Fernando Arce Sainz, arqueólogo e historiador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, ha publicado un estudio que afirma que el tesoro de 90 monedas de oro visigodas hallado en 1945 en el yacimiento de Recópolis, en Guadalajara, fue colocado deliberadamente por el arqueólogo Juan Cabré Aguiló para confirmar la identidad del sitio. El descubrimiento, que Arce califica como "un cierto cataclismo historiográfico", pone en duda décadas de investigación sobre uno de los yacimientos visigodos más importantes de España.
El estudio titulado "El tesoro monetal encontrado por Juan Cabré en el Cerro de la Oliva (pretendida Recópolis): un elemento intruso en la historia del yacimiento", publicado en el Boletín de Arqueología Medieval, cuestiona la autenticidad del hallazgo que durante más de 80 años ha sido considerado una prueba fundamental para identificar el yacimiento del cerro de la Oliva como la ciudad visigoda de Recópolis, según informó el diario El País.
Recópolis fue supuestamente levantada en el año 578 por el rey visigodo Leovigildo en lo que ahora es el término municipal de Zorita de los Canes, en la provincia de Guadalajara, y dedicada a su hijo Recaredo. La identificación del sitio se basó principalmente en el tesoro de 90 tremises de oro del reinado de Leovigildo que Juan Cabré Aguiló, uno de los arqueólogos más reputados de España, afirmó haber encontrado en 1945 entre los muros derruidos de la iglesia arriana del complejo palatino.
LA EVIDENCIA DEL FRAUDE
La prueba principal que presenta Arce para sostener su acusación es que el lugar del templo donde Cabré dijo haber hallado el valioso conjunto monetario se corresponde con una construcción del siglo XII, mientras que Recaredo nació en el siglo VI, según el estudio. "Un tesorillo de monedas del siglo VI escondido en un suelo plenomedieval es la pistola humeante en el escenario del delito", afirma Arce en su investigación.
Los hechos se remontan a 1944, cuando Francisco Layna Serrano, médico, cronista oficial de Guadalajara y comisario de excavaciones arqueológicas, contrató a Juan Cabré para excavar el cerro de la Oliva, donde se encontraba una ermita de origen medieval llamada Nuestra Señora de la Oliva, según el artículo. El objetivo era demostrar que bajo ella se encontraba la iglesia visigoda arriana que formaba parte de Recópolis.
Un año después de iniciarse la excavación, Layna escribió a Julio Martínez Santaolalla, máximo responsable de las excavaciones en toda España, informándole: "Los resultados no pueden ser más brillantes ya que confirman mi tesis de que se trata de la ciudad de Recópolis", según documenta Arce. Santaolalla, que por cuestiones políticas quería demostrar el origen germano de los españoles y era filonazi, tenía un interés particular en este tipo de hallazgos.
Cabré, por su parte, solicitó a Santaolalla "la declaración de Monumento Histórico Artístico a las ruinas de Recópolis, dando por hecho que se encontraban en el cerro de la Oliva", según el estudio. La solicitud fue admitida y el expediente de declaración se resolvió de forma asombrosamente rápida, añade Arce.
EL HALLAZGO PROVIDENCIAL
La segunda campaña de excavación se inició en septiembre de 1945. "Al siguiente día de empezar los trabajos se produce el providencial hallazgo de un buen número (90) de monedas de oro [en el baptisterio de la supuesta iglesia visigoda]. Estando Cabré solo, como él mismo explica", señala el estudio de Arce.
Cabré sostenía que Recópolis desapareció como consecuencia de un "incendio horroroso" pocos años después de ser erigida y no por la invasión musulmana a partir del siglo VIII, según su teoría. El arqueólogo afirmaba que los católicos hispanos, aliados de los bizantinos, se enfrentaron a Leovigildo y la ciudad sufrió las consecuencias. Sin embargo, esta teoría no tiene ninguna base histórica, especialmente cuando se han encontrado niveles arqueológicos de al menos dos siglos posteriores, lo que indica que la ciudad se mantuvo en pie hasta el siglo IX como mínimo, según el estudio.
LAS PRIMERAS SOSPECHAS
En 2008, el arqueólogo Manuel Castro observó que "el baptisterio que se descubrió en 1946, parece tratarse de una construcción de época plenomedieval (siglo XII) que se apoyaba sobre el antiguo espacio bautismal de cronología visigoda (siglo VI)", según cita Arce. Castro concluyó que "era evidente que las monedas no podían estar en un baptisterio arriano de época de Leovigildo que amortizaba [encima de] un baptisterio católico".
