Trump transforma Washington con obras polémicas y poder casi ilimitado sobre la capital estadounidense
Política

Trump transforma Washington con obras polémicas y poder casi ilimitado sobre la capital estadounidense

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está emprendiendo una serie de reformas unilaterales en Washington que incluyen la construcción de un arco de triunfo, la demolición del ala este de la Casa Blanca para erigir un salón de baile y la instalación de su imagen en edificios públicos, aprovechando el régimen de autonomía limitada del Distrito de Columbia que le otorga poder casi ilimitado sobre terrenos federales. Las obras, aceleradas para el 250º aniversario de la Independencia, enfrentan demandas judiciales y críticas por presunta corrupción, mientras los 700.000 habitantes de la capital carecen de representación con voto en el Congreso.

POLÍTICA31 MAY 2026

Washington amanece casi a diario con nuevas intervenciones del presidente Donald Trump en la capital estadounidense, según reporta El País. El lunes apareció una estructura efímera de 30 metros en la cara sur de la Casa Blanca donde está previsto celebrar un combate de artes marciales mixtas el próximo 14 de junio, día del 80º cumpleaños de Trump, según la fuente.

Las reformas incluyen el cierre del estanque frente al monumento Lincoln para pintarlo de azul piscina, molduras doradas en la Casa Blanca, el derribo del ala este para construir un gigantesco salón de baile y el proyecto de erigir un arco de triunfo imperial para conmemorar el 250º aniversario de la Independencia de Estados Unidos, según El País. La semana pasada se reactivaron fuentes que llevaban años secas.

Como resultado, las calles de Washington acumulan zanjas y grúas, parques cerrados y plazas valladas, mientras los tribunales se llenan de demandas para parar o ralentizar las obras, según la fuente. Todo forma parte de un plan de "embellecimiento de la capital de la nación", pero responde principalmente a una anomalía administrativa: el régimen de autonomía limitada del Distrito de Columbia.

La gestión de Washington dependía de la Cámara de Representantes de Estados Unidos hasta 1973, cuando se aprobó la Home Rule Act, según El País. Desde entonces, la ciudad tiene concejales y alcaldesa, Muriel Bowser, que se retirará en enero tras 12 años en el puesto. El presupuesto de Washington depende del Capitolio, y sus vecinos cuentan con dos senadores y un congresista "en la sombra" que tienen voz pero carecen de voto, similar al caso de Puerto Rico.

Ese régimen explica los abusos de Trump, que tiene poder casi ilimitado sobre la tierra de propiedad federal, según la fuente. En el resto del territorio viven unos 700.000 habitantes dentro de un área metropolitana con seis millones que incluye partes de Virginia y Maryland. Los residentes recibieron a Trump con hostilidad durante su primera presidencia y se decantaron en 2024 por su rival, Kamala Harris, con más del 90% de los votos, según El País.

"La actitud de los presidentes con la capital ha sido respetuosa, pese a las tensiones. Trump ha llevado esas tensiones a un nivel obsceno", advirtió Paul Strauss, senador desde 1997 por el Distrito de Columbia, cargo no remunerado por el Gobierno, según la fuente. "Ninguno había faltado al respeto al edificio de la Casa Blanca de esa manera. Quiere convertir en una piscina de resort el estanque de Lincoln, que se diseñó con fondo oscuro precisamente para que reflejara el monumento, y sueña con un arco con un estilo autoritario como si los alemanes hubieran ganado la II Guerra Mundial", añadió Strauss.

Strauss, que se presenta a la reelección en noviembre, recordó que el daño a la ciudad va "más allá de lo físico", según El País. "También es económico, y empezó el año pasado con los despidos masivos de funcionarios", afirmó.

En agosto llegó un decreto que ordenaba hacer de Washington un lugar "seguro, hermoso y próspero", según la fuente. La primera parte se tradujo en un despliegue de centenares de agentes de la guardia nacional, para el que se adujeron problemas de delincuencia que las estadísticas no respaldaban. Nueve meses después, es frecuente verlos en las esquinas, en grupos de cuatro, con el encargo de proteger las actuaciones de la policía migratoria de Trump mientras la población migrante vive con temor a la deportación en una ciudad militarizada, según El País.

Con una determinación que el historiador presidencial Russell Riley confirma que "carece de precedentes", Trump está dejando su huella poniendo su nombre a edificios como el Kennedy Center, en una decisión que una jueza tumbó el viernes, y el Institute for Peace, según la fuente. El Departamento del Tesoro quiere estampar su rostro en un nuevo billete de 250 dólares, y el presidente ha adornado edificios emblemáticos de la Administración con su retrato a tamaño sobrenatural y una imaginería más propia de Pyongyang o Damasco que de Washington, según El País.

