Política

Vox envía diputados a cumbre europea que defiende la raza blanca y la remigración

Dos diputados del partido español Vox, Rocío de Meer y Carlos Hernández Quero, participarán este sábado en la Cumbre de Remigración en Oporto, Portugal, un evento organizado por grupos de ultraderecha europea que utilizan argumentos raciales y alertan sobre un supuesto "genocidio blanco". La asistencia marca un giro en la estrategia del tercer partido de España, que tradicionalmente había evitado el discurso racial explícito en su retórica antiinmigración.

POLÍTICA30 MAY 2026

La participación de De Meer y Quero en la cumbre portuguesa representa un salto cualitativo en la trayectoria de Vox, según El País. El partido, que habitualmente centra su argumentario antiinmigración en la defensa de la cultura, la seguridad y la "prioridad nacional" en servicios públicos, ahora se suma a un movimiento que defiende explícitamente que "la nación corre por la sangre".

La Cumbre de Remigración está organizada por cuatro referentes de la ultraderecha europea: el austriaco Martin Sellner, el italiano Andrea Ballarati, el belga Dries Van Langenhove y el portugués Afonso Gonçalves. Los cuatro promueven discursos que presentan a la población "blanca" bajo amenaza. Sellner insiste en erradicar la "culpa blanca" para defender las "naciones blancas", mientras Ballarati y Van Langenhove alertan del "genocidio" contra los "blancos", según la fuente.

Este viernes, los organizadores anunciaron la participación sorpresa de Greg Bovino, excomandante en jefe de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, quien durante el segundo mandato de Donald Trump fue el máximo estandarte de las tácticas más violentas de la campaña antiinmigración impulsada por el presidente estadounidense.

La ponente neerlandesa Eva Vlaardingerbroek, confirmada para el evento, dejó en la edición de 2025 el mensaje de que "los europeos étnicamente blancos" serán "pronto" una "minoría" en sus "propios países". Los organizadores no utilizan términos como "occidental", "europeo" o "cristiano", sino específicamente "blanco".

Aunque observadores sobre derechos civiles, inmigración y extrema derecha califican estos discursos como "racistas", la organización lo niega. En respuesta por escrito, señalan: "Vemos nuestra postura como una defensa de una identidad etnocultural, no como una forma de menospreciar a otras culturas". Vox no respondió a las preguntas remitidas, entre ellas si comparte el ideario de la cumbre.

Una fuente conocedora de la estrategia del partido atribuye la asistencia de Vox al "pánico" a "lo que se esté creando a su derecha", en referencia a grupos radicales que presentan a Santiago Abascal y los suyos como una fuerza blanda, por ejemplo por no ser tan excluyente con los latinoamericanos como con los africanos.

Quique Badia, investigador experto en extremismo violento de ultraderecha, considera "significativa" la asistencia a una cumbre con posturas "racistas", pero advierte contra la simplificación: "No hay que pensar que todo el partido se acerca en bloque a esas tesis. Hay una tensión. Por una parte, Vox quiere abarcar toda la extrema derecha y sabe que al haberse ensanchado la ventana de Overton, hay posiciones antes marginales que ahora ganan legitimación; pero, por otra parte, discursos así ponen en peligro su búsqueda del voto latino y la proximidad a individuos considerados neonazis entra en conflicto con su alianza estructural con el sionismo".

La influencer catalana Ada Lluch, de 20 años y con más de 436.000 seguidores en X, ha sido una figura clave en la difusión de estos discursos en España. En marzo publicó: "En Europa, los gobiernos están cometiendo genocidio blanco". En abril rescató la foto de una ucraniana a punto de ser asesinada por un varón negro en Estados Unidos, calificando a las "mujeres blancas" como la "verdadera minoría vulnerable".

Lluch, expareja de un comentarista estadounidense que le permitió fotografiarse con Donald Trump, representó a España en la manifestación antiinmigración del verano pasado en Londres. Vox lleva meses promocionándola a través de la Fundación Disenso, donde se destaca su "defensa de los valores tradicionales". El mes pasado, Lluch se reunió con Samuel Vázquez, portavoz de Inmigración de Vox. En marzo participó en una cumbre en Hungría donde se fotografió con Abascal y el dirigente Jorge Buxadé.

