

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos otorgó en marzo un permiso de investigación a Carboniferous, una startup de Houston, para evaluar el almacenamiento de dióxido de carbono hundiendo biomasa vegetal en el fondo del océano, según reportó The Conversation. La autorización llega en un momento crítico para la industria de remoción de carbono, después de que Microsoft, responsable del 80% de las compras contratadas de remoción de carbono hasta la fecha, anunciara la pausa de sus adquisiciones en este sector.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) concedió discretamente en marzo un permiso de investigación bajo la Ley de Protección, Investigación y Santuarios Marinos a Carboniferous, una empresa emergente con sede en Houston dedicada a la remoción de carbono, según informó Wil Burns, codirector del Instituto para la Remoción Responsable de Carbono de la Universidad Americana.
La compañía planea evaluar el potencial de almacenar gases de efecto invernadero de manera duradera mediante la recolección de plantas que absorbieron dióxido de carbono en tierra y su hundimiento en el fondo del océano. El experimento de campo se llevará a cabo en la Cuenca Orca, frente a las costas de Luisiana, una zona anóxica —carente de oxígeno— con mayor concentración de sal que la mayoría del agua marina, según el permiso de la EPA.
El proyecto permitirá a Carboniferous hundir 20 sacos de arpillera que contienen residuos de caña de azúcar y equipos de monitoreo en el lecho marino para estudiar qué sucede con el material, según Burns.
**Crisis en la industria de remoción de carbono**
La aprobación del permiso ocurre en un momento difícil para los innovadores que trabajan en métodos para extraer dióxido de carbono de la atmósfera y combatir el cambio climático. Microsoft, su mayor patrocinador, comenzó recientemente a informar a sus socios que está pausando sus compras de remoción de carbono, según reportó The Conversation.
La magnitud del impacto es considerable: la compañía tecnológica por sí sola ha adquirido aproximadamente el 80% del volumen acumulado contratado de remociones de carbono hasta la fecha. Su retroceso se considera potencialmente un golpe importante para el sector, según el análisis de Burns.
**Cómo funciona el hundimiento de biomasa oceánica**
A nivel mundial, la vegetación terrestre, incluidos árboles y cultivos, secuestra aproximadamente 60 mil millones de toneladas de carbono por año, según datos citados por Burns. Sin embargo, una gran porción de este carbono se libera rápidamente de vuelta a la atmósfera —a menudo en cuestión de meses o años— cuando la vegetación muere y se descompone, o es quemada.
El hundimiento de biomasa oceánica busca encerrar ese carbono en el fondo del océano en áreas con bajo oxígeno, donde la descomposición es mucho más lenta. Los procesos anaeróbicos, como la fermentación, pueden dejar la biomasa en gran medida intacta durante siglos o milenios, según Burns. Los ambientes de agua más fría también pueden ralentizar la tasa de descomposición de la biomasa.
Este enfoque es uno de varios métodos de remoción de carbono que involucran el océano, conocidos como "remoción marina de dióxido de carbono". Otros enfoques marinos incluyen agregar materiales alcalinos que reaccionan con el agua de mar para aumentar la absorción de dióxido de carbono, sembrar océanos con hierro para estimular el crecimiento de fitoplancton que puede absorber dióxido de carbono, y cultivar algas marinas para también absorber dióxido de carbono y hundirlas, según Burns.
**Necesidad urgente según expertos climáticos**
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, que recopila investigaciones sobre el cambio climático de científicos de todo el mundo, califica la remoción de dióxido de carbono como "inevitable" si el mundo espera mantener bajo control el aumento de temperaturas y lograr los objetivos del acuerdo climático de París, según Burns.
**Preocupaciones sobre efectividad y riesgos ecosistémicos**
Dos preguntas fundamentales surgen respecto a si este enfoque sería efectivo a la escala necesaria y qué riesgos podría representar para los ecosistemas oceánicos, según el análisis de Burns.
Estudios recientes han estimado que los proyectos de almacenamiento de biomasa oceánica podrían almacenar de manera duradera entre 0.1 y 1 gigatonelada de dióxido de carbono anualmente, según Burns. Aunque suena considerable, la humanidad podría necesitar remover entre 7 y 9 gigatoneladas de dióxido de carbono cada año de la atmósfera para mediados de siglo y hasta 20 gigatoneladas por año para 2100 para cumplir los objetivos climáticos globales y evitar temperaturas peligrosamente altas, según Burns.
