar-a-Lago en Florida para jugar al golf los fines de semana. Ha construido un gobierno dirigido por media docena de personas. El resto de altos cargos desconocen lo que se está cociendo tras la puerta del Despacho Oval.

Haberman recuerda que Trump suele repetir una frase: "Somos la administración más transparente de la historia". La periodista lo niega rotundamente: "Eso es una completa tontería. En realidad, son increíblemente buenos guardando secretos". Y recuerda cómo se comprobó con las negociaciones con Irán. Ningún alto cargo del ejército, de los servicios de inteligencia, del Pentágono o del Departamento de Estado vio ningún documento sobre el memorando de entendimiento firmado entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra hasta que el vicepresidente JD Vance se lo sacó de la manga.

Swan argumenta que el segundo mandato de Trump difiere marcadamente del primero. "En su primer mandato, como es comprensible, Trump era nuevo en Washington. Estaba rodeado de gente que no conocía bien. Tenía que presentarse a la reelección. Reaccionaba mucho ante la política interna, estaba muy preocupado por sus resultados en las encuestas, por la Bolsa, por lo que iba a pasar en las elecciones de mitad de mandato. No es que ahora no le preocupen en absoluto esas cosas, pero le preocupa mucho menos la política interna", explica Swan. "Lo que más le preocupa, y esto nos quedó muy claro cuando nos sentamos frente a él en el Despacho Oval, es que quiere ser una figura histórica".

**Política exterior sin restricciones**

El trabajo de Haberman y Swan es la crónica de un período convulso en la historia reciente estadounidense. Refleja cómo el líder estadounidense ha ejercido el poder sin apenas restricciones, cambiando la naturaleza de la presidencia y desafiando las reglas establecidas para ampliar sus atribuciones. Trump ha cambiado el orden internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial, ha alterado las reglas del comercio mundial con los aranceles, ha lanzado una brutal campaña de deportación y persecución masiva de inmigrantes, ha aprobado un ataque militar sobre Venezuela para arrestar a Nicolás Maduro y se ha embarcado en otra guerra en Irán, de la que ahora no es capaz de salir.

Todo ello sin rendir cuentas al Congreso, pervirtiendo la separación de poderes y despidiendo a miles de funcionarios independientes para reemplazarlos con abogados privados dispuestos a llegar donde haga falta.

**El incidente con Zelenski**

Otro de los fragmentos más llamativos del libro recoge la bronca que le echó Trump en el Salón Oval al presidente ucranio Volodímir Zelenski. El republicano estaba frustrado porque había prometido que la guerra de Ucrania se resolvería en 24 horas, algo que obviamente no había ocurrido. Así que, cuando recibió a Zelenski, le dedicó una insólita reprimenda.

Lejos de sentirse avergonzado por el episodio, comentó luego a sus asesores que "fue un gran espectáculo televisivo". Y coronó: "Mucho mejor que El Aprendiz", en alusión a la serie de televisión que lo hizo popular despidiendo a trabajadores. "No soy muy fan de Ucrania", admitió en otra reunión de alto nivel sentado en el escritorio Resolute. "Excepto de sus mujeres. Siguen ganando Miss Universo". Trump fue presidente y promotor de ese concurso de belleza y se jacta de las mujeres que desfilaron por él.

**La operación en Venezuela y la guerra en Irán**

El libro describe cómo fueron los momentos que rodearon la operación militar en Venezuela en enero de 2026, cuando en apenas unas horas el ejército estadounidense capturó y encarceló al presidente Nicolás Maduro. Marco Rubio, secretario de Estado, le explicó a Trump que Delcy Rodríguez era una política corrupta pero maleable, y la mejor opción para controlar el país. En otra ocasión, Trump dijo en privado a varios asesores "que Venezuela podría ser el estado número 51 de Estados Unidos y que nombraría a un gobernador para dirigirlo". El éxito de la operación lo envalentonó.

Así que, cuando Benjamin Netanyahu visitó la Casa Blanca para exponerle al presidente estadounidense la necesidad de bombardear Teherán, Trump le dio su apoyo pese a las advertencias del jefe de la CIA, que le advirtió de que el plan era "una farsa", y de JD Vance, que le avisó de que era muy mala idea. "Trump no se dejó influir por las evaluaciones pesimistas. Creía que la guerra terminaría rápidamente", se lee en el libro. Sin embargo, el conflicto con Irán, que Trump dijo que duraría solo unas semanas, lleva cinco meses provocando cierto pánico en la economía mundial.

**La carrera por la sucesión: Vance versus Rubio**

Precisamente sobre Vance y la carrera por suceder a Trump hay un capítulo en el libro. Aunque la tradición es que el vicepresidente sea el candidato del partido cuando el presidente agota los dos mandatos, a Trump le gusta jugar con la idea de que aún está decidiéndose entre Vance y Marco Rubio, el secretario de Estado.