En la fachada del Departamento de Justicia, que Trump ha convertido en un instrumento de venganza contra aquellos a los que percibe como sus enemigos, la visión de su imagen invita a la metáfora sobre sus tendencias autocráticas, según la fuente. La última de la lista ha sido, esta semana, la columnista E. Jean Carroll, que le ganó un juicio civil por difamación tras acusarlo de una agresión sexual en los años 80 en Nueva York.

El presidente también empleó ese departamento para crear un fondo de 1.776 millones de dólares con el que resarcir a los que considera que fueron "perseguidos políticamente" por su predecesor, Joe Biden, según El País. Eso podría incluir a los participantes en el asalto al Capitolio, a los que ya indultó en su primer día de vuelta en el Despacho Oval.

El anuncio del fondo llegó después de que Trump retirara una demanda de 10.000 millones contra Hacienda por desvelar información sobre sus ingresos en una filtración a la prensa, según la fuente. Era una aventura judicial surrealista: el presidente exigía daños y perjuicios a Estados Unidos, por lo que los abogados de uno y otro lado estaban a sus órdenes.

El viernes, dos juezas distintas terciaron en el asunto que ha generado críticas incluso entre los republicanos, según El País. Primero, quedó suspendida temporalmente la creación del fondo. Unas horas después, una magistrada de Florida reabrió el caso de la denuncia de Trump a Hacienda, al considerar que el pacto mediante el cual desistió de su demanda, que incluye beneficios fiscales para él y para su familia, suscita sospechas de "manipulación del sistema judicial".

Por esos manejos y por informaciones que hablan de contratos inflados y concedidos a dedo y de enriquecimiento personal y financiación irregular en sus obras en Washington, la portada del suplemento dominical de opinión de The New York Times llevó una imagen trucada en la que un operario barre virutas rojas, blancas y azules, colores de la bandera, bajo unas letras que dicen "Departamento de Corrupción (fundado el 18 de mayo de 2026)", según la fuente.

Una versión reducida de la cara del presidente ha aparecido en vallas que tapan obras en espacios públicos, según El País. Llevan la firma de Parques Nacionales, agencia que gestiona esos terrenos de propiedad federal, y en ellas se ve al inquilino de la Casa Blanca tocado por un casco de construcción y una frase de agradecimiento a sí mismo.

Hay vecinos de Washington que agradecen algunas reformas, según la fuente. Por ejemplo, la que ha devuelto el agua al estanque del parque Meridian Hill, que solía frecuentar Juan Ramón Jiménez cuando vivió en la ciudad, o a las fuentes de la rotonda de la estatua Cristóbal Colón frente a la estación de tren. Llevaban fuera de juego casi dos décadas, hasta que esta semana el secretario de Transporte presentó la restauración del conjunto, varias veces vandalizado en protestas de la izquierda, según El País. Duffy también prometió una inversión de 465 millones de dólares para renovar la terminal de Amtrak, de la que salen los trenes para Nueva York.

"Soy la más crítica con Trump, pero valoro que esté haciendo estas mejoras en la ciudad, olvidada por los políticos durante demasiado tiempo. La capital de Estados Unidos no se merecía esa dejadez", explicó la semana pasada Lilliana Novack, joven residente de Washington, de paseo por Meridian Hill Park, según la fuente. El senador Strauss recuerda que el funcionamiento de esas fuentes nunca fue asunto de las autoridades locales, sino del Gobierno federal y, por tanto, de Trump mientras fue presidente por primera vez entre 2017 y 2021.

Otros retoques, acelerados para llegar a tiempo a la fiesta del 250º aniversario, se han topado con la oposición de activistas de la conservación del patrimonio, veteranos que han demandado a Trump por la construcción de su arco de triunfo, que denuncian como un "proyecto vanidoso" que no respeta la memoria de los caídos, y de algunos jueces, según El País. El más pertinaz es el que ordenó parar la construcción del salón de baile que el presidente quiere erigir donde estuvo el ala este de la Casa Blanca, que derribó sin pedir permiso. Pese a esa orden judicial, el presidente mostró orgulloso a la prensa la semana pasada que esas obras están en marcha.

