Estudio revela que el parto doloroso no es exclusivo de humanas sino común en primates
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Estudio revela que el parto doloroso no es exclusivo de humanas sino común en primates

Una investigación publicada en Nature Ecology & Evolution demuestra que el parto difícil y doloroso, tradicionalmente considerado una característica única de las mujeres debido al bipedismo y el tamaño del cerebro humano, es en realidad un fenómeno compartido con numerosas especies de primates, especialmente los monos americanos, según análisis de 130 hembras adultas y 40 neonatos de 29 especies diferentes.

CIENCIA29 JUN 2026

Un grupo de investigadoras ha desafiado una de las hipótesis más arraigadas sobre la evolución humana al demostrar que el parto doloroso y complicado no es una maldición exclusiva de las mujeres, sino una realidad compartida con muchas otras especies de primates, según un estudio publicado en la revista científica Nature Ecology & Evolution.

La investigación, liderada por Nicole Torres-Tamayo del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) y Lia Betty del University College de Londres (UCL), analizó las pelvis de 130 hembras adultas y los cráneos de 40 neonatos pertenecientes a 29 especies de primates, según el estudio.

Los resultados muestran que, de media, el arco funcional de la entrada de la pelvis es un 11% menor que el tamaño de la cabeza de las crías en los primates no humanos, aunque hay casos en los que el porcentaje sube hasta el 18%, según la investigación. Entre algunas especies, la cabeza fetal puede llegar a ser el doble de grande que el espacio disponible en el canal del parto, según los datos recopilados.

El cuestionamiento del dilema obstétrico tradicional

Durante décadas, la ciencia explicó el parto doloroso en humanas mediante la hipótesis del dilema obstétrico, que establecía que las mujeres tuvieron que lidiar con dos necesidades evolutivas contradictorias: una pelvis lo suficientemente estrecha para mantener el bipedismo y, al mismo tiempo, lo suficientemente ancha para permitir el nacimiento de bebés con cerebros y cabezas relativamente grandes, según la teoría tradicional.

Esta hipótesis se basaba en gran medida en un diagrama publicado a mediados del siglo pasado por el primatólogo alemán Adolph H. Schultz, quien comparó el tamaño de la entrada de la pelvis y su relación con las dimensiones medias de la cabeza de las crías en ocho especies de primates, incluida la humana, según el trabajo histórico.

"Lo que cuenta el diagrama de Schulz es que tomó la medida anterior o posterior de la pelvis", explicó Torres-Tamayo. "Schulz pensó que esta medida, como era la estándar tomada en obstetricia en seres humanos, también aplicaba al resto de primates. Pero claro, la configuración de las pelvis del resto de primates es distinta", añadió la investigadora.

Los monos americanos: los que más sufren

"A los monos que más les cuesta parir es, sobre todo, a los americanos, los platirrinos como los tamarinos, monos ardilla, titíes...", relató Torres-Tamayo, quien inició esta investigación mientras estaba en el UCL, según declaraciones recogidas.

El trabajo confirma que, entre los grandes simios como chimpancés, orangutanes, gorilas o bonobos, el ajuste entre el canal del parto y la cabeza del pequeño es menos estrecho que en el caso de las humanas y otros primates más pequeños, según los hallazgos.

Errores metodológicos en estudios anteriores

Para Torres-Tamayo, "gran parte de los datos utilizados en estudios anteriores eran erróneos; se habían recopilado desde una perspectiva antropocéntrica, sin tener en cuenta la anatomía de otras especies", según afirmó la investigadora.

Un ejemplo es la orientación de la cabeza durante el parto. Los bebés humanos giran y tienden a nacer asomando primero la parte posterior de la cabeza, "que es precisamente la parte relativamente más pequeña", recordó Torres-Tamayo. "Anteriormente, la medida de la cabeza de los recién nacidos se tomaba desde la frente hasta la parte posterior del cráneo. Esto asumía que todos los bebés nacen con la cabeza hacia abajo, como la mayoría de los humanos. Sin embargo, especies como el mono gelada, con su hocico prominente, suelen nacer con la cara hacia abajo", relató la investigadora del ICP.

Adaptaciones evolutivas para facilitar el parto

Muchos primates han desarrollado adaptaciones que facilitan el parto, según el estudio. Una de las más importantes es el nacimiento con la cara orientada hacia adelante, una posición que reduce el área de la cabeza que debe atravesar el canal del parto, según los investigadores.

Otras especies también presentan articulaciones pélvicas extraordinariamente flexibles que se relajan temporalmente durante el parto, según la investigación. En otros primates, el hueso del pubis no se ha fusionado. "Un pubis no fusionado da mucha más libertad y es lo que tenemos también en los seres humanos", recordó Torres-Tamayo.

En el otro lado de la ecuación, además de la orientación de la cabeza, en especies como la humana, los bebés nacen con los huesos del cerebro sin soldar, lo que permite cierta deformación craneal durante el alumbramiento, según explicó la investigadora.

Implicaciones para la comprensión de la evolución

Para la antropóloga de la UCL y autora sénior de la investigación, Lia Betty, "los resultados de nuestro estudio modifican las ideas preconcebidas sobre la singularidad del parto humano, revelando una diversidad de dilemas obstétricos y adaptaciones entre los primates", según declaró.

El paleontólogo Juan Luis Arsuaga, que no participó en este trabajo, contextualizó los hallazgos: "No venimos de los titíes, pero sí de primates pequeños". Como muestra este trabajo, se ha producido una evolución alométrica, "con una desproporción entre el cuerpo y la cabeza", añadió Arsuaga, quien acaba de publicar un libro sobre la evolución humana.

Esta alometría, que se refiere a la relación de proporciones entre diferentes partes del cuerpo, es más acusada hoy en los monos más pequeños. "Pero en los primates superiores, el cuerpo crece más deprisa que el encéfalo", completó el científico.

Las particularidades del parto humano

Arsuaga identificó tres problemas específicos que enfrenta la especie humana: "Uno es el parto rotacional, el niño entra en el canal del parto en una orientación y sale en otra. También está el parto ajustado. Pero hay un tercero que no tienen las otras especies, la vagina forma un ángulo de 90 grados con el abdomen, es un parto acodado", recordó el paleontólogo.

Hay un último detalle que ayuda a explicar la diferencia con los otros grandes simios: "Siguen siendo cuadrúpedos", terminó Arsuaga, señalando que el bipedismo humano completo añade una dimensión adicional a las dificultades del parto.

Este estudio representa un cambio fundamental en la comprensión de la evolución del parto en primates, demostrando que lo que durante décadas se consideró una característica única de las humanas es, en realidad, un desafío compartido por numerosas especies, con diferentes soluciones evolutivas desarrolladas a lo largo de millones de años.

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