Una preocupación mayor es que aumentar sustancialmente la materia orgánica en ambientes oceánicos profundos podría estimular el crecimiento de bacterias anaeróbicas, que pueden producir metano, un potente gas de efecto invernadero que podría compensar gran parte de los beneficios de este enfoque, según Burns.
Los defensores del almacenamiento de biomasa oceánica argumentan que la ausencia de mezcla vertical entre las capas de agua en los ecosistemas oceánicos evitaría que cualquier liberación adicional de metano finalmente escape a la atmósfera, según Burns. Se requiere claramente más investigación para conocer los riesgos.
**Riesgos ambientales y económicos adicionales**
El almacenamiento de biomasa oceánica también podría representar riesgos ambientales y económicos. A medida que la biomasa desciende en la columna de agua, tiene el potencial de liberar partículas o materia orgánica, lo que podría alterar las actividades de los microbios, así como el suministro de alimentos y oxígeno en la zona mesopelágica del océano, según Burns.
La zona mesopelágica es una región activa de alta productividad y hogar de un millón de especies no descritas. El resultado podría dañar las pesquerías comerciales y otras especies, según Burns.
Tampoco está claro cómo las comunidades del lecho marino, como bacterias, otros microbios y hongos, podrían responder a la introducción de cantidades masivas de biomasa, según Burns.
La introducción de grandes cantidades de biomasa adicional en regiones oceánicas profundas podría atraer especies que se alimentan de material vegetal muerto, o sus depredadores, lo que podría alterar las interacciones entre especies en ecosistemas sobre los que los científicos saben muy poco, según Burns. Esos efectos podrían verse exacerbados aún más por la biomasa en descomposición que reduce el oxígeno en los ambientes del lecho marino y potencialmente aumenta la liberación de sulfuro de hidrógeno, metano, óxido nitroso y compuestos de nitrógeno y fósforo, según Burns.
**Otras empresas en el sector**
Carboniferous no es la única compañía enfocada en el almacenamiento de biomasa oceánica. Rewind, con sede en Israel, está experimentando actualmente con enterrar materia vegetal de desecho de granjas y ciudades en una región anóxica del Mar Negro frente a las costas de Rumania, así como bajo sedimentos del lecho marino en el Mar Mediterráneo frente a las costas de Haifa en Israel, según Burns. La compañía cree que podría hundir 1 millón de toneladas de residuos de biomasa anualmente para 2030, según Burns.
Otra compañía israelí, BlueGreen Water Technologies, adopta un enfoque muy diferente. En lugar de recolectar biomasa de fuentes terrestres, utiliza una solución de peróxido de hidrógeno para matar y, en última instancia, hundir floraciones de algas nocivas tóxicas compuestas de cianobacterias, también conocidas como algas verdeazuladas, según Burns. Este enfoque también puede eliminar floraciones que pueden devastar ambientes acuáticos al crear zonas muertas con bajo oxígeno. Y debido a que las algas secuestran cantidades sustanciales de carbono, la compañía afirma que este enfoque también podría remover miles de millones de toneladas de carbono de la atmósfera en ecosistemas oceánicos y de agua dulce, según Burns.
**Perspectivas y desafíos futuros**
Los océanos del mundo son, por mucho, el mayor sumidero de carbono de la Tierra, almacenando aproximadamente 50 veces más carbono que la atmósfera y 20 veces más que los bosques y suelos terrestres combinados, según Burns. Esto proporciona un argumento convincente para explorar opciones de remoción marina de carbono.
Sin embargo, como es el caso con todos los enfoques basados en el mar, el almacenamiento de biomasa oceánica plantea una serie de preguntas que deben resolverse antes de que el mundo pueda considerar desplegarlo a gran escala, según Burns. El programa de investigación de Carboniferous es una pieza de este rompecabezas, según Burns.
La decisión de la EPA de otorgar este permiso de investigación representa un paso significativo en la evaluación de tecnologías emergentes de remoción de carbono, particularmente en un momento en que el sector enfrenta incertidumbre financiera debido al retroceso de Microsoft. Los resultados del experimento de Carboniferous en la Cuenca Orca podrían proporcionar datos cruciales sobre la viabilidad y seguridad del hundimiento de biomasa oceánica como herramienta en la lucha contra el cambio climático.