Mary Graw, profesora de Derecho de la Universidad Católica de Washington, distingue dos tipos de cuestiones legales suscitadas por las acciones de Trump, según la fuente. La primera se interroga sobre los límites del poder federal sobre Washington. La segunda, sobre si el presidente está autorizado a invadir el espacio de competencias de otras partes del Gobierno, pregunta a la que este presidente lleva 16 meses contestando con un sí rotundo. "Hay un dicho en este país: dispara primero, pregunta después. Es lo que en muchos casos está haciendo Trump", advirtió Graw, según El País. "Funciona especialmente bien cuando se trata de estructuras físicas. Una vez destruidas, poco se puede hacer".

Además de maniobras de dilación en los tribunales, ha habido conatos de resistencia en las calles, de organizaciones como Free DC o Save America Movement, que empapela la ciudad con carteles que se burlan de los miembros del Gobierno, según la fuente.

El más imaginativo de esos colectivos se llama Secret Handshake, un grupo artístico anónimo que coloca en el Mall estatuas satíricas efímeras, según El País. Una de ellas representó a Trump y al que fue su amigo, el millonario pederasta Jeffrey Epstein, en una pose homenaje a la famosa escena de amor en la proa de Titanic. Otra, titulada Un trono digno de un rey, era un inodoro dorado en un baño forrado de mármol. El mármol es uno de los materiales predilectos de Trump cuando acomete reformas en la Casa Blanca, según la fuente.

En un desarrollo paralelo, Trump volvió a criticar este sábado al papa León XIV a cuenta de Irán en un mensaje en redes sociales dirigido también al alcalde de la ciudad de Chicago, Brandon Johnson, según La Estrella de Panamá. "Alguien debería explicarle al papa que el alcalde de Chicago es un inútil y que Irán no puede tener un arma nuclear", escribió el republicano en una breve publicación en Truth Social en la que compartía dos mensajes publicados el viernes en X por Johnson, que visitó el Vaticano y se reunió con el pontífice.

Trump y León XIV han exhibido en más de una ocasión sus diferencias con respecto a temas como las políticas migratorias o la guerra de Irán, según la fuente. El papa estadounidense ha criticado abiertamente la ofensiva militar iniciada por Estados Unidos e Israel contra la república islámica el pasado 28 de febrero, mientras que Trump ha llegado a decir que León XIV pone "en peligro a muchos católicos y a muchas personas" porque, si de él dependiera, "estaría bien que Irán tenga un arma nuclear".

El magnate neoyorquino también ha criticado públicamente en numerosas ocasiones al regidor de Chicago, al que ha llamado incompetente y ha acusado de promover el crimen en la ciudad, según La Estrella de Panamá. Asimismo, el presidente ha censurado la negativa de la urbe, una de las mayores ciudades santuario de Estados Unidos, a la hora de colaborar con las agencias federales de inmigración que han llevado intensas redadas desde que retornó a la Casa Blanca en enero de 2025 y ha amenazado con enviar contingentes de la Guardia Nacional a Chicago.

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31 may 2026
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Washington amanece casi a diario con nuevas intervenciones del presidente Donald Trump en la capital estadounidense, según reporta El País. El lunes apareció una estructura efímera de 30 metros en la cara sur de la Casa Blanca donde está previsto celebrar un combate de artes marciales mixtas el próximo 14 de junio, día del 80º cumpleaños de Trump, según la fuente.

Las reformas incluyen el cierre del estanque frente al monumento Lincoln para pintarlo de azul piscina, molduras doradas en la Casa Blanca, el derribo del ala este para construir un gigantesco salón de baile y el proyecto de erigir un arco de triunfo imperial para conmemorar el 250º aniversario de la Independencia de Estados Unidos, según El País. La semana pasada se reactivaron fuentes que llevaban años secas.

Como resultado, las calles de Washington acumulan zanjas y grúas, parques cerrados y plazas valladas, mientras los tribunales se llenan de demandas para parar o ralentizar las obras, según la fuente. Todo forma parte de un plan de "embellecimiento de la capital de la nación", pero responde principalmente a una anomalía administrativa: el régimen de autonomía limitada del Distrito de Columbia.

La gestión de Washington dependía de la Cámara de Representantes de Estados Unidos hasta 1973, cuando se aprobó la Home Rule Act, según El País. Desde entonces, la ciudad tiene concejales y alcaldesa, Muriel Bowser, que se retirará en enero tras 12 años en el puesto. El presupuesto de Washington depende del Capitolio, y sus vecinos cuentan con dos senadores y un congresista "en la sombra" que tienen voz pero carecen de voto, similar al caso de Puerto Rico.

Ese régimen explica los abusos de Trump, que tiene poder casi ilimitado sobre la tierra de propiedad federal, según la fuente. En el resto del territorio viven unos 700.000 habitantes dentro de un área metropolitana con seis millones que incluye partes de Virginia y Maryland. Los residentes recibieron a Trump con hostilidad durante su primera presidencia y se decantaron en 2024 por su rival, Kamala Harris, con más del 90% de los votos, según El País.

