

Kevin Warsh se convirtió este miércoles en el nuevo presidente de la Reserva Federal tras obtener la aprobación del Senado de Estados Unidos con 54 votos a favor y 45 en contra, la votación más partidista jamás registrada para este cargo. El abogado y financiero de 56 años, propuesto por Donald Trump, solo recibió un voto demócrata y asume el cargo en medio de dudas sobre su independencia del poder político y en un momento crítico con la inflación en 3,8%, su nivel más alto en tres años.
Kevin Warsh asumirá oficialmente la presidencia de la Reserva Federal tras superar la votación final del Senado de Estados Unidos este miércoles, según informó El País. El exgobernador de la Fed entre 2006 y 2011 obtuvo 54 votos a favor y 45 en contra, convirtiéndose en el presidente con la aprobación más partidista en la historia de la institución.
La tradición dicta que los presidentes de la Reserva Federal suelen tener un apoyo mayoritario durante sus nombramientos con avales cruzados de ambos partidos, pero Warsh, propuesto por Trump y respaldado por los republicanos, solo obtuvo un voto del partido demócrata: el del senador por Pensilvania, John Fetterman, según El País.
El proceso de nominación estuvo marcado por la controversia. Durante las audiencias parlamentarias, Warsh no logró despejar las dudas sobre su independencia de Trump, según la misma fuente. Respondió con evasivas y bromas a preguntas sobre la actual salud de la economía e incluso evitó responder si Trump había perdido las elecciones en 2020 en detrimento de Joe Biden.
Warsh, nacido en Albany, Nueva York, hace 56 años, se convierte en presidente en un momento en que la autonomía de la Reserva Federal está cuestionada tras las maniobras de la Casa Blanca para controlarla, según El País. Sustituirá a Jerome Powell, cuyo mandato termina el próximo viernes 15 de mayo.
Powell pasará a la historia como el hombre que salvó la economía estadounidense durante la pandemia de la covid y, sobre todo, el que plantó cara a las amenazas de Trump y levantó un muro para defender la autonomía de la institución ante los esfuerzos de la Casa Blanca por controlarla, según El País. El republicano coaccionó durante meses a Powell con insultos, amenazas y menosprecios para que dimitiera o cumpliera con sus exigencias de rebajar las tasas de interés de forma más pronunciada.
La Administración Trump le abrió una investigación criminal a Powell y trató de destituir a otra gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, en un caso que está a la espera de la decisión del Tribunal Supremo, según la misma fuente. Por esas presiones, Powell termina su mandato como presidente, pero ha anunciado que se queda: aún tiene, hasta 2028, su cargo como miembro de la junta de gobernadores de la Fed. Aunque ha dicho que mantendrá un perfil bajo, habrá que ver cómo influye en las próximas decisiones, según El País.
El Senado ha enviado el nombramiento para la firma inmediata del presidente de Estados Unidos, según El País. El acto oficial de toma de posesión, aún por determinar, dejará una imagen para la posteridad con el traspaso de poderes.
El nombramiento de Warsh para un mandato de cuatro años se produce en un momento clave de la economía, cuando los precios están repuntando como consecuencia de la guerra en Irán, según El País. La inflación se disparó en abril hasta el 3,8%, el mayor nivel en tres años por la escalada del precio de los carburantes, pero también hay un repunte en los alimentos y en otros productos de la cesta de la compra.
Warsh se ha estado armando de argumentos durante meses para defender rebajas de los tipos de interés como reclama el inquilino de la Casa Blanca, pero su desembarco en la institución conocida como el guardián del dólar se produce cuando crecen las dudas sobre si la Fed debe mantener los tipos o incluso subirlos antes de que una nueva espiral inflacionista tome cuerpo, según la misma fuente.
El nuevo presidente llega con una idea clara del rumbo que quiere imponer a la Fed, según El País. Ha manifestado que quiere un cambio de régimen: un tono más conservador de la política monetaria que conduzca a tipos más reducidos, una colaboración más estrecha con el Departamento del Tesoro, una estrategia de comunicación con menos exposición para evitar comprometer las futuras decisiones y una apuesta por reducir el balance, que considera sobredimensionado.
Su desembarco no será fácil, con una junta de gobernadores dividida como reflejo de la situación política, según El País. Deberá aislar a la institución de ese clima polarizador. Solo sus decisiones permitirán concluir si cumplió su palabra de mantenerse independiente o se inclinó a mantenerse fiel al presidente que lo propuso.
Central Banking informó que el Senado votó el 11 de mayo por 49 votos a favor y 44 en contra a favor de invocar el cierre del debate sobre la nominación de Warsh a la junta de gobernadores de la Fed, un proceso que permitió al órgano legislativo pasar a la votación final el 12 de mayo.
El nuevo presidente deberá demostrar si, cuando vienen mal dadas, se mantiene fiel a Trump o cumple con una larga tradición de autonomía respecto al poder político, según El País. La pregunta sobre su independencia quedará respondida únicamente a través de sus decisiones en los próximos meses, especialmente ante el dilema de si bajar los tipos de interés como desea la Casa Blanca o mantenerlos o subirlos para controlar la inflación que está en su nivel más alto en tres años.