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Hospitales venezolanos enfrentan colapso tras terremoto que dejó más de 3.200 heridos

Los centros médicos de Caracas y La Guaira operan al límite de su capacidad tras el doble sismo que sacudió Venezuela el miércoles, con pacientes atendidos en el suelo, escasez de medicamentos y equipos dañados. El Gobierno contabiliza más de 3.200 heridos mientras 13 hospitales quedaron dañados en un sistema sanitario ya debilitado por años de crisis económica y mala gestión.

INTERNACIONAL28 JUN 2026

Los hospitales de Venezuela atraviesan una situación crítica tras el terremoto que golpeó al país el miércoles pasado, con escenas de colapso, familias durmiendo en el suelo de las salas de espera y médicos trabajando con recursos mínimos para atender a los más de 3.200 heridos que ha contabilizado el Gobierno hasta ahora, según reportó El País.

En el Hospital Domingo Luciani, uno de los más grandes de Caracas, Merlí Gallardo, de 47 años, lleva dos días sin dormir esperando noticias de su marido, quien pasó más de 20 horas bajo los escombros de su casa en La Guaira, el epicentro del sismo. Cuando lo rescataron, los primeros médicos querían darle de alta, pero Gallardo notó que algo iba mal porque su esposo estaba pálido y defecaba sangre. "Me dijeron que era una úlcera por estrés, pero yo me lo traje en el carro de un amigo para Caracas", relató. El viernes le indujeron el coma. "Al menos aquí siento que está mejor cuidado. Pero no sabemos a quién creer", dijo Gallardo mientras esperaba en la sala de emergencias.

Los primeros días tras el terremoto se vivieron escenas de caos absoluto. Carlos Gonzalo, tío de un niño de siete años internado en el Hospital Luciani, contó que tuvieron que traer al menor desde La Guaira con otros dos niños en una ambulancia y tardaron más de un día en meterlo al quirófano. El niño tiene fracturados el fémur y la clavícula, y presenta daños renales que los médicos aún no han podido identificar con precisión. Sus padres murieron al protegerle con su cuerpo de los escombros. "Se le montaron encima", explicó su tío. Tras los primeros días de angustia, los familiares dicen que la situación está un poco mejor. "Le han comenzado a dar diálisis, aunque no sabemos para cuántos días podrá ponérsela", añadió Gonzalo.

Aunque el temblor causó estragos también en la capital venezolana, derribando bloques de pisos enteros, los peores daños provienen de La Guaira, un estado vecino al norte famoso por alojar uno de los puertos más importantes del país y hermosas playas. Pese a ser un centro turístico, la infraestructura médica quedó desbordada desde el día del doble sismo, según la fuente.

El viernes, dos días después del temblor, las calles principales de La Guaira eran un avispero de gente buscando ropa y víveres para resguardarse en carpas donde pasar la noche. En las aceras hay montadas también carpas con centros médicos improvisados. Acostada sobre una camilla, los sanitarios le toman los signos vitales a una joven con la pierna derecha vendada. Desde la puerta de la carpa, su suegro cuenta que los hospitales de la ciudad "están dañados o no cabe ya nadie". A su espalda, la gente hace cola para ser atendida.

La infraestructura médica venezolana ya estaba muy afectada por la dura crisis económica de la última década y la errática gestión de los años recientes del chavismo, según el reporte. Por las paredes de las salas de los hospitales todavía hay fotos de Hugo Chávez. El líder bolivariano aumentó el gasto en salud durante su mandato entre 1999 y 2013 aprovechando la bonanza petrolera de aquella década. Pero todo ha cambiado mucho desde entonces. Las presiones estadounidenses, la caída petrolera, la corrupción y la decadencia del régimen han dejado al sector sanitario en condiciones muy precarias.

El país vive desde enero una especie de transición tutelada, tras el ataque militar estadounidense a Caracas que culminó con el presidente Nicolás Maduro llevado en helicóptero a una cárcel en Nueva York, según la fuente.

El subdirector administrativo del Hospital Luciani reconoce las carencias del sistema. "No quiero tapar el sol con el dedo, no hay muchos recursos pero el médico venezolano es un médico de guerra. Sabemos como solucionar las cosas", afirmó.

Ante la emergencia, se han habilitado varias salas que estaban cerradas por mantenimiento. Entre paredes desconchadas, hay camas con pacientes enganchados a una vía, niños con moratones esperando para entrar a la sala de rayos X. El subdirector del hospital cuenta que está siendo de mucha ayuda la colaboración de centros privados, que les están regalando material quirúrgico. "A veces tenemos solo lo básico. Por ejemplo, el tomógrafo no funciona pero al final siempre encontramos como solucionarlo", explicó.

El Ministerio de Salud informó el jueves de que, tras la emergencia, activó la red de ocho hospitales públicos en la Gran Caracas, que abarca la mayoría de las zonas afectadas, a los que ha sumado 12 clínicas privadas para tareas de triaje, estabilización y hospitalización, según la fuente.

En el Hospital Francisco Pérez Carreño, otro de los más grandes de la capital, hay colgada en una de las puertas de emergencias una lista escrita a mano. Son 17 nombres, apellidos y edad de niños que están ingresados y esperan ser encontrados por sus familiares. Al lado hay otra lista: bacitracina, enoxiparina, antisépticos, antibióticos. Medicamentos que necesitan con urgencia y esperan que la solidaridad de la gente y las empresas se los haga llegar.

Rosana Gonsálvez, de 46 años, se enteró por una publicación en Facebook de que su sobrina estaba en este hospital. "No sabíamos nada desde el miércoles, sus papás murieron pero ella no aparecía", relató. Gracias a las redes sociales, donde mucha gente busca desesperadamente a los suyos, supo que iba a ser trasladada desde La Guaira. Pudo entrar a verla el viernes por primera vez. Le han amputado una pierna pero dice que está bien: "Están a full de niños", comentó.

A la hermana de Erika Milton, de 39 años, también la han traído a este hospital. Su historia es aún más dura. Con varios huesos rotos, la tuvieron un día en el suelo de un hospital en La Guaira. "No había sitio, ni analgésicos, nada", denunció Milton. Espera su turno para entrar a cuidados paliativos mientras carga su teléfono en una terminal eléctrica adaptada a las puertas del hospital.

Mientras tanto, en la puerta principal los operarios gritan los nombres de los familiares que están arremolinados esperando su turno. Una de ellas, Alejandra Murillo, lleva horas esperando para poder entrar a ver a su padre, que se desmayó el día anterior sin saber muy bien por qué. "Lo de mi papá no es por el sismo, pero está todo tan lleno que pensé que no iba a poder entrar nunca", expresó.

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, afirmó el viernes que 13 hospitales han quedado dañados. También avanzó que la ayuda de Estados Unidos está "confirmada". La Administración Trump ha anunciado de momento el envío de 300 rescatistas y que el ejército también está participando en la ayuda a un país que tiene bajo su tutela y atraviesa un estado de emergencia, según la fuente.

La situación en los hospitales venezolanos refleja la magnitud de la catástrofe y las profundas debilidades estructurales del sistema sanitario del país. Con miles de heridos aún siendo atendidos, la escasez de medicamentos, equipos dañados y personal médico trabajando en condiciones extremas, la crisis sanitaria se suma a la tragedia humanitaria desatada por el terremoto. La ayuda internacional, especialmente de Estados Unidos, será crucial en las próximas semanas para evitar que el colapso del sistema médico agrave aún más el balance de víctimas.

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