"La actitud de los presidentes con la capital ha sido respetuosa, pese a las tensiones. Trump ha llevado esas tensiones a un nivel obsceno", advirtió Paul Strauss, senador desde 1997 por el Distrito de Columbia, cargo no remunerado por el Gobierno, según la fuente. "Ninguno había faltado al respeto al edificio de la Casa Blanca de esa manera. Quiere convertir en una piscina de resort el estanque de Lincoln, que se diseñó con fondo oscuro precisamente para que reflejara el monumento, y sueña con un arco con un estilo autoritario como si los alemanes hubieran ganado la II Guerra Mundial", añadió Strauss.

Strauss, que se presenta a la reelección en noviembre, recordó que el daño a la ciudad va "más allá de lo físico", según El País. "También es económico, y empezó el año pasado con los despidos masivos de funcionarios", afirmó.

En agosto llegó un decreto que ordenaba hacer de Washington un lugar "seguro, hermoso y próspero", según la fuente. La primera parte se tradujo en un despliegue de centenares de agentes de la guardia nacional, para el que se adujeron problemas de delincuencia que las estadísticas no respaldaban. Nueve meses después, es frecuente verlos en las esquinas, en grupos de cuatro, con el encargo de proteger las actuaciones de la policía migratoria de Trump mientras la población migrante vive con temor a la deportación en una ciudad militarizada, según El País.

Con una determinación que el historiador presidencial Russell Riley confirma que "carece de precedentes", Trump está dejando su huella poniendo su nombre a edificios como el Kennedy Center, en una decisión que una jueza tumbó el viernes, y el Institute for Peace, según la fuente. El Departamento del Tesoro quiere estampar su rostro en un nuevo billete de 250 dólares, y el presidente ha adornado edificios emblemáticos de la Administración con su retrato a tamaño sobrenatural y una imaginería más propia de Pyongyang o Damasco que de Washington, según El País.

En la fachada del Departamento de Justicia, que Trump ha convertido en un instrumento de venganza contra aquellos a los que percibe como sus enemigos, la visión de su imagen invita a la metáfora sobre sus tendencias autocráticas, según la fuente. La última de la lista ha sido, esta semana, la columnista E. Jean Carroll, que le ganó un juicio civil por difamación tras acusarlo de una agresión sexual en los años 80 en Nueva York.

El presidente también empleó ese departamento para crear un fondo de 1.776 millones de dólares con el que resarcir a los que considera que fueron "perseguidos políticamente" por su predecesor, Joe Biden, según El País. Eso podría incluir a los participantes en el asalto al Capitolio, a los que ya indultó en su primer día de vuelta en el Despacho Oval.

El anuncio del fondo llegó después de que Trump retirara una demanda de 10.000 millones contra Hacienda por desvelar información sobre sus ingresos en una filtración a la prensa, según la fuente. Era una aventura judicial surrealista: el presidente exigía daños y perjuicios a Estados Unidos, por lo que los abogados de uno y otro lado estaban a sus órdenes.

El viernes, dos juezas distintas terciaron en el asunto que ha generado críticas incluso entre los republicanos, según El País. Primero, quedó suspendida temporalmente la creación del fondo. Unas horas después, una magistrada de Florida reabrió el caso de la denuncia de Trump a Hacienda, al considerar que el pacto mediante el cual desistió de su demanda, que incluye beneficios fiscales para él y para su familia, suscita sospechas de "manipulación del sistema judicial".

Por esos manejos y por informaciones que hablan de contratos inflados y concedidos a dedo y de enriquecimiento personal y financiación irregular en sus obras en Washington, la portada del suplemento dominical de opinión de The New York Times llevó una imagen trucada en la que un operario barre virutas rojas, blancas y azules, colores de la bandera, bajo unas letras que dicen "Departamento de Corrupción (fundado el 18 de mayo de 2026)", según la fuente.

Una versión reducida de la cara del presidente ha aparecido en vallas que tapan obras en espacios públicos, según El País. Llevan la firma de Parques Nacionales, agencia que gestiona esos terrenos de propiedad federal, y en ellas se ve al inquilino de la Casa Blanca tocado por un casco de construcción y una frase de agradecimiento a sí mismo.

