El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está emprendiendo una serie de reformas unilaterales en Washington que incluyen la construcción de un arco de triunfo, la demolición del ala este de la Casa Blanca para erigir un salón de baile y la instalación de su imagen en edificios públicos, aprovechando el régimen de autonomía limitada del Distrito de Columbia que le otorga poder casi ilimitado sobre terrenos federales. Las obras, aceleradas para el 250º aniversario de la Independencia, enfrentan demandas judiciales y críticas por presunta corrupción, mientras los 700.000 habitantes de la capital carecen de representación con voto en el Congreso.