La escena que cuentan los periodistas se desarrolla durante una cena en la Casa Blanca con el magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch, a la que también asisten Vance y Rubio. Unas semanas antes, Trump había demandado al propietario de Fox porque uno de sus periódicos, The Wall Street Journal, publicó un dibujo de contenido sexual que el ahora presidente envió supuestamente a Epstein en el pasado.

Así que durante los aperitivos el presidente se dedicó a insultar a Murdoch y a amenazarlo; cuando llegó el primer plato, lo alabó y lo colmó de elogios. Y en el segundo, se enroscó en uno de esos monólogos interminables y desordenados en los que pasa de un tema a otro. Pero de repente se dirigió a Murdoch y le preguntó: "Rupert, ¿qué piensas de JD Vance?". El empresario se lo piensa y dice sin gran convicción, pues intentó boicotear su nominación como vicepresidente: "JD tiene el potencial para ser genial". Luego Trump dice: "¿Y qué piensas de Marco?" Y Rupert Murdoch no se inmuta. Simplemente dice: "Marco es brillante". Pese al juego que ha exhibido en otras ocasiones, todos piensan que al final Trump ungirá a Vance.

**Entretenimiento y obsesiones personales**

La crónica de Haberman y Swan retrata a un presidente al que le aburren las reuniones, que hace comentarios mordaces y éticamente cuestionables. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, por ejemplo, lo entretiene con vídeos sobre los ataques con drones contra objetivos humanos, descritos por un funcionario como "las películas snuff de Hegseth".

Cuando los dos periodistas lo entrevistaron para cerrar el libro, en plena guerra de Irán, se encontraron con que la mesa de su escritorio estaba repleta de fotografías de árboles. Les explicó que quería plantar una arboleda en la Casa Blanca y se entretuvo con los detalles sobre el proceso para trasplantar arces y robles más que en hablar de Irán u otros asuntos más relevantes. Los periodistas asumieron que no era una estrategia para perder el tiempo: estaba genuinamente interesado en los árboles.

**Obsesión por la decoración**

Quizá por su pasado como promotor inmobiliario, el presidente estadounidense está más que pendiente de la decoración. Ha tratado de reformar Washington, ha remodelado plazas y jardines, el estanque del Monumento a Lincoln, que ha sido un fiasco, proyecta un gigantesco salón de baile en el ala este de la Casa Blanca y está empeñado en levantar un arco del triunfo en medio de un paraje protegido.

Su gusto por la ornamentación le ha llevado a cambiar la decoración de la Casa Blanca. El Despacho Oval aparece recargado con apliques dorados y otros elementos decorativos dorados. Hay un episodio que describe esa obsesión. Una mañana, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, entra en el Despacho Oval para comentar los asuntos de la jornada. Se encuentra a Trump "agarrando un tubo de pegamento instantáneo e intentando pegar adornos dorados a la repisa de mármol de la chimenea", según el libro. "Como era sabido que prefería su propia obra estética a la de cualquier otro, ver al presidente aplicando pegamento sobre apliques dorados y colocándolos él mismo en la pared no sorprendió a nadie de su círculo íntimo", se lee en la crónica.

**Contexto del libro y su impacto**

El libro "Cambio de régimen: dentro de la presidencia imperial de Donald Trump" se ha convertido en un fenómeno en Estados Unidos. Sus autores, Maggie Haberman y Jonathan Swan, dos periodistas del New York Times, sostienen su relato en la información aportada por más de mil fuentes oficiales o anónimas de la Casa Blanca y en una entrevista cara a cara con Trump. Se los rifan en los platós de medio país para que expliquen anécdotas y escenas de la vida entre los muros de la Casa Blanca.

"Estábamos cubriendo el año más trascendental de una presidencia estadounidense en nuestra vida y veíamos cómo se usaba el poder presidencial de formas que jamás habíamos visto", señaló Haberman durante una presentación del libro en Washington. Los periodistas describen episodios que parecen sacados de un episodio de Juego de Tronos, con intrigas palaciegas, traiciones y acusaciones de corrupción, si no fuera porque son eventos reales que suceden en la primera potencia mundial.

El punto de inflexión en el legado de Trump como presidente de Estados Unidos se encuentra en el 20 de enero de 2025, el primer día de su regreso al Despacho Oval tras su abrupta salida en 2021, cuando fue derrotado por Joe Biden y convertido en un paria político por agitar a una muchedumbre enfervorecida para asaltar el Capitolio. Ese día, cuatro años después de perder el poder, volvió a sentarse en el escritorio Resolute para recuperarlo y dictó varias órdenes destinadas a cambiar la esencia del país. Una de las más controvertidas fue el indulto a cientos de sus partidarios que habían participado en los disturbios del 6 de enero de 2021 en la sede del Congreso, uno de los capítulos más oscuros de la historia de Estados Unidos. Steve Bannon, inspirador e ideólogo del movimiento trumpista MAGA, dijo ese día: "Ahí tenéis al Trump puro".

FUENTES
SIGUE LEYENDO