Lluch fue ponente en la Cumbre de Remigración de 2025 en Italia. Este año no figura en el programa de Oporto, pero su relevo lo toman De Meer y Quero, este último miembro del equipo de Vox encargado de negociar con el Partido Popular.

El mes pasado, el grupo Frontera celebró en Madrid una "conferencia sobre remigración" con representantes de al menos cinco grupos extremistas. Frontera, nacido en 2025 y representado por el propagandista Juan Cárdenas, tiene más de 35.000 seguidores y difunde el mensaje de que "el único racismo real es contra los blancos".

Entre los participantes estuvo Afonso Gonçalves, de Reconquista Portugal, uno de los organizadores de la cumbre de Oporto, quien aprovechó su visita a España para reunirse con Quero. También participó Juan García-Gallardo, exvicepresidente de Castilla y León por Vox, hoy alejado de Abascal.

Un mensaje de Frontera en X en la antesala del encuentro madrileño mostraba dos fotos de niños en Inglaterra: una de 1966 con todos blancos y una de 2026 con múltiples no blancos, acompañadas del texto: "Inmigración es genocidio". El colectivo sostiene que en Occidente los "blancos" son atacados y discriminados con la cobertura del "odio genocida" de la izquierda.

La antropóloga Nuria Alabao señala que "etnia" se utiliza en su campo sin connotación negativa, pero que al emplearse como hace la ultraderecha para definir a los pueblos como comunidades "inmutables", acaba funcionando como un sustituto de "raza" de aspecto más "culturalista", pero con fondo similar.

Otros grupos participantes en la conferencia de Madrid incluyen Reconquista España, grupo juvenil catalán que participó en una manifestación por la "remigración" en Tarragona. "La violencia antiblancos" es "el racismo del siglo XXI", según uno de sus mensajes. Toni Estévez, uno de sus referentes, ha difundido: "Ahora solo puedes vivir entre blancos si eres rico", en referencia a la supuesta llegada masiva de inmigrantes a barrios obreros.

Pablo González, referente de Revuelta, organización juvenil vinculada en sus orígenes a Vox que estalló el año pasado en un conflicto por acusaciones de desvío de fondos para la dana (la Fiscalía archivó una denuncia sobre este tema), también apoya a Frontera. González, enfrentado ahora a la dirección de Vox, denuncia el "racismo antiblanco" y protesta por la "criminalización" de cualquier "apelación a los blancos".

En respuesta por escrito, Revuelta reafirma que su rechazo a la inmigración va más allá de los argumentos de la "derecha clásica": "La nacionalidad representa un vínculo profundo con la tierra, la historia y la comunidad, transmitido a lo largo de generaciones". El colectivo defiende que entre las "raíces fundacionales" de un pueblo está su "etnogrupo".

Roberto Vaquero, presidente del extraparlamentario Frente Obrero y tertuliano en programas de Iker Jiménez en Cuatro, muestra en X una negación del "racismo" contra las minorías, una presentación de los "blancos" como víctimas y una ridiculización de quienes niegan que en España se esté produciendo una "sustitución étnica".

Youssef M. Ouled, investigador especializado en discriminación racial y coautor de "Vivir contra el racismo. Pogromos y violencia racial en España", cree que la ultraderecha está "rompiendo tabúes": "Dentro de la batalla cultural de la ultraderecha por el sentido común, lo que antes estaba mal visto, hablar de etnia y raza, ahora se hace sin complejos". El coordinador de AlgoRace, que investiga el uso racista de la inteligencia artificial, considera que propuestas como la "remigración" implican racismo aunque se defiendan con argumentos "culturalistas, no biologicistas".

