Europa afronta su mayor rearme desde la Guerra Fría mientras EEUU reduce su presencia militar
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Europa afronta su mayor rearme desde la Guerra Fría mientras EEUU reduce su presencia militar

Los países europeos de la OTAN están protagonizando el mayor incremento en gasto de defensa desde 1953, con un aumento del 20% en 2025 que alcanzó los 574.000 millones de dólares, según datos de la Alianza. El rearme responde a la guerra en Ucrania, la amenaza rusa y la creciente incertidumbre sobre el compromiso estadounidense con la defensa del continente, mientras Washington anuncia recortes significativos de fuerzas y equipamiento militar en Europa.

INTERNACIONAL28 JUN 2026

La cumbre de la OTAN prevista para el 7 y 8 de julio en Ankara, Turquía, se perfila como un momento decisivo para el futuro de la Alianza Atlántica. El encuentro llega precedido del anuncio de la Administración del presidente Donald Trump de una revisión de hasta seis meses de la presencia militar estadounidense en Europa y de un análisis del compromiso de los aliados, según informó El País.

Trump ha intensificado sus críticas contra la organización militar, a la que califica de "tigre de papel", y ha cuestionado repetidamente la "lealtad" de varios aliados europeos. Durante una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en el Despacho Oval, el mandatario estadounidense resumió su postura: "No necesitamos su dinero, no necesitamos nada. Tenemos el ejército más poderoso del mundo, con diferencia. Solo quiero lealtad", según reportó el medio español.

El presidente estadounidense ha descrito a los aliados europeos como "cobardes" por no haber participado en su guerra contra Irán, y como "gorrones" en referencia al gasto en defensa. Rutte viajó a Washington el miércoles para preparar la cumbre y hacer control de daños con el republicano, según la fuente.

RECORTES MILITARES ESTADOUNIDENSES

Semanas antes de la cumbre, Washington anunció a los aliados europeos sus planes para reducir los activos militares disponibles para la Alianza en caso de crisis. Los recortes afectarán prácticamente todas las categorías principales: el número de aviones de combate se reduciría en un tercio, los bombarderos estratégicos a la mitad, y Estados Unidos dejaría de aportar submarinos, según varias fuentes aliadas presentes en la reunión citadas por El País.

El tijeretazo incluye también la retirada de 5.000 soldados de Alemania —entre ellos una brigada de combate acorazado y un batallón de fuegos de largo alcance— y la congelación de un programa para instalar misiles Tomahawk en territorio alemán. Estas decisiones se tomaron después de que el canciller alemán, Friedrich Merz, criticase la ofensiva de Estados Unidos e Israel sobre Irán, según la información.

Washington también reducirá aviones cisterna y drones armados, destructores y otros activos, enmarcando estos recortes dentro de su plan de enfocarse en otros escenarios, como el Indo-Pacífico, según las fuentes.

INCREMENTO HISTÓRICO DEL GASTO

Los aliados europeos y Canadá aumentaron en 2025 un 20% el gasto de defensa respecto a 2024, el mayor incremento anual desde 1953, alcanzando un total combinado de más de 574.000 millones de dólares (504.000 millones de euros) en precios constantes, según los últimos datos de la Alianza. El gasto total de la OTAN rozó los 1,6 billones de dólares. En la última década, desde 2016, los europeos y Canadá han sumado 1,2 billones adicionales para defensa, según la organización.

El giro armamentístico comenzó a tomar forma institucional en junio del año pasado, cuando, presionados por Donald Trump, los líderes de la OTAN —todos, menos España— se comprometieron a invertir el 5% del PIB anualmente en defensa y seguridad para 2035, según reportó El País.

Tras décadas disfrutando del dividendo de la paz, que le permitió reducir sus presupuestos militares mientras la economía crecía y la amenaza rusa parecía una abstracción del siglo XX, el continente empezó a rearmarse con la guerra de Rusia contra Ucrania y la constatación de la voracidad de su vecino, según el análisis del medio.

LA BRECHA DE CAPACIDADES

"La demanda de mayor participación en la carga y la retirada de capacidades están ocurriendo al mismo tiempo en lugar de secuencialmente", señaló Liana Fix, investigadora del laboratorio de ideas Council on Foreign Relations, citada por El País. "Y esa brecha —el período entre la retirada de los activos convencionales americanos y la llegada de sustitutos europeos creíbles— es el intervalo más peligroso para la disuasión desde principios de los noventa", añadió.