Arce explica la situación: "Está descartado que, en época medieval, alguien contara con una colección como esa de monedas visigodas y que, además, las ocultara, por lo que es obligado hacer una incómoda pregunta: ¿está mintiendo Cabré? Se termina dando una respuesta afirmativa. Lo que está diciendo Castro, sin que suene como una descarnada acusación, es que Cabré encontró el tesoro en un lugar, pero que terminó diciendo que apareció en otro" para reforzar sus teorías.
UN CONJUNTO EXTRAÑO
Arce califica el tesoro de Recópolis como un conjunto "extraño". "Una de sus singularidades es la presencia, en un mismo lote, de monedas bizantinas, merovingias, suevas y visigodas, que hacen de Recópolis un caso inaudito", señala el investigador. "El caso de la moneda sueva, en el centro peninsular, es especialmente extravagante cuando vemos la circulación del escaso numerario suevo conocido, cuyas apariciones se limitan al tercio más occidental peninsular", añade.
A pesar de estas anomalías, "al no haber ninguna pieza acuñada por reyes godos posteriores a Leovigildo parecía quedar claro que la ocultación se produjo en tiempos de este monarca, lo que apuntalaba el anhelo por demostrar que aquel lugar fue Recópolis", según el estudio.
EL ERROR FATAL
Cabré, que no era especialista en numismática, cometió un error crucial: no incluyó ninguna moneda con una cruz sobre gradas, conocida por sus siglas CSG, según documenta Arce. La razón era que Cabré tenía el convencimiento de que las monedas que portan este icono empezaron a acuñarse más allá del momento en el que Recópolis fue supuestamente destruida poco después del 578.
Pero estaba completamente equivocado. De hecho, todas las monedas de las cecas de Hispania, incluyendo las de Recópolis, incluyen la cruz sobre gradas, según el estudio. "¿Es simplemente un azar histórico que en el tesoro de Zorita no haya ningún ejemplar de CSG? Me parece que no", escribe Arce.
Además, nuevas informaciones numismáticas señalan que "la segura identificación de monedas de la ceca de Recópolis acuñadas por reyes posteriores a Leovigildo y Recaredo tumba por completo la interpretación hecha por Cabré en el cerro de la Oliva", de que la ciudad desapareció durante el reinado de Leovigildo, según el investigador.
EL ORIGEN DEL TESORO
"¿De dónde salieron todas estas monedas que fueron fingidamente encontradas?", se pregunta Arce. "La operación de reunir 90 piezas en solo un año no parece una empresa sencilla. Habría que encontrar no solo las monedas que fueran adecuadas, sino que además fueran inéditas. Y pagarlas. Sería necesario moverse en la trastienda del mercado de antigüedades", afirma el investigador.
"Con los datos arqueológicos disponibles se puede afirmar, con mucha seguridad, que se ha cometido un fraude. Tenemos información veraz sobre cómo se consumó", asevera Arce en su estudio.
CONSECUENCIAS PARA LA INVESTIGACIÓN
"La firme posibilidad de que el tesorillo del cerro de la Oliva no sea original, sin duda, supone un cierto cataclismo historiográfico habida cuenta del lugar central que Recópolis ocupa, desde hace décadas, en la investigación (histórica, arqueológica, artística, numismática)", concluye el experto del CSIC.
"En el campo de la numismática, las consecuencias son evidentes", señala Arce, haciendo referencia a que el tesoro se muestra actualmente en el Museo Arqueológico Nacional de España. "Si resulta que llevamos estudiando, desde hace mucho tiempo, un tesoro supuestamente visigodo que, en realidad, se generó en el siglo XX, muchas de las conclusiones a las que se pueda haber llegado quedarían en suspenso", advierte el investigador.
El descubrimiento pone en cuestión no solo la autenticidad del tesoro, sino también la identificación misma del yacimiento del cerro de la Oliva como Recópolis, uno de los sitios arqueológicos visigodos más estudiados de la península ibérica. La investigación de Arce abre un debate sobre la necesidad de revisar décadas de trabajo académico basado en este hallazgo y plantea interrogantes sobre otros descubrimientos arqueológicos de la época franquista, cuando las presiones políticas e ideológicas podían influir en la interpretación de los hallazgos históricos.