Alabao, autora de "Ínceles, gymbros, criptobros y otras especies antifeministas" (Escritos Contextatarios, 2025), explica que la idea de un racismo inverso culpa de las minorías imita un discurso extendido en el supremacismo blanco de Estados Unidos, que denuncia una supuesta discriminación del histórico grupo dominante, presentado incluso bajo amenaza de "genocidio". Estas narraciones, añade, maridan fácilmente con teorías de la conspiración como la del "gran reemplazo".

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30 may 2026
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La participación de De Meer y Quero en la cumbre portuguesa representa un salto cualitativo en la trayectoria de Vox, según El País. El partido, que habitualmente centra su argumentario antiinmigración en la defensa de la cultura, la seguridad y la "prioridad nacional" en servicios públicos, ahora se suma a un movimiento que defiende explícitamente que "la nación corre por la sangre".

La Cumbre de Remigración está organizada por cuatro referentes de la ultraderecha europea: el austriaco Martin Sellner, el italiano Andrea Ballarati, el belga Dries Van Langenhove y el portugués Afonso Gonçalves. Los cuatro promueven discursos que presentan a la población "blanca" bajo amenaza. Sellner insiste en erradicar la "culpa blanca" para defender las "naciones blancas", mientras Ballarati y Van Langenhove alertan del "genocidio" contra los "blancos", según la fuente.

Este viernes, los organizadores anunciaron la participación sorpresa de Greg Bovino, excomandante en jefe de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, quien durante el segundo mandato de Donald Trump fue el máximo estandarte de las tácticas más violentas de la campaña antiinmigración impulsada por el presidente estadounidense.

La ponente neerlandesa Eva Vlaardingerbroek, confirmada para el evento, dejó en la edición de 2025 el mensaje de que "los europeos étnicamente blancos" serán "pronto" una "minoría" en sus "propios países". Los organizadores no utilizan términos como "occidental", "europeo" o "cristiano", sino específicamente "blanco".

Aunque observadores sobre derechos civiles, inmigración y extrema derecha califican estos discursos como "racistas", la organización lo niega. En respuesta por escrito, señalan: "Vemos nuestra postura como una defensa de una identidad etnocultural, no como una forma de menospreciar a otras culturas". Vox no respondió a las preguntas remitidas, entre ellas si comparte el ideario de la cumbre.

Una fuente conocedora de la estrategia del partido atribuye la asistencia de Vox al "pánico" a "lo que se esté creando a su derecha", en referencia a grupos radicales que presentan a Santiago Abascal y los suyos como una fuerza blanda, por ejemplo por no ser tan excluyente con los latinoamericanos como con los africanos.

Quique Badia, investigador experto en extremismo violento de ultraderecha, considera "significativa" la asistencia a una cumbre con posturas "racistas", pero advierte contra la simplificación: "No hay que pensar que todo el partido se acerca en bloque a esas tesis. Hay una tensión. Por una parte, Vox quiere abarcar toda la extrema derecha y sabe que al haberse ensanchado la ventana de Overton, hay posiciones antes marginales que ahora ganan legitimación; pero, por otra parte, discursos así ponen en peligro su búsqueda del voto latino y la proximidad a individuos considerados neonazis entra en conflicto con su alianza estructural con el sionismo".

La influencer catalana Ada Lluch, de 20 años y con más de 436.000 seguidores en X, ha sido una figura clave en la difusión de estos discursos en España. En marzo publicó: "En Europa, los gobiernos están cometiendo genocidio blanco". En abril rescató la foto de una ucraniana a punto de ser asesinada por un varón negro en Estados Unidos, calificando a las "mujeres blancas" como la "verdadera minoría vulnerable".

Lluch, expareja de un comentarista estadounidense que le permitió fotografiarse con Donald Trump, representó a España en la manifestación antiinmigración del verano pasado en Londres. Vox lleva meses promocionándola a través de la Fundación Disenso, donde se destaca su "defensa de los valores tradicionales". El mes pasado, Lluch se reunió con Samuel Vázquez, portavoz de Inmigración de Vox. En marzo participó en una cumbre en Hungría donde se fotografió con Abascal y el dirigente Jorge Buxadé.

