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Exempleada demanda a Wisk Aero de Boeing por despido tras denunciar problemas de seguridad

Wisk Aero, la compañía de taxis aéreos eléctricos propiedad de Boeing, enfrenta una demanda de una exempleada que alega haber sido despedida después de reportar preocupaciones sobre seguridad. Briahna O'Neill, exgerente de software, presentó la demanda esta semana en el Tribunal Superior de Santa Clara, California, acusando a la empresa de discriminación y despido injustificado.

TECNOLOGÍA2 JUL 2026

Briahna O'Neill presentó la demanda contra Wisk Aero a principios de esta semana, según reportó inicialmente el diario Seattle Times. La exempleada alega que fue despedida semanas después de presentar su segunda denuncia interna sobre prácticas de seguridad en la compañía.

Según O'Neill, presentó dos informes internos de seguridad que detallaban cómo Wisk había ordenado a sus ingenieros reducir la cantidad de pruebas de software requeridas por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) con el objetivo de cumplir con una fecha límite para un vuelo de prueba programado para 2025. O'Neill afirma que fue despedida apenas semanas después de presentar la segunda queja.

Boeing, empresa matriz de Wisk, declinó hacer comentarios sobre el caso, según informó el Seattle Times. Por su parte, Wisk Aero declaró que no puede comentar sobre litigios en curso.

Wisk Aero fue fundada en 2019 y es una de varias compañías que intentan desarrollar aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical comercialmente viables. La empresa se distingue por ser una de las pocas compañías que trabajan en lograr la autonomía completa de estos vehículos.

La compañía también es una de las ocho empresas que fueron aprobadas a principios de este año por la FAA para unirse a un programa de tres años destinado a probar este tipo de aeronaves. Esta aprobación representa un hito significativo en el desarrollo de la industria de movilidad aérea urbana.

Las acusaciones de O'Neill plantean interrogantes sobre las prácticas de seguridad en una industria emergente que aún está estableciendo sus estándares operativos. La reducción de pruebas de software requeridas por reguladores federales para cumplir plazos de desarrollo podría tener implicaciones serias para la certificación y operación futura de estas aeronaves.

El caso llega en un momento delicado para Boeing, que ha enfrentado escrutinio intenso sobre sus prácticas de seguridad en años recientes tras los accidentes fatales de sus aviones 737 MAX. La compañía ha trabajado para reconstruir su reputación en materia de seguridad, y las acusaciones contra su subsidiaria Wisk podrían complicar esos esfuerzos.

La demanda se encuentra actualmente en proceso en el Tribunal Superior de Santa Clara, California, y aún no se ha determinado una fecha para las audiencias. El resultado del caso podría tener implicaciones para cómo las empresas de aviación emergente equilibran las presiones de desarrollo comercial con los requisitos regulatorios de seguridad.

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