Rubén Boroschek, profesor titular de Ingeniería Civil de la Universidad de Chile, afirmó que los colapsos catastróficos registrados en Venezuela tras el terremoto del pasado miércoles son "poco justificables" desde 1980 en adelante, señalando deficiencias en sistemas estructurales, normativas sísmicas y debilidad institucional como causas principales del desastre que dejó numerosos edificios derrumbados en el país caribeño.
Rubén Boroschek Krauskopf, ingeniero civil de 64 años doctorado en la Universidad de California en Berkeley, señaló el viernes que un académico del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Chile viajaría a Venezuela para realizar inspecciones técnicas del sismo que sacudió al país el miércoles pasado, según declaraciones recogidas por El País.
Boroschek, profesor titular que ha enseñado Diseño Sísmico de Estructuras y Estudios Sísmicos y Geotécnicos, fue categórico al evaluar la tragedia venezolana: "Es poco justificable, de 1980 en adelante, tener colapsos catastróficos como el que hoy se observa", dijo el experto, quien ha sido una voz requerida tras declararse el desastre.
**Proximidad de fallas y características del suelo**
El ingeniero explicó que las fallas sísmicas venezolanas cruzan el territorio en varios lugares, prácticamente en la costa, lo que puede generar vibraciones mucho mayores que en Chile, donde el contacto de la placa de Nazca con la Sudamericana se encuentra a unos 25 kilómetros de lugares habitados, según Boroschek.
Sin embargo, advirtió que Chile también enfrenta riesgos similares: "Tenemos fallas como la de San Ramón, en la Región Metropolitana, y si se llega a activar, tendremos aceleraciones como en Venezuela. Y eso va a ocurrir. La suerte que hemos tenido hasta ahora es que esas fallas no se han activado tan frecuentemente", dijo el académico.
Respecto a las características del suelo, Boroschek señaló que este factor influye significativamente. Chile tiene suelos duros o rígidos, como roca, gravas o arena, lo que genera una respuesta menos dañina que la arcilla, que se forma abundantemente en Venezuela por el clima tropical, según el experto.
**Sistemas estructurales débiles y normas deficientes**
El profesor chileno fue contundente al identificar las causas principales del colapso de edificios en Venezuela: "Mi percepción es que en Venezuela se usan sistemas estructurales que tienden a tener mucho daño y una probabilidad de colapso mucho mayor, como vemos en los terremotos recientes", afirmó Boroschek.
El ingeniero explicó que Chile es más cuidadoso en diseñar estructuras que resisten terremotos con poco daño y muy poca probabilidad de colapso. "En el caso venezolano, lo que se hizo mal en los años 70, por deficiencias normativas, hoy se está cayendo", dijo, contrastando con Chile donde "lo que se hizo bien hace 100 años ya no nos molesta".
Boroschek fue enfático al afirmar que los colapsos son evitables con las herramientas técnicas actuales: "Hoy en día, mientras no construyas encima de la falla, puedes evitar el colapso: es una realidad que se ha demostrado en Chile y en otros países", señaló el académico.
**Norma sísmica subestimó la intensidad**
El experto identificó un problema fundamental con la normativa venezolana vigente de 2019, que no se aplica a los edificios colapsados por ser anteriores: "A esta zona no se le asigna la máxima intensidad del país, que está asignada a otra, un poco más al este, y creo que esa situación va a pesar en el futuro", dijo Boroschek.
Según el ingeniero, el sismo fue mucho más severo que lo estimado por la norma: "De eso no podemos echar la culpa ni a los diseñadores, ni a los constructores, ni a los vendedores de viviendas. Si la norma estaba equivocada, la capacidad de estos edificios de resistir más era muy poca", afirmó.
El académico explicó que el concepto de diseño chileno contempla que, si se supera la norma, exista una reserva de capacidad. "La impresión que dan los videos, porque no he estado ahora en Venezuela, es que los edificios estaban muy ajustados, con poca capacidad en exceso y, por lo tanto, cualquier error normativo se expresa en un colapso", dijo Boroschek, aclarando que capacidad en exceso se refiere a todo lo que una estructura podría soportar pero que normalmente no se usa por completo.
En Chile, según el experto, un error normativo implica más daño o costos de reparación mayores, tal vez demolición posterior, pero no un colapso.
**Debilidad institucional como factor clave**
Boroschek señaló que la norma venezolana está revisada por gente imparcial y externa al proyecto, y es bastante estricta, exigiendo requisitos similares a los chilenos. "El problema es que no se respeta la institucionalidad: muy probablemente, no aplican la norma de forma completa", afirmó el ingeniero.
El académico explicó que en Chile el diseñador tiene siempre un revisor para edificios de más de cuatro pisos que verifica el cumplimiento normativo completo. "Lo que nos favorece es que hay una institucionalidad muy fuerte, normas que van en la dirección correcta, revisores sísmicos dispuestos por ley que validan la aplicación de la norma y que son corresponsables, así como constructoras que respetan la norma", dijo Boroschek.
El experto fue directo al identificar el problema de fondo: "Puedes tener muchas leyes, pero si el Estado está débil, nada funciona. Conozco las normas venezolanas, y a los colegas, de excelente nivel, pero el problema no está ahí: el problema es que la institución completa del país tiene deficiencias importantes", afirmó.
**Pozos profundos y otros factores**
Consultado sobre la responsabilidad de los pozos profundos, práctica común en edificios residenciales de Caracas y otras ciudades venezolanas para obtener agua subterránea ante el colapso del suministro público, Boroschek señaló que el agua en estratos subterráneos es normal y debe ser considerada en el diseño.
El ingeniero explicó que podría ser un problema si hay licuación del terreno, fenómeno en que el suelo se vuelve como un líquido y no resiste el peso del edificio, para lo cual existen soluciones como mejorar el terreno o poner pilotes.
Sin embargo, sin confirmar ni descartar esa incidencia, Boroschek identificó la fuente principal del daño: "Esencialmente, un sistema estructural débil, un sistema muy frágil de cierres, de tabiques, de fachadas que se desploman", dijo el académico, quien agregó tener la impresión de que la norma puede haber estado corta en las demandas y en el nivel de la fuerza, porque es la primera vez en 100 años que ocurre un terremoto de magnitud 7 en la zona.
**Daños previsibles según la normativa**
Boroschek afirmó que los daños observados en Venezuela no son sorpresivos desde el punto de vista técnico: "Lamentablemente, todo el daño que hemos visto se ha visto en otros terremotos y está en la normativa", dijo el experto.
El ingeniero señaló que los edificios al borde de acantilados, de los que siempre se ha sabido que tienen más demanda sísmica, deberían ser más robustos. "El uso de pórticos, vigas y columnas, así como la ausencia de muros, sabemos que generan estructuras que pueden colapsar. Siempre hemos sabido que las fachadas de ladrillo hueco se agrietan, explotan, se vacían y generan caos", afirmó Boroschek.
El académico chileno enfatizó que las herramientas técnicas se han ido afinando y que, aunque siempre hay cambios, los colapsos catastróficos como los observados en Venezuela son evitables con las prácticas y conocimientos disponibles desde hace décadas, según sus declaraciones.