Vox rompe con su tradición monárquica y abre críticas contra el rey Felipe VI de España
Política

Vox rompe con su tradición monárquica y abre críticas contra el rey Felipe VI de España

El partido de extrema derecha Vox ha abandonado su histórico apoyo incondicional a la monarquía española y ha iniciado una campaña de críticas contra el rey Felipe VI, según reporta El País. El cambio se aceleró tras unas declaraciones del monarca sobre la conquista de América, en las que afirmó que hubo "mucho abuso", desatando una oleada de reproches desde sectores ultraderechistas que antes lo defendían fervientemente.

POLÍTICA22 MAR 2026

En octubre de 2020, Santiago Abascal cerraba su discurso en una moción de censura con un rotundo "¡Viva el Rey! ¡Viva España!", coreado por toda la bancada de Vox, según El País. Seis años después, ese mismo partido ha mutado radicalmente su postura hacia la Corona española, abriendo un frente de críticas contra Felipe VI que marca un giro histórico en la extrema derecha española.

El punto de inflexión llegó esta semana, cuando el rey visitó una exposición en Madrid sobre la mujer en el México indígena y declaró ante el embajador mexicano que en la conquista de América hubo "mucho abuso", según la fuente. Aunque Felipe VI no cedió a la petición del Gobierno de México de pedir perdón y subrayó que no es adecuado juzgar el pasado desde el "presentismo moral", sus palabras desataron una tormenta en la derecha radical.

Pepa Millán, portavoz de Vox en el Congreso de los Diputados de España, respondió negando cualquier abuso y afirmando que la conquista fue la "mayor obra civilizadora" de la historia, donde "se respetaron los derechos" de los súbditos de la Corona española, según El País. El eurodiputado Hermann Tertsch acusó al rey de "adhesión" a quienes sienten "desprecio" por España, mientras que Juan Carlos Girauta sumó sus críticas.

Julio Ariza, descrito por la fuente como padrino mediático de Abascal, se preguntó en la red social X si Felipe será "VI y último". Alvise Pérez, líder de Se Acabó la Fiesta (SALF), fue más lejos al cargar contra una monarquía "woke, pro-agenda2030, amiga de ayatolás y defensora de la leyenda negra".

"Desde que firmó la ley de amnistía de 2024, cuando Vox deslizó que Felipe VI no estuvo a la altura al ceder ante el Gobierno, ya no es una figura intocable", señala Juan Francisco Albert, investigador sobre extrema derecha y director del centro de ideas Al Descubierto, según El País. "En la lógica de impugnación de Vox, el Rey ha dejado de ser sagrado" al no secundar su estrategia de "confrontación total", añade Albert.

El alejamiento de Vox se ha acelerado desde el verano de 2025, según la fuente. Los plantones de Abascal a los Reyes en el desfile del 12 de octubre y en el acto por los 50 años de la monarquía al mes siguiente marcaron hitos simbólicos. En septiembre, Tertsch acusó a Felipe VI de leer un "panfleto socialista globalista" en la ONU, donde el monarca reclamó a Israel detener su "masacre" en Gaza.

El embate ultra ha llevado a recordar la hostilidad contra Juan Carlos I de la Fuerza Nueva de Blas Piñar y del periódico El Alcázar durante la Transición, según El País. Canales y agitadores en la órbita de Vox han dado rienda suelta a las críticas, aunque sin alcanzar los extremos de aversión de la derecha neonazi y falangista.

Pablo Stefanoni, autor del ensayo ¿La rebeldía se volvió de derechas? (Siglo XXI, 2021), ve el enfriamiento hacia el rey como parte de un fenómeno global: el retroceso de la "derecha conservadora" frente al empuje de las "derechas rebeldes", que combinan una "promesa de orden" con la "transgresión antisistema", según la fuente.

El resultado es paradójico, explica Stefanoni según El País. La derecha, siempre asociada a "la Corona, los militares y la Iglesia", es hoy un surtidor de figuras que han chocado con estas instituciones. Donald Trump lo ha hecho con el Ejército estadounidense, presentando a parte de su élite como una casta inepta coaligada con la industria militar. Abascal, Isabel Díaz Ayuso en España, Javier Milei en Argentina, Matteo Salvini en Italia y Jair Bolsonaro en Brasil han atacado al papa Francisco.

Todo ello forma parte de una "reacción" derechista a la porosidad mostrada por instituciones conservadoras a ideas progresistas: la tolerancia hacia la diversidad del ejército, la acogida a la inmigración del Vaticano, la mirada autocrítica sobre el pasado del monarca, según Stefanoni citado por la fuente.