Si Estados Unidos reduce su presencia, Europa perderá una serie de capacidades críticas. Sin la inteligencia, vigilancia y reconocimiento estadounidense, la arquitectura de recopilación espacial, la inteligencia de señales y la fusión de datos, Europa seguiría teniendo sensores y armas, pero la imagen se actualizaría más lentamente, con menos confianza y menos profundidad, según Ruben Stewart, investigador sénior para Guerra Terrestre del centro de estudios IISS, citado por la fuente.

"La pregunta decisiva es si Europa construye no solo más masa, sino su propia capacidad para ver, decidir, golpear, proteger y sostenerse —a escala de teatro, es decir, en todo el espacio de combate europeo—", planteó Stewart.

La urgencia de las brechas de capacidad, especialmente en defensa antimisiles donde el ritmo de consumo de interceptores Patriot y THAAD en la guerra de Irán ha creado escaseces agudas, empuja a las capitales europeas a comprar estadounidense incluso cuando su estrategia industrial dice lo contrario, según el análisis de El País.

TENSIÓN ENTRE AUTONOMÍA Y DEPENDENCIA

El borrador de la declaración de la cumbre de Ankara, en el que siguen trabajando los aliados, habla de "una Europa más fuerte dentro de una OTAN más fuerte", según explicaron varias fuentes al medio español.

"No hay vuelta atrás a la vieja Alianza Atlántica, y no hay alternativa al plan b de una OTAN liderada por Europa basada en una estructura de mando y un modelo de fuerzas europeos", apuntó Jamie Shea, alto cargo de la organización durante 38 años, citado por El País. "Si EE UU decide contribuir, bienvenido sea; pero la OTAN no puede construirse en torno a una presencia convencional y nuclear estadounidense central en Europa como en el pasado", añadió.

Sin embargo, ese camino esconde una paradoja. Washington empuja a Europa a rearmarse, pero sin ceder el control estratégico y sin renunciar a que ese rearme se traduzca, en buena medida, en compras de tecnología estadounidense. Es, según Shea, el arte de querer tener el pastel y a la vez comérselo.

"Para Washington, que Europa hiciera más ha significado durante mucho tiempo que gaste más en prioridades de la OTAN que asumían el liderazgo estadounidense, y que gaste más en sistemas de armas de EEUU en particular", apuntó Katja Bego, analista de política de defensa europea y seguridad transatlántica del think tank londinense Chatham House, citada por la fuente.

El impulso actual hacia la autonomía estratégica y el "compra europeo" rompe ese equilibrio tácito. Bego advirtió que Washington lo percibe cada vez más como un acto de hostilidad por parte de los europeos. "Esta es una visión que no solo mantiene la Administración Trump, sino también elementos más transatlánticos de la comunidad de seguridad de Washington. Y solo será una fuente de tensión cada vez mayor a medida que Europa se rearme", añadió.

FRAGMENTACIÓN DEL ARMAMENTO EUROPEO

Hoy, los aliados europeos operan cinco tipos distintos de avión de combate y 14 de vehículos blindados, según datos citados por El País. Esta fragmentación representa uno de los principales obstáculos para una defensa europea integrada.

Para Shea, Trump no ha creado todo el problema, solo lo ha destapado. "Europa debe construir una verdadera Unión de Defensa", dijo. El ex alto cargo de la Alianza propuso tres ejes de acción simultánea para ese tránsito: europeizar las estructuras de mando de la OTAN reemplazando a los oficiales estadounidenses con europeos y nombrando un comandante de fuerzas europeo; crear un Consejo de Seguridad Europeo dirigido por los cinco grandes —Francia, Alemania, Polonia, Reino Unido e Italia— como motor político de una auténtica Unión de Defensa; y profundizar los mecanismos financieros de la Unión Europea para estandarizar equipos y reducir la fragmentación del armamento europeo, según sus declaraciones al medio.

TRANSICIÓN ACELERADA

Europa había imaginado una transición lenta hacia una mayor autonomía estratégica. Pero ese calendario ha saltado por los aires. "Esperábamos hacer esta transición en 20 o 30 años", resumió Shea. "Trump está obligando a Europa a comprimirla en una década", añadió.

La cuestión ahora es si la OTAN podrá reinventarse lo bastante rápido para sobrevivir a ese nuevo equilibrio, según el análisis de El País. La cumbre de Ankara será un examen de primer nivel tanto sobre el gasto en defensa de los aliados —que no deja de crecer pero que a Washington nunca le parece suficiente— como de sus propios compromisos militares, y servirá como termómetro para la continuidad de la organización tal y como se creó hace 77 años, según la fuente.

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