Ucrania produce cuatro millones de drones al año y se consolida como líder mundial en fabricación de vehículos aéreos no tripulados
Internacional

Ucrania produce cuatro millones de drones al año y se consolida como líder mundial en fabricación de vehículos aéreos no tripulados

Ucrania se ha convertido en uno de los principales productores mundiales de drones, fabricando aproximadamente cuatro millones de unidades anuales frente a las 100.000 que produce Estados Unidos, según estimaciones de Bloomberg. Esta transformación industrial surge directamente de la experiencia bélica del país desde 2014, cuando ingenieros como Oleksandr Hrachov, veterano de la defensa del aeropuerto de Donetsk, comenzaron a desarrollar tecnología de reconocimiento aéreo para enfrentar a las fuerzas rusas.

INTERNACIONAL29 MAR 2026

Oleksandr Hrachov conoce de primera mano lo que significa estar en un campo de batalla. Cuando las fuerzas rusas atacaron Crimea en 2014 y posteriormente la anexaron, este ingeniero ucraniano se enlistó como voluntario en el ejército para combatir contra los separatistas en el aeropuerto de Donetsk, en el este de Ucrania. "Sí, fui uno de los cíborgs [soldados conocidos por su feroz resistencia contra los separatistas] y luché para defender nuestra tierra", afirma. "Cuando los rusos nos rodearon, fue necesario encontrar una solución rápida para el reconocimiento aéreo. Así surgió la idea de usar drones en la guerra", según declaraciones recogidas por El País.

Esa experiencia fue el catalizador para repensar la tecnología militar, abriendo el camino para innovaciones como los drones, ahora pilares de la capacidad industrial moderna. Bajo esta premisa nació TSIR, una compañía de vehículos aéreos no tripulados que, tras asociarse con la firma finlandesa Summa Defence, está desarrollando una línea estratégica de aeronaves para abastecer a países de la OTAN. "Me hubiera gustado fundar una empresa que fabricara paz en el mundo, pero la guerra que llegó a mi hogar no me dejó otra opción. No elegimos la guerra. La guerra nos eligió a nosotros", dijo Hrachov.

Según estimaciones de Bloomberg, Ucrania produce alrededor de cuatro millones de drones anualmente, en comparación con los 100.000 fabricados por la industria estadounidense, la más poderosa del mundo. Por razones de seguridad, Hrachov prefiere no revelar los detalles de su producción de drones. "Créanme, es un número significativo y está creciendo exponencialmente", asegura.

Y continuará aumentando. "Hoy vemos una escalada continua por parte de Rusia, a pesar de todos los intentos de alcanzar un acuerdo de paz. Observamos ejemplos de creciente agresión local en diferentes partes del mundo y un aumento general de la tensión global. Todo esto está impulsando el desarrollo de drones. Por eso, en 2026, 2027, 2028 y más adelante, la producción de drones crecerá exponencialmente", según el ingeniero ucraniano.

La dependencia de materiales críticos representa una preocupación central para la industria. "La fabricación de drones modernos, especialmente para aplicaciones militares y de defensa, depende de componentes tecnológicamente complejos que requieren recursos minerales especializados (litio, níquel, grafito, elementos de tierras raras como neodimio o disprosio)", argumenta Hrachov. Estos elementos se utilizan extensivamente en motores y sensores que aseguran la alta eficiencia de los sistemas no tripulados.

Bajo la arquitectura avanzada de los drones yace una dependencia crítica de materias primas esenciales para la seguridad europea. Cada componente, desde motores hasta baterías y sensores, requiere metales específicos que no pueden sustituirse sin comprometer la calidad. Por ejemplo, los motores utilizan elementos de tierras raras para ser potentes y compactos, mientras que las baterías dependen del litio y el cobalto, según un informe de Rabobank. De manera similar, el galio y el arsénico son clave para las comunicaciones seguras, y otros minerales como el indio permiten que las cámaras térmicas funcionen correctamente.

El principal problema es que la mayoría de estos recursos se encuentran fuera de la Unión Europea, limitando su capacidad para tomar decisiones de defensa independientes. "China controla entre el 70% y el 90% del mercado de tierras raras necesarias para materiales de baterías. Esto crea una seria dependencia en las cadenas de suministro de defensa y fabricación de drones en todo el mundo", dice Hrachov. "En general, las cadenas de suministro globales están concentradas en manos de unos pocos grandes actores, lo que plantea riesgos para la producción continua de fabricantes occidentales y ucranianos".

Más allá de las materias primas, otro desafío importante para Europa y el mundo, señala Hrachov, sigue siendo la falta de recursos humanos. "Europa debe invertir en la formación de especialistas de primer nivel en la fabricación, uso e integración de sistemas no tripulados en ejércitos modernos o nuevas alianzas de defensa", explica. En su opinión, se necesita financiación para escuelas de pilotos FPV (First Person View, vista en primera persona), para aquellos que usan gafas especiales que muestran en tiempo real lo que captura la cámara del dron, para ingenieros y para toda la infraestructura de apoyo.

"Un piloto debe ser entrenado y educado, y luego sus conocimientos y habilidades deben actualizarse constantemente para enfrentar nuevos desafíos, avances tecnológicos y condiciones cambiantes del campo de batalla", afirma. "Los drones se fabrican y evolucionan mucho más rápido de lo que las personas pueden aprender a gestionar la arquitectura del campo de batalla".

Añade: "Entrenar a un piloto o a un ingeniero requiere no solo dinero sino también tiempo. Nuestro enemigo tiene gente, recursos y dinero, todo lo necesario para llevar a cabo políticas agresivas, provocaciones agresivas, guerra híbrida y operaciones de combate a gran escala en el territorio de otro estado. Hoy es Ucrania. Mañana podría ser un miembro de la UE o de la OTAN".

La transformación de Ucrania en potencia mundial de fabricación de drones ilustra cómo la necesidad bélica puede impulsar la innovación industrial a escala masiva. Sin embargo, las vulnerabilidades en las cadenas de suministro de materiales críticos y la escasez de personal especializado plantean desafíos significativos para la sostenibilidad de esta industria, tanto en Ucrania como en sus aliados occidentales. La dependencia de China para elementos de tierras raras y otros minerales estratégicos representa un riesgo geopolítico que podría comprometer la capacidad de producción en caso de tensiones internacionales.

La experiencia ucraniana también señala una tendencia global hacia la proliferación de tecnología de drones en conflictos futuros. La producción exponencial prevista para los próximos años refleja tanto la efectividad demostrada de estos sistemas en el campo de batalla como la creciente tensión internacional que impulsa la carrera armamentística en esta área tecnológica. La brecha entre la producción ucraniana y la estadounidense subraya cómo la urgencia del conflicto activo puede acelerar la capacidad industrial más allá de lo que logran las economías en tiempos de paz relativa.

SIGUE LEYENDO
MÁS DE INTERNACIONAL