Las posiciones de Vox tienen lógica electoral, analiza Stefanoni. Al marcar distancias con el rey o la Santa Sede, Abascal y los suyos agradan al votante "enojado" sin cuestionar a la Monarquía ni a la Iglesia, algo que podría inquietar a su electorado de orden. Los seguidores de Vox, aunque mayoritariamente católicos y monárquicos, no son tan entusiastas como los del Partido Popular (PP), según datos citados por El País.

"Vox ha crecido alimentando un perfil antiestablishment que choca con cualquier defensa cerrada de las instituciones del sistema, incluida la Monarquía", apunta Albert, para quien el partido está inmerso en una "operación delicada": "enfriar la relación" con el rey "y presentarlo como insuficientemente combativo" pero "sin romper con la Corona", porque la mayoría de su electorado la defiende.

Lluís Orriols, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid, cree que Vox renuncia al clásico discurso "reverencial" de la derecha hacia el rey como parte de la "estrategia de ruptura del eje izquierda-derecha", que "pretende llegar a un electorado joven, sin el vínculo con la monarquía de sus mayores, a votantes de izquierdas desencantados y a los que tienen más sentimiento antipolítico", según El País.

A estas bolsas de votantes se suma la de aquellos que mueven hashtags contra el rey y llevan a manifestaciones banderas de España con el escudo recortado como gesto antimonárquico. Se trata de perfiles tentados por Alvise Pérez —el trasvase de Vox a SALF es de casi el 8%, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)— y por la derecha aún más extrema que Vox, con fuerzas como la Falange, Núcleo Nacional o Democracia Nacional, con discursos de abierto desprecio al rey.

Orriols cree que Vox "no va a arrastrar al PP" en esta deriva, según la fuente. Las palabras del martes del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, sobre el "disparate" de mirar al siglo XV con las gafas del XXI no indican imitación a Vox, según Orriols, que solo ve en el PP un deseo de demostrar que "no va a permitir que le arrebaten el discurso nacionalista". "Tocar la Conquista para un nacionalista español es como tocar la Renaixença para un nacionalista catalán. Es un mito fundacional de la nación. Ante eso reacciona Feijóo, no contra el Rey", expone.

"Feijóo sabe que una parte decisiva del electorado conservador consume la historia nacional en clave de agravio: 'España siempre atacada, siempre obligada a disculparse, siempre puesta en cuestión'", añade Albert. Para complacer a este sector, el PP se desmarca de las palabras del rey pero no criticándolo, sino "reinterpretándolo" y acusando a la izquierda de manipular sus palabras, analiza.

Anna López, autora del ensayo La extrema derecha en Europa (Tirant, 2025), detecta en Vox un intento de atraer y retener "voto antiestablishment" en un contexto de desencanto con la política. "A diferencia de otras extremas derechas en fase de desdemonización, como las de Marine Le Pen o Giorgia Meloni, Vox todavía necesita polarizar para movilizar", analiza según El País.

En cuanto al PP, López lo ve buscando el "equilibrio" mediante una "crítica moderada" a las palabras del rey que le permite competir "en el mismo marco simbólico que Vox pero sin el coste de la radicalidad". Dentro del PP, Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, va por libre como "líder de la batalla cultural", con un mensaje "más descarnado", dirigido "al ecosistema mediático y digital de la derecha dura", según Albert. Ya en 2021, Ayuso interpelaba a Felipe VI sobre los indultos del proceso independentista catalán: "¿Los va a firmar?", preguntaba, señalando el camino que luego recorrió Vox con la amnistía.

Pedro González Cuevas, historiador y colaborador de la fundación de Vox, Disenso, cree que la Corona ha perdido imagen de "neutralidad", según El País. Entre los gestos de Felipe VI que han causado irritación en la derecha, según González, está su foto junto a banderas republicanas en Mauthausen en 2025, la muestra de proximidad a Ursula von der Leyen en la entrega de un premio a la presidenta de la Comisión Europea también en 2025 y mensajes que pueden leerse como críticas a la "derecha identitaria". En su último discurso de Navidad, el rey alertó contra "los extremismos" y "los populismos".

Pero ni siquiera con todo eso, pronostica González Cuevas, llegará Vox a un cuestionamiento de la Monarquía, al menos con la actual generación al mando. "En la derecha siempre hay miedo a las rupturas simbólicas, a la apertura de procesos que escapan a su control", concluye el historiador especializado en derecha española según la fuente.