Hay vecinos de Washington que agradecen algunas reformas, según la fuente. Por ejemplo, la que ha devuelto el agua al estanque del parque Meridian Hill, que solía frecuentar Juan Ramón Jiménez cuando vivió en la ciudad, o a las fuentes de la rotonda de la estatua Cristóbal Colón frente a la estación de tren. Llevaban fuera de juego casi dos décadas, hasta que esta semana el secretario de Transporte presentó la restauración del conjunto, varias veces vandalizado en protestas de la izquierda, según El País. Duffy también prometió una inversión de 465 millones de dólares para renovar la terminal de Amtrak, de la que salen los trenes para Nueva York.

"Soy la más crítica con Trump, pero valoro que esté haciendo estas mejoras en la ciudad, olvidada por los políticos durante demasiado tiempo. La capital de Estados Unidos no se merecía esa dejadez", explicó la semana pasada Lilliana Novack, joven residente de Washington, de paseo por Meridian Hill Park, según la fuente. El senador Strauss recuerda que el funcionamiento de esas fuentes nunca fue asunto de las autoridades locales, sino del Gobierno federal y, por tanto, de Trump mientras fue presidente por primera vez entre 2017 y 2021.

Otros retoques, acelerados para llegar a tiempo a la fiesta del 250º aniversario, se han topado con la oposición de activistas de la conservación del patrimonio, veteranos que han demandado a Trump por la construcción de su arco de triunfo, que denuncian como un "proyecto vanidoso" que no respeta la memoria de los caídos, y de algunos jueces, según El País. El más pertinaz es el que ordenó parar la construcción del salón de baile que el presidente quiere erigir donde estuvo el ala este de la Casa Blanca, que derribó sin pedir permiso. Pese a esa orden judicial, el presidente mostró orgulloso a la prensa la semana pasada que esas obras están en marcha.

Mary Graw, profesora de Derecho de la Universidad Católica de Washington, distingue dos tipos de cuestiones legales suscitadas por las acciones de Trump, según la fuente. La primera se interroga sobre los límites del poder federal sobre Washington. La segunda, sobre si el presidente está autorizado a invadir el espacio de competencias de otras partes del Gobierno, pregunta a la que este presidente lleva 16 meses contestando con un sí rotundo. "Hay un dicho en este país: dispara primero, pregunta después. Es lo que en muchos casos está haciendo Trump", advirtió Graw, según El País. "Funciona especialmente bien cuando se trata de estructuras físicas. Una vez destruidas, poco se puede hacer".

Además de maniobras de dilación en los tribunales, ha habido conatos de resistencia en las calles, de organizaciones como Free DC o Save America Movement, que empapela la ciudad con carteles que se burlan de los miembros del Gobierno, según la fuente.

El más imaginativo de esos colectivos se llama Secret Handshake, un grupo artístico anónimo que coloca en el Mall estatuas satíricas efímeras, según El País. Una de ellas representó a Trump y al que fue su amigo, el millonario pederasta Jeffrey Epstein, en una pose homenaje a la famosa escena de amor en la proa de Titanic. Otra, titulada Un trono digno de un rey, era un inodoro dorado en un baño forrado de mármol. El mármol es uno de los materiales predilectos de Trump cuando acomete reformas en la Casa Blanca, según la fuente.

En un desarrollo paralelo, Trump volvió a criticar este sábado al papa León XIV a cuenta de Irán en un mensaje en redes sociales dirigido también al alcalde de la ciudad de Chicago, Brandon Johnson, según La Estrella de Panamá. "Alguien debería explicarle al papa que el alcalde de Chicago es un inútil y que Irán no puede tener un arma nuclear", escribió el republicano en una breve publicación en Truth Social en la que compartía dos mensajes publicados el viernes en X por Johnson, que visitó el Vaticano y se reunió con el pontífice.

Trump y León XIV han exhibido en más de una ocasión sus diferencias con respecto a temas como las políticas migratorias o la guerra de Irán, según la fuente. El papa estadounidense ha criticado abiertamente la ofensiva militar iniciada por Estados Unidos e Israel contra la república islámica el pasado 28 de febrero, mientras que Trump ha llegado a decir que León XIV pone "en peligro a muchos católicos y a muchas personas" porque, si de él dependiera, "estaría bien que Irán tenga un arma nuclear".

El magnate neoyorquino también ha criticado públicamente en numerosas ocasiones al regidor de Chicago, al que ha llamado incompetente y ha acusado de promover el crimen en la ciudad, según La Estrella de Panamá. Asimismo, el presidente ha censurado la negativa de la urbe, una de las mayores ciudades santuario de Estados Unidos, a la hora de colaborar con las agencias federales de inmigración que han llevado intensas redadas desde que retornó a la Casa Blanca en enero de 2025 y ha amenazado con enviar contingentes de la Guardia Nacional a Chicago.

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