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Partidos de derecha europeos capitalizan crisis climática para defender industria de combustibles fósiles

Partidos populistas y de derecha en Europa están aprovechando las emergencias por calor extremo para promover la extracción de petróleo y gas, según reporta The New York Times. La estrategia replica el patrón utilizado durante crisis anteriores como la deuda europea, la migración y la pandemia de COVID-19, atacando a las élites tradicionales mientras defienden industrias que contribuyen al cambio climático.

INTERNACIONAL28 JUN 2026

La líder del Partido Conservador británico, Kemi Badenoch, ejemplificó esta tendencia a principios de junio en Aberdeen, Escocia, cuando defendió la industria de combustibles fósiles del país pese al contexto de calor récord que afectó al continente la semana pasada, según informan Michael Shear y Jeanna Smialek para The New York Times.

"La guerra contra el petróleo y el gas debe terminar", declaró Badenoch ante simpatizantes en la ciudad portuaria, un centro importante para la extracción petrolera en el Mar del Norte, según el reporte. "Necesitamos que Gran Bretaña vuelva a perforar", añadió, provocando aplausos de sus seguidores. El evento se realizó cuando la temperatura en Aberdeen era de 12 grados Celsius.

La estrategia de los partidos populistas europeos sigue un patrón establecido durante crisis anteriores, según el análisis del Times. Estos movimientos políticos han capitalizado sistemáticamente la crisis de deuda europea, la crisis migratoria y la pandemia de COVID-19, atacando en cada ocasión la respuesta de las élites políticas tradicionales.

Ahora, estos partidos están intentando aprovechar la crisis climática de manera similar, a pesar de la aparente contradicción: el cambio climático, que contribuyó al calor récord registrado en el continente la semana pasada, está siendo impulsado precisamente por las industrias de petróleo y gas que estos partidos tienden a apoyar, según señala el reporte.

El artículo del Times examina específicamente la política del aire acondicionado y cómo los partidos de derecha ya están intentando capitalizar las consecuencias de las emergencias por calor de la semana pasada.

Aberdeen, donde Badenoch pronunció su discurso, representa un símbolo significativo para esta narrativa política. La ciudad en la costa noreste de Escocia ha sido históricamente un centro neurálgico para la extracción de petróleo en el Mar del Norte, una industria que enfrenta presión creciente por parte de políticas climáticas más estrictas en el Reino Unido y la Unión Europea.

El posicionamiento de Badenoch y otros líderes de derecha plantea interrogantes sobre cómo los partidos políticos navegarán la tensión entre las demandas de acción climática, evidenciadas por eventos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes, y los intereses económicos vinculados a los combustibles fósiles.

La capacidad de los partidos populistas para convertir crisis en oportunidades políticas ha sido documentada repetidamente en la última década. Durante la crisis de deuda europea que comenzó en 2010, estos movimientos atacaron las políticas de austeridad y los rescates financieros. La crisis migratoria de 2015 les proporcionó munición para campañas contra la inmigración y las políticas de fronteras abiertas. La pandemia de COVID-19 les permitió cuestionar las restricciones sanitarias y las medidas de confinamiento.

La crisis climática presenta un desafío diferente para esta estrategia política. A diferencia de las crisis anteriores, donde los partidos populistas podían posicionarse como defensores de intereses nacionales contra fuerzas externas o élites desconectadas, el cambio climático requiere precisamente el tipo de acción coordinada y transformación económica que estos movimientos tradicionalmente rechazan.

Sin embargo, el enfoque parece centrarse en las consecuencias inmediatas de las políticas climáticas —como los costos de la transición energética o las restricciones a industrias tradicionales— más que en las causas subyacentes del calentamiento global. Esta narrativa permite a los partidos de derecha presentarse como defensores de empleos, industrias nacionales y asequibilidad económica frente a lo que caracterizan como imposiciones ideológicas de las élites.

El contexto de calor extremo que afectó a Europa la semana pasada, con temperaturas récord en múltiples países, subraya la urgencia de la crisis climática. No obstante, la respuesta política a estos eventos parece estar fragmentándose según líneas ideológicas, con algunos partidos utilizando las emergencias para impulsar acción climática más agresiva, mientras otros las emplean para defender las industrias de combustibles fósiles que científicamente están vinculadas al problema.

La evolución de esta dinámica política tendrá implicaciones significativas para las políticas energéticas y climáticas europeas en los próximos años, especialmente si los partidos de derecha y populistas continúan ganando terreno electoral en diversos países del continente.

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