SIGUE LEYENDO
MÁS DE POLÍTICA
ColGlobal
Vox rompe con su tradición monárquica y abre críticas contra el rey Felipe VI de España
Política

Vox rompe con su tradición monárquica y abre críticas contra el rey Felipe VI de España

El partido de extrema derecha Vox ha abandonado su histórico apoyo incondicional a la monarquía española y ha iniciado una campaña de críticas contra el rey Felipe VI, según reporta El País. El cambio se aceleró tras unas declaraciones del monarca sobre la conquista de América, en las que afirmó que hubo "mucho abuso", desatando una oleada de reproches desde sectores ultraderechistas que antes lo defendían fervientemente.

22 mar 2026
Tamaño de texto

En octubre de 2020, Santiago Abascal cerraba su discurso en una moción de censura con un rotundo "¡Viva el Rey! ¡Viva España!", coreado por toda la bancada de Vox, según El País. Seis años después, ese mismo partido ha mutado radicalmente su postura hacia la Corona española, abriendo un frente de críticas contra Felipe VI que marca un giro histórico en la extrema derecha española.

El punto de inflexión llegó esta semana, cuando el rey visitó una exposición en Madrid sobre la mujer en el México indígena y declaró ante el embajador mexicano que en la conquista de América hubo "mucho abuso", según la fuente. Aunque Felipe VI no cedió a la petición del Gobierno de México de pedir perdón y subrayó que no es adecuado juzgar el pasado desde el "presentismo moral", sus palabras desataron una tormenta en la derecha radical.

Pepa Millán, portavoz de Vox en el Congreso de los Diputados de España, respondió negando cualquier abuso y afirmando que la conquista fue la "mayor obra civilizadora" de la historia, donde "se respetaron los derechos" de los súbditos de la Corona española, según El País. El eurodiputado Hermann Tertsch acusó al rey de "adhesión" a quienes sienten "desprecio" por España, mientras que Juan Carlos Girauta sumó sus críticas.

Julio Ariza, descrito por la fuente como padrino mediático de Abascal, se preguntó en la red social X si Felipe será "VI y último". Alvise Pérez, líder de Se Acabó la Fiesta (SALF), fue más lejos al cargar contra una monarquía "woke, pro-agenda2030, amiga de ayatolás y defensora de la leyenda negra".

"Desde que firmó la ley de amnistía de 2024, cuando Vox deslizó que Felipe VI no estuvo a la altura al ceder ante el Gobierno, ya no es una figura intocable", señala Juan Francisco Albert, investigador sobre extrema derecha y director del centro de ideas Al Descubierto, según El País. "En la lógica de impugnación de Vox, el Rey ha dejado de ser sagrado" al no secundar su estrategia de "confrontación total", añade Albert.

El alejamiento de Vox se ha acelerado desde el verano de 2025, según la fuente. Los plantones de Abascal a los Reyes en el desfile del 12 de octubre y en el acto por los 50 años de la monarquía al mes siguiente marcaron hitos simbólicos. En septiembre, Tertsch acusó a Felipe VI de leer un "panfleto socialista globalista" en la ONU, donde el monarca reclamó a Israel detener su "masacre" en Gaza.

El embate ultra ha llevado a recordar la hostilidad contra Juan Carlos I de la Fuerza Nueva de Blas Piñar y del periódico El Alcázar durante la Transición, según El País. Canales y agitadores en la órbita de Vox han dado rienda suelta a las críticas, aunque sin alcanzar los extremos de aversión de la derecha neonazi y falangista.

Pablo Stefanoni, autor del ensayo ¿La rebeldía se volvió de derechas? (Siglo XXI, 2021), ve el enfriamiento hacia el rey como parte de un fenómeno global: el retroceso de la "derecha conservadora" frente al empuje de las "derechas rebeldes", que combinan una "promesa de orden" con la "transgresión antisistema", según la fuente.

El resultado es paradójico, explica Stefanoni según El País. La derecha, siempre asociada a "la Corona, los militares y la Iglesia", es hoy un surtidor de figuras que han chocado con estas instituciones. Donald Trump lo ha hecho con el Ejército estadounidense, presentando a parte de su élite como una casta inepta coaligada con la industria militar. Abascal, Isabel Díaz Ayuso en España, Javier Milei en Argentina, Matteo Salvini en Italia y Jair Bolsonaro en Brasil han atacado al papa Francisco.

Todo ello forma parte de una "reacción" derechista a la porosidad mostrada por instituciones conservadoras a ideas progresistas: la tolerancia hacia la diversidad del ejército, la acogida a la inmigración del Vaticano, la mirada autocrítica sobre el pasado del monarca, según Stefanoni citado por la fuente.

