

La Comisión Europea intensificará su escrutinio de transacciones comerciales internacionales en 2026, ampliando poderes para revisar operaciones de empresas con subsidios extranjeros y fusiones en sectores estratégicos, según un informe de Kirkland & Ellis.
La Unión Europea prepara un año de mayor vigilancia en materia de competencia comercial, con nuevas herramientas para intervenir en fusiones y adquisiciones que involucren compañías con financiamiento de gobiernos no europeos. Según el informe de la firma legal Kirkland & Ellis, la Comisión Europea busca equilibrar el fomento de la productividad empresarial con un control más estricto de transacciones en sectores sensibles e innovadores.
En 2025, la Comisión revisó 213 operaciones bajo el Reglamento de Subsidios Extranjeros (FSR), de las cuales solo dos fueron sometidas a una investigación profunda. La más significativa fue la adquisición de la productora química alemana Covestro por parte de ADNOC, una empresa estatal de Abu Dhabi, que finalmente fue aprobada con condiciones.
La estrategia de la Comisión incluye varios aspectos clave:
1. Revisión de fusiones: Se mantendrá un enfoque dirigido a las llamadas 'adquisiciones de competidores emergentes', utilizando poderes nacionales para revisar transacciones que normalmente no serían reportables.
2. Inversión extranjera: Todos los países miembros de la UE tendrán mecanismos de control de inversión extranjera directa (FDI) para 2026, con un incremento significativo en los volúmenes de revisión.
3. Mercados digitales: Continuará la investigación de prácticas anticompetitivas en plataformas tecnológicas, con multas significativas. En 2025, Google recibió una sanción de €2.95 mil millones por favorecer su propia plataforma de intercambio de anuncios.
4. Tecnologías estratégicas: La UE monitoreará inversiones en sectores críticos como semiconductores, inteligencia artificial y tecnologías cuánticas, con posibles restricciones a inversiones hacia el exterior.
El comisionado Teresa Ribera ha enfatizado que el objetivo no es proteger a las empresas europeas de la competencia, sino permitirles crecer, invertir e innovar en un mercado único más profundo.
Las proyecciones para 2026 sugieren que la Unión Europea continuará equilibrando la promoción de la eficiencia y la productividad con un escrutinio riguroso de transacciones en sectores sensibles, utilizando herramientas regulatorias cada vez más sofisticadas.