Lluch fue ponente en la Cumbre de Remigración de 2025 en Italia. Este año no figura en el programa de Oporto, pero su relevo lo toman De Meer y Quero, este último miembro del equipo de Vox encargado de negociar con el Partido Popular.

El mes pasado, el grupo Frontera celebró en Madrid una "conferencia sobre remigración" con representantes de al menos cinco grupos extremistas. Frontera, nacido en 2025 y representado por el propagandista Juan Cárdenas, tiene más de 35.000 seguidores y difunde el mensaje de que "el único racismo real es contra los blancos".

Entre los participantes estuvo Afonso Gonçalves, de Reconquista Portugal, uno de los organizadores de la cumbre de Oporto, quien aprovechó su visita a España para reunirse con Quero. También participó Juan García-Gallardo, exvicepresidente de Castilla y León por Vox, hoy alejado de Abascal.

Un mensaje de Frontera en X en la antesala del encuentro madrileño mostraba dos fotos de niños en Inglaterra: una de 1966 con todos blancos y una de 2026 con múltiples no blancos, acompañadas del texto: "Inmigración es genocidio". El colectivo sostiene que en Occidente los "blancos" son atacados y discriminados con la cobertura del "odio genocida" de la izquierda.

La antropóloga Nuria Alabao señala que "etnia" se utiliza en su campo sin connotación negativa, pero que al emplearse como hace la ultraderecha para definir a los pueblos como comunidades "inmutables", acaba funcionando como un sustituto de "raza" de aspecto más "culturalista", pero con fondo similar.

Otros grupos participantes en la conferencia de Madrid incluyen Reconquista España, grupo juvenil catalán que participó en una manifestación por la "remigración" en Tarragona. "La violencia antiblancos" es "el racismo del siglo XXI", según uno de sus mensajes. Toni Estévez, uno de sus referentes, ha difundido: "Ahora solo puedes vivir entre blancos si eres rico", en referencia a la supuesta llegada masiva de inmigrantes a barrios obreros.

Pablo González, referente de Revuelta, organización juvenil vinculada en sus orígenes a Vox que estalló el año pasado en un conflicto por acusaciones de desvío de fondos para la dana (la Fiscalía archivó una denuncia sobre este tema), también apoya a Frontera. González, enfrentado ahora a la dirección de Vox, denuncia el "racismo antiblanco" y protesta por la "criminalización" de cualquier "apelación a los blancos".

En respuesta por escrito, Revuelta reafirma que su rechazo a la inmigración va más allá de los argumentos de la "derecha clásica": "La nacionalidad representa un vínculo profundo con la tierra, la historia y la comunidad, transmitido a lo largo de generaciones". El colectivo defiende que entre las "raíces fundacionales" de un pueblo está su "etnogrupo".

Roberto Vaquero, presidente del extraparlamentario Frente Obrero y tertuliano en programas de Iker Jiménez en Cuatro, muestra en X una negación del "racismo" contra las minorías, una presentación de los "blancos" como víctimas y una ridiculización de quienes niegan que en España se esté produciendo una "sustitución étnica".

Youssef M. Ouled, investigador especializado en discriminación racial y coautor de "Vivir contra el racismo. Pogromos y violencia racial en España", cree que la ultraderecha está "rompiendo tabúes": "Dentro de la batalla cultural de la ultraderecha por el sentido común, lo que antes estaba mal visto, hablar de etnia y raza, ahora se hace sin complejos". El coordinador de AlgoRace, que investiga el uso racista de la inteligencia artificial, considera que propuestas como la "remigración" implican racismo aunque se defiendan con argumentos "culturalistas, no biologicistas".

Alabao, autora de "Ínceles, gymbros, criptobros y otras especies antifeministas" (Escritos Contextatarios, 2025), explica que la idea de un racismo inverso culpa de las minorías imita un discurso extendido en el supremacismo blanco de Estados Unidos, que denuncia una supuesta discriminación del histórico grupo dominante, presentado incluso bajo amenaza de "genocidio". Estas narraciones, añade, maridan fácilmente con teorías de la conspiración como la del "gran reemplazo".

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