Las posiciones de Vox tienen lógica electoral, analiza Stefanoni. Al marcar distancias con el rey o la Santa Sede, Abascal y los suyos agradan al votante "enojado" sin cuestionar a la Monarquía ni a la Iglesia, algo que podría inquietar a su electorado de orden. Los seguidores de Vox, aunque mayoritariamente católicos y monárquicos, no son tan entusiastas como los del Partido Popular (PP), según datos citados por El País.

"Vox ha crecido alimentando un perfil antiestablishment que choca con cualquier defensa cerrada de las instituciones del sistema, incluida la Monarquía", apunta Albert, para quien el partido está inmerso en una "operación delicada": "enfriar la relación" con el rey "y presentarlo como insuficientemente combativo" pero "sin romper con la Corona", porque la mayoría de su electorado la defiende.

Lluís Orriols, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid, cree que Vox renuncia al clásico discurso "reverencial" de la derecha hacia el rey como parte de la "estrategia de ruptura del eje izquierda-derecha", que "pretende llegar a un electorado joven, sin el vínculo con la monarquía de sus mayores, a votantes de izquierdas desencantados y a los que tienen más sentimiento antipolítico", según El País.

A estas bolsas de votantes se suma la de aquellos que mueven hashtags contra el rey y llevan a manifestaciones banderas de España con el escudo recortado como gesto antimonárquico. Se trata de perfiles tentados por Alvise Pérez —el trasvase de Vox a SALF es de casi el 8%, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)— y por la derecha aún más extrema que Vox, con fuerzas como la Falange, Núcleo Nacional o Democracia Nacional, con discursos de abierto desprecio al rey.

Orriols cree que Vox "no va a arrastrar al PP" en esta deriva, según la fuente. Las palabras del martes del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, sobre el "disparate" de mirar al siglo XV con las gafas del XXI no indican imitación a Vox, según Orriols, que solo ve en el PP un deseo de demostrar que "no va a permitir que le arrebaten el discurso nacionalista". "Tocar la Conquista para un nacionalista español es como tocar la Renaixença para un nacionalista catalán. Es un mito fundacional de la nación. Ante eso reacciona Feijóo, no contra el Rey", expone.

"Feijóo sabe que una parte decisiva del electorado conservador consume la historia nacional en clave de agravio: 'España siempre atacada, siempre obligada a disculparse, siempre puesta en cuestión'", añade Albert. Para complacer a este sector, el PP se desmarca de las palabras del rey pero no criticándolo, sino "reinterpretándolo" y acusando a la izquierda de manipular sus palabras, analiza.

Anna López, autora del ensayo La extrema derecha en Europa (Tirant, 2025), detecta en Vox un intento de atraer y retener "voto antiestablishment" en un contexto de desencanto con la política. "A diferencia de otras extremas derechas en fase de desdemonización, como las de Marine Le Pen o Giorgia Meloni, Vox todavía necesita polarizar para movilizar", analiza según El País.

En cuanto al PP, López lo ve buscando el "equilibrio" mediante una "crítica moderada" a las palabras del rey que le permite competir "en el mismo marco simbólico que Vox pero sin el coste de la radicalidad". Dentro del PP, Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, va por libre como "líder de la batalla cultural", con un mensaje "más descarnado", dirigido "al ecosistema mediático y digital de la derecha dura", según Albert. Ya en 2021, Ayuso interpelaba a Felipe VI sobre los indultos del proceso independentista catalán: "¿Los va a firmar?", preguntaba, señalando el camino que luego recorrió Vox con la amnistía.

Pedro González Cuevas, historiador y colaborador de la fundación de Vox, Disenso, cree que la Corona ha perdido imagen de "neutralidad", según El País. Entre los gestos de Felipe VI que han causado irritación en la derecha, según González, está su foto junto a banderas republicanas en Mauthausen en 2025, la muestra de proximidad a Ursula von der Leyen en la entrega de un premio a la presidenta de la Comisión Europea también en 2025 y mensajes que pueden leerse como críticas a la "derecha identitaria". En su último discurso de Navidad, el rey alertó contra "los extremismos" y "los populismos".

Pero ni siquiera con todo eso, pronostica González Cuevas, llegará Vox a un cuestionamiento de la Monarquía, al menos con la actual generación al mando. "En la derecha siempre hay miedo a las rupturas simbólicas, a la apertura de procesos que escapan a su control", concluye el historiador especializado en derecha española según la fuente.

FUENTES
SIGUE LEYENDO