

Los hogares españoles destinaron en 2025 un 33,2% de su presupuesto a vivienda y suministros, alcanzando los 11.665 euros anuales, según la Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística. El incremento de 636 euros respecto a 2024 representa la mayor subida de todas las categorías de gasto, en un contexto de alquileres al alza y mayores cuotas hipotecarias que afecta especialmente a los hogares más vulnerables.
El peso de la vivienda en las finanzas de los hogares españoles ha alcanzado niveles históricos. Los desembolsos relacionados con la casa, que incluyen alquileres, hipotecas, suministros eléctricos, gas, agua y mantenimiento, representaron un 33,2% del gasto total familiar en 2025, según los datos publicados este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
La cifra supone un incremento de 636 euros respecto al ejercicio anterior, situando el gasto medio en vivienda en 11.665 euros anuales. Este aumento del 5,8% interanual constituye la mayor subida de todas las categorías de gasto familiar, tanto en términos absolutos como relativos, según el INE.
**Encarecimiento superior a la inflación**
El fenómeno no es reciente. En la última década, el gasto en vivienda ha aumentado de forma constante año tras año. En 2016, los hogares destinaban 8.737 euros a esta partida, lo que significa que en nueve años el incremento ha sido del 33,5%, según los datos del INE.
Esta aceleración supera claramente a la inflación general, que entre enero de 2016 y diciembre de 2025 fue del 30,5%, según el INE. La diferencia indica que el encarecimiento de la vivienda y sus gastos fijos está siendo mayor que el de otras partidas del presupuesto familiar.
Si se analiza la serie histórica, el porcentaje actual es especialmente elevado, aunque la pandemia distorsiona la evolución. En 2020, la vivienda y sus costes fijos llegaron a rebasar el 35% del presupuesto total de las familias, pero el dato se vio alterado por la fuerte caída del gasto en áreas como el ocio y la restauración debido a los confinamientos, lo que hizo que la vivienda representara más de manera artificial, según el INE. En 2021, un año de transición donde aún existían restricciones y la recuperación del gasto no era completa, rozó el 34%.
Excluyendo ambos ejercicios, el peso de la vivienda en las cuentas de los hogares nunca había sido tan elevado como en 2025, según el INE. Ni siquiera durante la burbuja inmobiliaria, cuando los precios de compraventa se dispararon, pero los alquileres no alcanzaron las cotas actuales.
**Impacto desproporcionado en hogares vulnerables**
La situación es especialmente grave para los hogares más vulnerables. En el caso del 20% con menos ingresos, la vivienda consume el 41,9% de su presupuesto, según el INE. Esta cifra supera el 35% recomendado por el Banco de España y el 30% que la ley estatal de vivienda fija como umbral de asequibilidad.
El contraste con los hogares más acomodados es notable. Para el 20% de mayor renta, la vivienda supone un 28,9% del presupuesto, casi trece puntos porcentuales menos que para los más vulnerables, según el INE.
**Gastos básicos devoran más del 60% del presupuesto**
Después de la vivienda, los alimentos y bebidas no alcohólicas representan el 16% del gasto familiar, y el transporte el 11,5%, según el INE. Estos tres conceptos, en su mayoría gastos de los que no se puede prescindir en la vida diaria —salvo cuando el transporte se utiliza para hacer turismo—, absorben más de un 60% de los ingresos, penalizando el ahorro y el consumo.
En los hogares menos boyantes, estos tres gastos devoran el 68% de sus ingresos, según el INE. Esta situación les deja menos margen para disfrutar de actividades recreativas, cultura y deporte, que representan el 2,9% de su presupuesto, menos de la mitad que en el 20% más rico. También destinan menos a restaurantes y hoteles: un 6,4% frente al 10,9% de las nóminas más altas.
**Gasto medio por hogar y persona**
En total, los hogares españoles gastaron de media 35.101 euros en 2025, un 3,1% más que el año anterior, según el INE. Por persona, la cifra alcanzó los 14.066 euros, es decir, 1.172 euros al mes. Esta cantidad está por debajo del salario mínimo español si se descuentan los impuestos y se prorratea a 12 pagas.
Las comunidades autónomas con mayor gasto medio por persona fueron el País Vasco, con 16.642 euros, y la Comunidad de Madrid, con 16.124 euros, según el INE. Por el contrario, Andalucía registró 12.197 euros, Extremadura 12.346 euros y Murcia 12.408 euros, las cifras más bajas.
**Cambios en otros patrones de consumo**
La estadística del INE también recoge otras tendencias que se acentúan. El gasto en bebidas alcohólicas y tabaco cayó un 3,4%, la mayor caída de todas las categorías. Los hábitos saludables de las generaciones más jóvenes están detrás de ese retroceso, que ya ha provocado caídas de facturación en dichos sectores, sobre todo en el del alcohol, donde grandes nombres como Pernod Ricard o Diageo llevan años perdiendo valor en Bolsa, según el INE.
También retrocedió el gasto en restaurantes y alojamiento, concretamente un 2,7%, según el INE. Este descenso se produce en un contexto de encarecimiento de los precios hoteleros que, si bien no ha desincentivado al turista extranjero —en 2025 se batieron récords de visitantes llegados del exterior, 97 millones, y de gasto, 135.000 millones de euros—, sí está haciendo mella en el cliente doméstico.
**Implicaciones y perspectivas**
El aumento sostenido del peso de la vivienda en el presupuesto familiar plantea serios desafíos para la economía española. La reducción del margen disponible para otros gastos puede afectar al consumo interno y, por tanto, al crecimiento económico. Además, la situación de los hogares más vulnerables, que destinan más del 40% de sus ingresos a vivienda, supera todos los umbrales de asequibilidad establecidos por las autoridades económicas y legislativas.
La tendencia al alza en los costes de vivienda, combinada con el estancamiento relativo de los salarios en algunos segmentos, sugiere que la presión sobre los presupuestos familiares podría mantenerse o incluso intensificarse en los próximos años, especialmente si los alquileres y los precios de compraventa continúan su escalada.