

Investigadores del Instituto Oceanográfico de Woods Hole han creado un robot autónomo llamado CUREE, capaz de mapear con precisión los hotspots de biodiversidad en arrecifes de coral, ofreciendo nuevas herramientas para la conservación de estos ecosistemas críticos.
El 13 de mayo de 2026, el Instituto Oceanográfico de Woods Hole (WHOI) anunció el desarrollo de un sistema autónomo que permite buscar y mapear hotspots de biodiversidad en arrecifes de coral con una precisión sin precedentes. Este avance, publicado en la revista Science Robotics, combina datos de audio y visuales para identificar áreas donde la vida marina se concentra y las razones detrás de ello. El robot, conocido como CUREE (Curious Underwater Robot for Ecosystem Exploration), utiliza cámaras, hidrófonos y potentes computadoras a bordo para analizar señales en tiempo real, permitiendo la identificación autónoma de áreas de alta actividad biológica. Según Seth McCammon, un robotista de WHOI y autor principal del estudio, "sabemos que la biodiversidad en los arrecifes no se distribuye uniformemente, pero hasta ahora no habíamos podido cuantificarlo de manera confiable". Los arrecifes de coral, que ocupan menos del 0.01% del océano, albergan aproximadamente una cuarta parte de todas las especies marinas y están bajo creciente estrés debido al calentamiento de las aguas, enfermedades, sobrepesca y desarrollo costero. Estos hotspots de biodiversidad son cruciales para la alimentación, refugio y reproducción de diversas especies. CUREE puede operar de manera autónoma durante horas, localizándose con precisión en el arrecife y recolectando conjuntos de datos ricos sobre áreas más extensas y durante períodos más largos que los métodos tradicionales, que dependen de buzos entrenados. Yogesh Girdhar, investigador principal del proyecto, enfatizó que CUREE no reemplaza la observación humana, sino que complementa esas capacidades. El robot emplea un marco novedoso que integra múltiples técnicas de detección a través de cuatro comportamientos complementarios: encuestas visuales de peces, mapeo acústico, navegación guiada por sonido y seguimiento de especies "centinela". Durante ensayos de campo realizados entre 2022 y 2024 en un arrecife saludable en las Islas Vírgenes de EE.UU., CUREE identificó consistentemente un hotspot alrededor de una gran estructura de coral pilar, donde las densidades de peces eran casi 25 veces más altas que en el resto del arrecife. La combinación de datos acústicos y visuales permite al robot detectar actividad biológica a distancias considerables y verificarla con observaciones visuales cercanas. Los investigadores prevén el despliegue de flotas de estos robots a nivel mundial para explorar y monitorear arrecifes aún inexplorados, guiando decisiones de conservación y priorizando esfuerzos de protección en un océano en calentamiento. "A medida que los arrecifes de coral enfrentan desafíos sin precedentes, necesitamos formas más inteligentes y rápidas de entender dónde persiste la vida y por qué", concluyó Girdhar.